Nicolás Dujovne estuvo el lunes en el Congreso (Foto: Adrián Escándar)
Nicolás Dujovne estuvo el lunes en el Congreso (Foto: Adrián Escándar)

El propio proyecto de Presupuesto 2019 elaborado por el Palacio de Hacienda es pesimista, ya que espera otro año recesivo. Luego de la caída de 2,4% de este año, la estimación es que el PBI se volverá a contraer un 0,5% el próximo. Pero detrás de ese pronóstico en apariencia negativo, se esconde una dinámica muy diferente para la actividad. Sucede que según las proyecciones del ministro Nicolás Dujovne, la economía arrancará mal el 2019 pero terminará muy bien.

El Gobierno prevé que en el primer trimestre de 2019 continuará la caída, pero a partir del segundo comenzará la recuperación de la mano del campo. Es decir que el piso de la recesión llegaría en febrero o marzo del año próximo y a partir de allí vendría la reactivación.

Tras "la peor sequía de los últimos 50 años", como le gusta repetir a Dujovne, la cosecha de soja debería aportar no solo una gran cantidad adicional de dólares, sino además poner en marcha nuevamente la maquinaria productiva del sector agropecuario. Ese sería el puntapié para ponerle freno a la recesión y empezar la recuperación.

"A partir del segundo trimestre se deberían empezar a notar los primeros signos de recuperación, aunque seguramente será más fuerte en el interior en una primera etapa", reconocen los principales colaboradores de Dujovne.

Además, también debería ayudar una mayor estabilidad del tipo de cambio. Según el proyecto de Presupuesto 2019, el dólar promedio se ubicará en $40,10, muy parecido al nivel actual. "Ya está muy alto en estos niveles. Si subiera un 10% más, hasta $44, tendríamos el tipo de cambio real más alto desde 2003″, razonan. Sin embargo, también reconocen que el cálculo se hizo en un contexto de extrema volatilidad, que dificulta estimar el comportamiento de la mayoría de las variables.

El campo como motor y el dólar más tranquilo serían el gran trampolín para una reactivación que debería tomar impulso desde el segundo trimestre, pero consolidarse en la segunda parte del año. Vuelve, como ya sucedió en 2016, la gran esperanza de un fuerte repunte en el "segundo semestre". En aquel momento esa mejora llegó tarde y se consolidó justo antes de las elecciones legislativas, que fueron en octubre de 2017. Ahora se apuesta a un comportamiento parecido, aunque ya no se lo haga en forma  explícita.

Según las estimaciones que manejan en Hacienda, en el cuarto trimestre de 2019 la economía debería estar creciendo a un tasa anualizada del 5,2%, casi como en el mejor momento que vivió el Gobierno en 2017. Obviamente, una parte de la recuperación es posible al comparar contra un momento muy malo de la economía, como se espera que sea el último trimestre del año. Además, el consumo también mostraría señales de recuperación muy firmes, con mejoras interanuales que -siempre según los cálculos oficiales- podrían superar con tranquilidad el 15%.

—¿Cuál es el contexto internacional que tienen en cuenta para esas estimaciones optimistas?, preguntó Infobae a un alto funcionario en Hacienda.

—Básicamente que la situación sigue delicada, pero no estamos incluyendo nuevos shocks. Es decir que Brasil empuja pero marginalmente y que las tasas en Estados Unidos continuarán subiendo, aunque sin sorpresas. Este año nos vimos afectados por la reversión de flujos de capitales de mercados emergentes a desarrollados, pero también por otras situaciones que nos afectaron como la situación de Turquía y también Brasil.

—¿Cuándo debería empezar a sentirse con más fuerza la reactivación que están vaticinando?

—La recesión encontrará un piso en marzo del año que viene. Y a partir de allí debería empezar a notarse una recuperación. Pero esto se volverá más notorio en el tercer y cuarto trimestre del año que viene, no solo por la mejora sino porque estaremos comparando con niveles muy malos del mismo período de 2018.

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