El ex presidente de Federación Agraria Argentina y uno de los integrantes de la Mesa de Enlace contó a Infobae detalles inéditos de episodios que tuvieron lugar durante el conflicto. Buzzi manifestó que "después de 10 años veo que el campo está mejor y nosotros le hicimos, desde nuestros lugares de lucha, un bien a nuestro país y a la sociedad que no permitió que se impusiera la avaricia de los Kirchner".

—¿Cómo está el campo hoy con respecto a cuando se lanzó la 125 aquel 11 de marzo del 2008?

— El campo hoy ha logrado por fin resolver parte de la agenda de reclamos que teníamos en aquel 2008. Por entonces el problema principal era el nivel de voracidad y confiscación que nos ponía esa resolución. Pero también había problemas con los ganaderos, con los productores de trigo, con los productores de buena parte de la Argentina. Hoy el campo resolvió poder comerciar con normalidad, los excedentes de trigo se pueden colocar en el mundo. No tiene retención en las carnes y hay una búsqueda incansable de mercado para exportar. Digo, se está desburocratizando.

— Desde la Mesa de Enlace, ¿ustedes a quién identificaban de alguna manera como el ideólogo de la 125?

— Nosotros nos enteramos por la conferencia de prensa. Estábamos haciendo un acto porque no se podía exportar trigo y, en todo caso, porque lo que se exportaba lo ganaban las multinacionales y los productores regalábamos el trigo. Nos costaba juntar doscientos productores. Y tres días después, cuando conocimos la 125, había miles de productores en Empalme Villa Constitución, en Córdoba, y empezaban a salir por todos lados. El ideólogo, a ver, el que la anuncia es Lousteau, pero la trastienda es que en realidad es culpa de Guillermo Moreno. No es el ideólogo pero es el culpable.

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— ¿En algún momento Lousteau les dijo a ustedes que el ideólogo era Guillermo Moreno?

— Sí. Hay una reunión clandestina que se arma por amigos comunes en un departamento de Palermo -una reunión secreta, reservada, en un proceso que damos tregua- con un Lousteau que ya estaba golpeado, que venía de pasar el fin de semana en San Antonio de Areco donde lo habían puteado y se sentía muy mal. Él iba con normalidad a San Antonio de Areco a pasear y cuando fue ese fin de semana el pueblo se le puso en contra.

— ¿Y cuándo fue esa reunión?

— Eso fue el 8 o 9 de abril, en una tregua de treinta días que hubo. Y entonces él nos dice: "Mirá, Guillermo Moreno quería poner el 65 por ciento de retenciones fijas para todos". Lo cual hubiese significado un nivel bélico tremendo de los productores contra el gobierno. Entonces dice: "Buscamos un mecanismo móvil para atenuarlo", que Moreno le había vendido y el matrimonio Kirchner había comprado en Olivos. Dice: "Buscamos una solución intermedia". Que también era tan hostil que los productores no pudimos resistir. Y también generó la misma rebelión fiscal. Pero Alberto Fernández y Lousteau tratan de buscar algo intermedio entre lo que Guillermo Moreno quería hacer y la necesidad que tenía el Gobierno. El Gobierno necesitaba recaudar, era mentira toda esa cosa de la mesa de los argentinos. Todo verso.

Ministro en almuerzo conmemorativo de la comision de enlaceFotos: Augusto Famulari / Minagro
Ministro en almuerzo conmemorativo de la comision de enlaceFotos: Augusto Famulari / Minagro

— En algún momento se habló de que se había llegado a un acuerdo.

— Alberto Fernández había sido de alguna manera el que se había reunido con la Mesa de Enlace, y se había logrado un acuerdo y yo fui vocero. Eso fue allá en lo que es la Jefatura de Gabinete en Diagonal Sur. Bueno, ahí hubo un acuerdo, yo fui vocero. Llego a  C5N, a un programa que tenía Longobardi en esa época, y Néstor Kirchner lo dasautorizó a Alberto Fernández y se cayó el acuerdo que era dejar de lado la 125 y volver a negociar. Eso fue ya avanzado abril en el marco de esa tregua. Había una decisión intolerante del matrimonio Kirchner que decide doblar la apuesta, ¿por qué? Porque veía síntomas de la Iglesia, de Clarín, del campo, Antonini Wilson, del establishment económico. Entonces dice 'acá hay una acción destituyente'. Y ante la acción destituyente decide doblar la apuesta, no conceder, no otorgar.

— ¿Cómo aparece la creación de la Mesa de Enlace?

Por necesidad y por teléfono. El 11 de marzo es un martes. Aparece tal cosa, hablamos por teléfono entre los presidentes, Luciano Miguens, en realidad Mario Llambías, que era el más articulador, Gioino estaba en ConInAgro y Garetto, y dijeron 'hay que juntarse'. El miércoles 12 de marzo a las 17. A las 17:30 hicimos la conferencia de prensa y declaramos el paro. Mirá qué nivel de organización y de… No, había que salir a dar respuesta a la agresión que estábamos sufriendo, al nivel de confiscación autoritaria y al nivel de ebullición y de malestar que le generaba al productor, que estaba en un buen momento y veía prosperidad. Y cuando al productor le arrebatás la prosperidad le estás metiendo un dedo ya sabes dónde.

 

— ¿Qué anécdota recuerda usted de aquel momento?

— Hay centenares de anécdotas pero hay una que es muy curiosa. El  29 de marzo hay una tregua de treinta días y hay una reunión en Casa de Gobierno. Los productores se van al costado de la ruta y nos habilitan a ir a negociar. Se sienta la gente de CRA y Sociedad Rural de un lado, ConInAgro y Federación Agraria, por otro. Estaban Alberto Fernández, Martín Lousteau. Viene Guillermo Moreno y empezó a forrear a todo el mundo, dicho esto con todas las letras. "Acá lo que hay que hacer es dividir la Mesa por la mitad, con los de ConInAgro y Federación Agraria hay que arreglar. Y con aquellos, con los ruralistas, no hay que darles ni anchoas". Su visión era que había que tomar como enemigo a CRA y a la Sociedad Rural y arreglar con los otros. Esa división de Mesa fue una anécdota pintoresca porque después se van, y nos enteramos de que la presidenta estaba ahí en Casa de Gobierno, el consejo que daba Guillermo Moreno era: 'Mirá, a estos cuatro tipos hay que meterlos en cana y se termina todo el problema'. ¿Te imaginás si nos metían presos a todos nosotros? Estaban todas las rutas cortadas, todavía hoy estarían cortadas.

— ¿Y esa reunión dónde fue?

— En Casa de Gobierno. Con los ministros, sin la presidenta.

— ¿Quién les explica el mecanismo de las retenciones móviles? Ustedes se enteran por la conferencia de prensa, ¿tienen alguna reunión después con el Gobierno?

— No, no, después está la resolución, toda la escala: a tantos dólares por tonelada, tanta retención. Eso se publica, sale de la Bolsa de Cereales, sale en el Boletín Oficial. Cuando se ve eso, cualquier cosa que fuera a aumentar era confiscada.

— ¿Y qué buscaba ahí el Gobierno? 

El Gobierno buscaba tapar un bache de más de 1.500 millones de dólares que estaba teniendo. A ver, Néstor Kirchner siempre fue cuidadoso de los superávits gemelos, comercial y fiscal, porque Néstor entendía de economía.

— ¿Y a quién le reconoce que de alguna manera los ayudó?

— Estaba Alberto Fernández, obviamente el jefe de Gabinete que fue el nexo con Néstor Kirchner. También Julio Cobos, y no por el voto. Al gringo Schiaretti, gobernador de Córdoba, y Eduardo Duhalde. Todos estaban viendo que era un candombe, el país estaba en ebullición. Fue un fenómeno sociológico pocas veces visto.

— ¿Ustedes lo tenían informado a Julio Cobos?

— No hay organización sindical que pueda tener tanta cantidad de piquetes en toda la geografía argentina con tanta cantidad de gente por tantos días. Era una cosa muy fuerte. Esos políticos estuvieron siempre preocupados. Julio Cobos fue el que más veces llamó, decía: "Estoy hablando con la presidenta a ver si puede aflojar un poco". Julio Cobos se preocupó mucho.

— Usted habló de Cobos, ¿pensaba que Cobos finalmente iba a tener ese voto no positivo?

— Sí. Estaba seguro por las actitudes que había tenido a lo largo de cuatro meses. Julio Cobos fue uno de los que más se preocuparon, digo a la par de Schiaretti, a la par de Alberto Fernández, la gente que es racional y se daba cuenta de que estábamos frente a una irracionalidad. Y Cobos buscó infinidad de veces encontrar, convencer, suavizar, atenuar, acercar, y no lo logró. Y cuando llegó el momento que tenía que desempatar lo que hizo fue pacificar. Hay una última charla que tiene Cobos con Pampuro y después va y vota, a las cuatro y pico de la mañana. Y le explica que "hay que pacificar el país", y Pampuro le dice "yo en tu lugar haría lo mismo". Se dieron la mano, va Cobos y vota en contra del Gobierno y fin de la historia.

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