La historia del empleado municipal, papá y militante que se transforma en mujer para ser feliz

Hace unos meses el hijo de 10 años de Alberto Blescia, militante peronista, licenciado en Trabajo Social, empleado en la Municipalidad de La Plata y fanático del "Pincha", quiso hacer una búsqueda en internet. Primero escribió el nombre de su mamá, Paola, y el buscador le devolvió a gente que no conocía. Después puso el de Alberto, le dio enter y esta vez la pantalla se llenó de labios de un rojo furioso, pestañas postizas exageradamente largas y vestidos brillantes. "Papá sos famoso", dijo con los ojos abiertos y una imagen frente a la nariz de Maricarmen, su álter ego trans al que conoce desde que nació.

Recién hace una semana que Alberto se mudó a su nueva oficina del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de La Plata, frente a la catedral platense. Por eso las paredes todavía están vacías y una luz blanca se encarga de subrayar el detalle. Del otro lado de la puerta de doble hoja el mate pasa de mano con ritmo de dependencia municipal. Adentro en una charla casual con Infobae, él habla de Maricarmen con una sonrisa. Nació en el 2000, pesaba 180 kilos y empezó como un chiste, como "la gorda Maricarmen", un show para un amigo que le pidieron porque él sabía actuar, pero sobre todo, porque él sabía hacer reír. Apenas una peluca y un vestido, el transformismo en su mínima expresión, los pusieron por primera vez cara a cara.

Fue una amiga suya, Karlette Lamour, figura conocida del under porteño, que compartió elenco con Cris Miró, que después de 6 años de luchar en los juzgados de La Plata logró que se dictaminara que su caso era disforia de género y se convrtió en la primera trans documentada del país, la que le dijo a una joven Maricarmen: "Sos buena pero tenés que pulirte". Y empezó a base de trazos firmes de rimel a delinear lo que hasta ese momento había sido apenas el borrador del personaje. Ella le enseñó los primeros maquillajes, la forma de resaltar sus rasgos, de convertirse en otra persona.

"Al principio me molestaba y no podía manejarlo, porque sinceramente era como si se le bajara Maricarmen al cuerpo", admite Paola Fantozzi, esposa de Alberto y mamá de sus dos hijos, que también sabe que en los momentos más difíciles de la familia Maricarmen estuvo ahí.

"En meses complicados un show de Maricarmen nos sacaba de algún apuro", dice él y le divierte pensarse como "una PyME familiar".

Leonardo Chiappe, su amigo y compañero de trabajo en el sindicato, es su representante. Carla, su cuñada, fue durante muchos años su bailarina y partener. Su suegra es la que reproduce al detalle los vestidos que le gustan y su suegro el que lo lleva a los shows. Él, en el juego, es su propio hermano.

"Hay gente hoy en día que tampoco entiende y se burla. Algunos por ahí es por miedo a hacer el ridículo, temor, y lo peor es que es raro porque algunos son hombres y no comprenden lo que están viendo", cuenta Paola y comparte que alguna vez llegó a discutir. "Yo podía, él no", explica y recuerda: "De shows Alberto ha vuelto triste, mi hermana ha vuelto triste… yo triste no, yo he vuelto enojada".

Cuando su hijo mayor empezó primer grado Alberto quiso dejar ir a Maricarmen. Regaló todos los vestidos. Se alejó de los shows y los escenarios. "Tengo miedo por los nenes", se acuerda Paola que le dijo. Hace ya un tiempo sin embargo "la tía" volvió.

"Ellos desde muy chiquitos mamaron todo el tema del proceso del papá y lo llevan como muy natural, lo tienen claro: el papá se viste de mujer para trabajar. Cuando llega a casa es el papá, lo que tiene es un trabajo extra fuera de lo que es su ámbito laboral diario", sostiene Paola.

Alberto por su parte está convencido de que para los chicos la sexualidad, o como en su caso los juegos en torno a la diversidad, ya no son por suerte algo de lo que haya que cuidarse o explicar: "Me parece que tienen tan naturalizado todo, hablan de temas como el aborto, como la violencia de género… por eso creo que la pregunta no surgió aun y si algún día surge se hablará. No siento que sea algo que moleste o incomode, porque a ellos no les molesta ni incomoda".

Alberto militó desde muy joven y a Maricarmen la enloquecen los políticos. Ambos comparten el fanatismo por Estudiantes de La Plata. Él es empleado municipal, comprometido desde hace años con el trabajo social y ella una millonaria que vive en Nueva York, fanática de ir al shopping, que se codea con famosos y sin pelos en la lengua para hablar de lo buena que es en lo que hace. Para ella su hermano es "un pobre tipo" y para él ella "la que puede decir las cosas que Alberto no".

El documental de Infobae  muestra esas dos personas que conviven y son felices, a su manera.

Alberto Blescia
Alberto Blescia

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