
Una nueva jornada del juicio por el crimen del ex Puma Federico Martín Aramburu mostró el perfil psicológico de los acusados a partir de dos especialistas. El psiquiatra Daniel Zagury afirmó que el acusado Loïk Le Priol sufría una alteración leve del discernimiento vinculada a un trastorno por estrés postraumático tras sus despliegues militares en África, conclusión que podría incidir en la evaluación de su responsabilidad penal. Otros peritos cuestionaron ese diagnóstico y sostuvieron que, durante los hechos, no presentaba ninguna modificación de su juicio.
La psiquiatra Isabelle Teillet, quien elaboró junto al doctor Roland Coutanceau una pericia contraria, consideró que el principal acusado (Le Priol) no tiene síntomas de enfermedad psiquiátrica, está conectado con la realidad y no padece trastornos del estado de ánimo. Atribuyó sus rasgos a trastornos de personalidad y psicopáticos previos al trauma, con antecedentes desde la infancia. “Su peligrosidad criminológica está probada y es significativa”, analizó según la recopilación que hizo el diario L’Equipe.
PUBLICIDAD
Teillet afirmó que Le Priol dormía bien, había aumentado de peso durante su aislamiento y no tenía pesadillas. Para la especialista, esos elementos indicaban que no se veía excesivamente afectado por la empatía ni por la culpa.
Zagury, veterano de procesos de gran repercusión como los de asesinos seriales y violadores en Francia, describió a Le Priol como un hombre con gran necesidad de expresarse, poco inclinado a la introspección y situado del lado de la moralidad. También lo definió como grandilocuente y avergonzado por lo que percibía como una debilidad en relación con sus compromisos militares.
El acusado, vestido con camisa blanca y gafas de carey, permaneció con la cabeza baja y tomó notas durante la declaración. Su afición deportiva inicial había sido el rugby, cuando estudiaba en un instituto católico, aunque la abandonó rápidamente. Durante la entrevista realizada en el lugar de los hechos, en el Boulevard Saint-Germain, Le Priol habló de un “reflejo reptiliano” y de un “odio verbal” que le hicieron sentir en peligro de muerte. Zagury situó esas percepciones en un contexto de elevado consumo de alcohol.
PUBLICIDAD
El psiquiatra señaló una tendencia a manipular situaciones en beneficio propio, que distinguió de la mentira, junto con una sensación de impotencia y la necesidad de recuperar el control de sus actos. Añadió trastornos psicosomáticos, necesidad de presencia masculina, rechazo a la humillación, reacciones de intensidad desproporcionada y un comportamiento arrogante.

Hay que recordar que un camarero dio detalles de cómo fue la pelea previa en el bar Mabillon, en el centro de la capital francesa. Sébastien L. afirmó que el ex soldado Le Priol, principal acusado en el juicio que se lleva adelante en la Corte Penal de París, dijo “voy a matarlo” minutos antes de que Aramburu fuera asesinado a tiros, en una declaración que reforzó el debate sobre la premeditación por el homicidio del ex rugbier argentino.
PUBLICIDAD
El análisis forense detectó que las heridas causaron una hemorragia masiva y una falla cardíaca casi inmediata. Aramburu tenía 42 años y murió tras recibir cuatro de los seis disparos que efectuó el ex militar de 32 años. Dos de los impactos se ubicaron en el centro de la espalda y fueron, de acuerdo con la médica, los que determinaron la muerte del ex jugador del Biarritz Olympique. Pese a la rapidez con la que actuaron los servicios de emergencia, la especialista sostuvo que no existía margen para salvarle la vida, tal lo revelado por el medio La Dépeche.
“No pude responder algunas de sus preguntas”, reconoció Zagury, quien advirtió que su tarea era escuchar, no establecer la verdad de los hechos. Sobre el diagnóstico de estrés postraumático, fue contundente: “Soy modesto respecto de muchos de mis hallazgos, pero no en este punto”. El experto sostuvo que las puntuaciones obtenidas en la escala de evaluación eran “innegables”. Sin embargo, evitó afirmar que aquella condición hubiera anulado por completo la capacidad de discernimiento de Le Priol.
PUBLICIDAD
El consumo de alcohol ocupó un lugar central en la audiencia. Aramburu tenía 1,93 gramos de alcohol por litro de sangre, mientras que Le Priol y Romain Bouvier, que habían huido, no fueron sometidos a ese análisis. El presidente del tribunal pidió precisiones sobre el posible efecto clínico del trastorno. Zagury respondió: “Hay muchas incertidumbres, muchas cosas que no puedo confirmar; esto no es un asunto científico”.
El fiscal Philippe Courroye buscó que el psiquiatra formulara un diagnóstico y un pronóstico sobre la eventual puesta en libertad de Le Priol, quien se enfrenta a prisión perpetua con un posible período mínimo de cumplimiento. Zagury rechazó anticipar si continuaría su trayectoria: “Nadie puede decirlo. No es una certeza matemática”.
PUBLICIDAD
Al abordar los trastornos de personalidad, el perito señaló que pueden abarcar desde Hannibal Lecter, el asesino psicópata de El silencio de los inocentes, hasta un delincuente de poca monta. “Ser demasiado psicópata para el ejército no serviría, pero un poco sí”, añadió.
Zagury también examinó a Romain Bouvier, el otro acusado principal, aunque se mostró más reservado respecto de su funcionamiento psicológico. Se preguntó cómo explicar el contraste entre un estudiante de Derecho en Assas y la violencia de sus actos, así como la relevancia de la relación con su padre biológico, a quien nunca conoció.
PUBLICIDAD
El especialista planteó que Bouvier pudo haber compensado esa ausencia afectiva al estrechar su vínculo con Le Priol. “Nunca se puede querer demasiado a un padre”, sostuvo, aunque precisó que no había detectado ninguna patología en Bouvier.

Para Zagury, ambos funcionaban como “espejos narcisistas”: Le Priol veía en Bouvier la cultura y la inteligencia, mientras que Bouvier identificaba en Le Priol al soldado y al héroe. Definió al primero como “el lado oscuro” del segundo y afirmó que Bouvier se juzgaba más de lo que era capaz de comprender su propio comportamiento.
Lyson R., pareja de Le Priol y conductora del Jeep que abandonó la terraza de Mabillon con los dos acusados aquella noche, fue descrita como modesta y reservada. Zagury no halló patología alguna y la consideró responsable de sus actos, pese a que también podría afrontar una condena a prisión perpetua.
PUBLICIDAD
El psiquiatra distinguió su “neutralidad emocional” de la frialdad y habló de un apego genuino, aunque no excesivo, hacia Le Priol. También observó que ella empezaba a dudar de su pareja y que provenía de una familia de orientación izquierdista y centrista, alejada de las ideas identitarias del acusado.
Teillet cuestionó que el estrés postraumático pudiera explicar la conducta de Le Priol. Recordó que un profesor lo había descrito en la secundaria como arrogante, incluso fascista, y sostuvo que las peleas, las armas y el alcohol eran anteriores a la aparición del trastorno.
“La característica principal del señor Le Priol es culpar siempre a los demás”, declaró la psiquiatra. “Tiene una opinión muy, muy elevada de sí mismo. Es condescendiente”.
PUBLICIDAD
La especialista revisó además el diagnóstico realizado en 2015 y señaló que Le Priol fechaba el trauma un año antes, un lapso que calificó de inusual. También sostuvo que su hospitalización en Percy no duró una semana, como había indicado Zagury, sino 24 horas.
Teillet rechazó que Le Priol hubiera estado fuertemente medicado y sostuvo que evitaba el seguimiento terapéutico al minimizar su enfermedad. Según su interpretación, luego utilizaba el trastorno para justificar actos violentos.
La noche de los hechos, afirmó la psiquiatra, Le Priol fue el primero en cruzar el límite y en entrar en contacto físico al dar bofetadas a Hegarty. “No estaba evitando el peligro; corría hacia él persiguiendo a los jugadores de rugby”, dijo, antes de concluir que lo que experimentaba era “una rabia narcisista”.
Coutanceau aceptó que entre 2015 y 2017 hubo un cuadro claro de estrés postraumático, pero remarcó que la mayoría de los casos remite con el tiempo. “¿Puede considerarse esto un factor clínico que afectó su juicio en el momento de los hechos? Nos pareció que no”, afirmó.
Teillet añadió que Bouvier disparó cuatro veces sin padecer estrés postraumático y cuestionó que Le Priol hubiera terminado su huida en Ucrania. “Todo es contradictorio”, concluyó. La psiquiatra sostuvo que “su peligrosidad criminológica está probada y es significativa”. Ante las críticas de uno de los asesores del presidente por la pasión de su declaración, respondió que testimonia con el mismo fervor en cualquier caso y afirmó haber sido objeto de ataques personales.
El juicio se extenderá hasta el 25 de septiembre y llega más de cuatro años después de la muerte del ex integrante de Los Pumas, que tenía 42 años y era padre de tres hijos.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Por qué el argentino Nico Varrone se desvinculó de su equipo de Fórmula 2 y cuál sería su futuro
Los motivos que llevaron a la salida del bonaerense a bajarse de la escuadra Van Amersfoort tres fechas antes del final del calendario. Las opciones que maneja para 2027

La Sub 19 de Argentina debutó con una derrota ante Paraguay en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026
Los dirigidos por Diego Placente cayeron ante la Albirroja y buscarán levantarse en su próxima presentación, el sábado contra Uruguay

Cuánto cuesta vivir un fin de semana como jugador profesional del Everton
El club inglés ofrece a dos hinchas un cupo para entrenar, compartir la previa y sentarse en el banco de suplentes durante un partido benéfico con exfiguras de la Premier League

La curiosa anécdota de un argentino que logró una medalla en los Juegos Suramericanos en esports y compitió contra Franco Colapinto: “Yo le gané”
Bruno Coleff ganó la plata en Assetto Corsa GT, competencia de eSports en Santa Fe 2026, y recordó un mano a mano con el piloto argentino en la F1



