Con apenas 20 años, Kimi Antonelli pasó en pocos meses de ser la gran apuesta de Mercedes para reemplazar a Lewis Hamilton a convertirse en líder del campeonato y en una amenaza directa dentro de su propio equipo.
Según contó GQ, el italiano ya no aparece solo como una promesa de la Fórmula 1, sino como un piloto dispuesto a pelear por todo, incluso contra su compañero George Russell, en la carrera por convertirse en el campeón más joven de la historia de la categoría.
PUBLICIDAD
Un cambio de estatus dentro de Mercedes
La escena que marcó ese giro ocurrió en mayo, durante la Sprint del Gran Premio de Canadá, en el circuito Gilles Villeneuve de Montreal. Antonelli peleaba rueda a rueda con Russell por el liderazgo cuando lanzó una maniobra agresiva en la curva 1. GQ describió ese momento como una señal clara de que el italiano ya no estaba conforme con aprender desde atrás.
Tras un primer intento fallido, volvió a atacar unas curvas más tarde. El episodio terminó con Antonelli sobre el césped y con Lando Norris aprovechando el desorden para superarlos. Aunque el joven cayó al tercer puesto, la secuencia dejó expuesta una nueva dinámica puertas adentro de Mercedes.
PUBLICIDAD
“Fue una maniobra realmente sucia”, protestó Antonelli por la radio, todavía dentro del auto y con evidente enojo por la defensa de Russell. Para GQ, ese cruce mostró que la convivencia armónica de la temporada anterior había quedado atrás. En 2026, con un monoplaza competitivo y con Antonelli más asentado, la relación entre veterano y novato entró en otra fase.
El comentarista Martin Brundle, citado por GQ, resumió el momento con una frase tajante: “Todos acabamos de ver el comienzo de una etapa completamente nueva en Mercedes”.
PUBLICIDAD
De heredero de Hamilton a líder del campeonato
El ascenso de Antonelli fue tan rápido como inusual. En su debut en la Fórmula 1 se convirtió en uno de los pilotos más jóvenes de la historia y, además, ocupó uno de los asientos más observados del paddock: el de Hamilton en Mercedes. Según detalló GQ, el equipo alemán lo eligió pese a que no había completado el recorrido tradicional por las categorías previas.
En su segunda temporada, el salto competitivo fue inmediato. Ganó en China y luego encadenó triunfos en Japón, Miami, Canadá y Mónaco. Esa racha lo llevó a la cima del campeonato y lo convirtió en el primer piloto en conseguir sus primeras cinco victorias en cinco Grandes Premios consecutivos. Además, cruzó primero la meta en Bélgica.
PUBLICIDAD
Ese cambio de posición también alteró su perspectiva. “A veces perseguir es muy bonito y emocionante. Pero, a la larga, estar siempre persiguiendo puede volverse más estresante”, dijo Antonelli en una entrevista exclusiva con GQ. Ya desde el liderazgo, planteó otra mirada sobre la presión del campeonato: “Creo que estar al frente es, en realidad, una posición muy buena”.
La dimensión del fenómeno excede los resultados. Para Italia, su campaña representa la posibilidad concreta de volver a tener a un piloto propio en la cima después de décadas. Según GQ, el joven de Bolonia pasó de ser una promesa precoz a ocupar un lugar central en el imaginario de los fanáticos italianos y de Mercedes.
PUBLICIDAD
Un perfil juvenil con mentalidad de depredador
Fuera del auto, Antonelli todavía proyecta una imagen distante de la del campeón consagrado. GQ lo retrató como un joven de apariencia adolescente, con cabello desordenado, sonrisa amplia y un collar con una cola de ballena que se volvió parte de su identidad pública. El detalle no es menor: el objeto, regalo de su madre, terminó convertido en amuleto y hasta impulsó ventas de collares similares entre sus seguidores.
La nota también expone el contraste entre ese perfil juvenil y su intensidad en pista. Tras ganar en Mónaco, mientras otros pilotos habrían elegido una celebración ruidosa, Antonelli fue a la cena oficial y luego regresó al hotel a dormir. Al día siguiente, Toto Wolff lo invitó a pasar la tarde con su familia en un barco. “Tiene 20 años, pero parece de 16. Solo quería estar en un ambiente familiar. Para mí fue casi surrealista”, dijo el jefe de Mercedes a GQ.
PUBLICIDAD
Ese costado tranquilo convive con otro mucho más feroz cuando baja la visera. Wolff contó que el italiano parece habitar “dos dimensiones mentales paralelas” y que, en modo carrera, se aísla por completo. Esa capacidad de desconexión competitiva explica, en parte, por qué el cruce con Russell no fue un exabrupto aislado, sino la manifestación de un instinto que Antonelli arrastra desde el karting.
La advertencia de Wolff y las reglas internas
El conflicto en Canadá obligó a Mercedes a fijar límites. Después de las quejas insistentes por radio, Wolff intervino para cortar la escalada. “Kimi, concéntrate en manejar y deja de quejarte por radio”, le ordenó, según reconstruyó GQ. Más tarde, ya con ambos pilotos frente a frente, dejó claro el marco de convivencia para la pelea interna.
PUBLICIDAD

“No pueden esperar que el otro auto les haga favores”, les dijo Wolff a Antonelli y Russell. La definición central fue todavía más directa: “Pero no pueden chocar”.
Para el jefe de Mercedes, el recuerdo del duelo entre Hamilton y Nico Rosberg en 2016 sigue funcionando como advertencia. Por eso, la prioridad del equipo es evitar que una disputa por el título deteriore la estructura deportiva y la imagen de la marca.
PUBLICIDAD
Un mes después, en Austria, GQ encontró a un Antonelli más alineado con ese mensaje. El italiano aceptó que la lucha con Russell será inevitable y dejó una frase que sintetiza el nuevo escenario: “Los dos somos conscientes de que tendremos que luchar entre nosotros”.
Una historia familiar distinta a la de otros prodigios
La formación de Antonelli también lo distingue de otros jóvenes talentos. Su padre, Marco Antonelli, compitió en autos de turismo y luego fundó Antonelli Motorsport en San Marino. Conocía de cerca los costos, las frustraciones y la política del automovilismo, y por eso inicialmente no quería que su hijo corriera.
“Mi padre no quería que corriera”, contó Kimi a GQ, al recordar sus primeros años. Aun así, el contacto con los kartings cambió el rumbo. A los cinco años manejó uno por primera vez y nunca se detuvo. “Recuerdo que me encantaba la sensación de velocidad y la adrenalina”, afirmó.
Ese impulso natural llamó la atención de Mercedes, que lo incorporó a su academia cuando tenía 12 años. Ferrari también lo había seguido de cerca, pero retrocedió por la dificultad de acompañar una apuesta tan temprana. Mercedes, en cambio, avanzó.
Antonelli lidera el campeonato mundial y tiene por delante la posibilidad de quebrar una marca histórica si sostiene el ritmo. Su padre resume la lógica con una frase que funciona como credo competitivo y como advertencia para el futuro inmediato: “Está bien tener amigos fuera de la pista, pero cuando estás corriendo no puedes tenerlos”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La romántica historia de dos deportistas que vencieron a los prejuicios por su diferencia de altura: "El amor no conoce límites"
Ellie Holzman, ex jugadora de vóley, le lleva 23 centímetros a su novio, Lucas Bryde, campeón de lucha libre. La pareja se hizo viral

Se definieron los últimos cuatro clasificados a la Champions: cuándo será el sorteo, todos los participantes y el formato
La edición 72 del certamen continental de la UEFA entrará en su Fase de Liga
El cerebro después de la NFL: qué revela un nuevo estudio de Harvard sobre la salud neurológica de los exjugadores
La investigación, liderada por expertos del Mass General Brigham, tomó como referencia 878 muertes entre 2016 y 2021 e identificó patrones que surgen antes de la etapa profesional, en categorías universitarias y juveniles

El gesto de Paredes con Aranda tras su dura lesión y la apuesta de Boca para cubrir la sensible baja del “10”
Con el mediocampista ofensivo fuera de las canchas hasta 2027 por una fractura de peroné, el capitán le expresó su apoyo en redes y Arruabarrena ya tiene a mano a otro juvenil para llenar el vacío




