La sequía amenaza la cosecha de papas en Bélgica y pone en jaque el plato más popular del país

Una combinación climática sin precedentes golpea al corazón agrícola de Europa y pone en duda el abastecimiento de uno de los alimentos más consumidos del continente

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La sequía y las lluvias torrenciales redujeron la cosecha de papa de 2026 en Bélgica y amenazan con encarecer las papas fritas - (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Tubérculos del tamaño de una pelota de ping-pong donde deberían crecer papas cuatro veces más grandes: así se describe la cosecha de papa de 2026 en Bélgica, el principal exportador mundial de papas fritas congeladas, en una temporada que combina lluvias torrenciales a finales de primavera con una sequía posterior de intensidad sin precedentes.

El golpe recae sobre toda la cadena de suministro, desde los campos del este del país hasta las friteries y frituren —los puestos callejeros de papas fritas que forman parte de la identidad gastronómica belga— y amenaza con subir el precio del cono más popular del país.

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En los campos de Amay, localidad próxima a Lieja, el agricultor Mathieu Comijn extrajo tubérculos que apenas cabían en la palma de su mano. “¿Cómo esperas hacer papas fritas con esto?”, preguntó. “Normalmente, deberían tener al menos cuatro veces este tamaño”, añadió en declaraciones a la agencia AFP. Con 30 años y una trayectoria entera en el sector —cultiva 500 hectáreas (1.236 acres) de papa—, dijo no haber visto nunca condiciones similares: “Es un desastre. Nunca había visto nada igual”.

El mecanismo del daño fue doble. Las tormentas de finales de primavera debilitaron la estructura del suelo y, a continuación, llegó el calor seco, un patrón que los científicos atribuyen al cambio climático de origen humano. La combinación endureció la tierra en terrones compactos que impiden que los tubérculos respiren y crezcan. La variedad más afectada es la Bintje, la papa preferida en Bélgica para producir las largas y doradas frituras de los puestos callejeros, y a un mes de la cosecha prevista para el 20 de septiembre, los ejemplares no superan el tamaño mencionado.

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Los científicos vinculan el calor seco al cambio climático de origen humano, después de tormentas que debilitaron la estructura del suelo - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El rendimiento medio bruto cayó a aproximadamente 40 toneladas por hectárea, unas 15 toneladas menos que el año anterior, según datos de la plataforma de análisis agrícola Tridge. En la semana 32 de la temporada, solo el 55% de los tubérculos superaba los 50 milímetros en las principales zonas productoras de los Países Bajos, Bélgica, Francia y el norte de Alemania, frente al 85% del año anterior. Esa reducción de tamaño se traduce en una merma de entre 5 y 15 puntos porcentuales en la proporción de papas aptas para producir el formato largo que demanda la industria.

La dimensión humana de la crisis quedó retratada en la figura del padre de Comijn, Stéphane, de más de 70 años, quien durante varios días se negó a visitar el campo. “Es demasiado doloroso”, declaró a AFP. El antiguo responsable de la granja familiar apenas recuerda condiciones tan secas en la región, salvo quizás durante la histórica ola de calor de 1976.

Pese a todo, la familia tiene contratos de suministro que cumplir y recurrirá a las reservas del año pasado, cuando la cosecha fue excepcionalmente abundante. “Habíamos empezado a tirar algunas para hacer sitio a la cosecha de este año. Pero ahora valen dinero”, explicó Stéphane. Las papas de 2025 permanecen almacenadas en un depósito refrigerado a 10 °C (50 °F).

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El sindicato de vendedores de papas fritas de Bélgica advirtió que la caída del suministro puede traducirse en una suba del precio para los consumidores - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esas reservas, no obstante, no alcanzarán para cubrir toda la demanda. “Vamos a tener que usar variedades que no son tan buenas”, lamentó Mathieu Comijn. “La gente de las freidurías se queja. Puedes explicarles que es por la sequía, pero no lo entienden”. La única nota positiva que el agricultor rescató es que el sabor de los tubérculos no se vio afectado por su tamaño reducido.

La presión sobre el suministro tiene consecuencias directas para el consumidor: el precio del cono de papas fritas podría subir. Bernard Lefevre, presidente del sindicato nacional de vendedores de papas fritas de Bélgica, que agrupa a 4.500 establecimientos en todo el país, lo puso en perspectiva cultural con una frase recogida por AFP: “Aparte de las enfermedades en la familia real, la segunda peor noticia que puede recibir un belga es que suba el precio de un cono de papas fritas”.

Lefevre, con 25 años en el sector, matizó el panorama. “Siempre hay algún problema. O bien hay demasiadas papas, como el año pasado, y los precios se desploman, por lo que los productores dicen que es una catástrofe, o bien ocurre el extremo opuesto. Y sin embargo, año tras año, logramos superarlo”, señaló al mismo medio.

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