La muerte de Jayden Adams y el dolor que atraviesa su pueblo natal

El jugador creció en el Cabo Occidental entre dificultades sociales, se abrió paso desde la academia local y llegó a la élite. Su repentina muerte dejó a la comunidad de Stellenbosch sumida en el duelo

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Hombre calvo, tez oscura, con camiseta y pantalón corto de fútbol amarillo y verde con el número 23. Fondo de estadio borroso
Jayden Adams murió a los 25 años pocos días después de jugar con Sudáfrica en el Mundial 2026 tras recibir la noticia de la muerte de su abuela materna (REUTERS)

Jayden Adams, futbolista sudafricano de 25 años, murió pocos días después de jugar con su selección en el Mundial 2026, tras recibir la noticia del fallecimiento de su abuela materna. Su último partido, disputado bajo esa circunstancia, quedó marcado por un duelo personal que el público desconocía.

Su muerte ocurrió en circunstancias que permanecen bajo investigación policial, luego de que su cuerpo fuera hallado en un inmueble de Ciudad del Cabo. Hasta la fecha del funeral, el motivo específico del fallecimiento no había sido confirmado oficialmente, y las autoridades pidieron evitar especulaciones sobre las causas.

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La noticia llegó semanas después de que Sudáfrica alcanzara por primera vez la fase de eliminación directa de una Copa del Mundo, luego de vencer a Corea del Sur en la fase de grupos. En imágenes de aquel encuentro, Adams aparecía solo, sentado al margen, mientras el resto del plantel celebraba.

El día previo al partido frente a República Checa, según The Guardian, el mediocampista recibió la noticia de la muerte de Marianna, su abuela materna, en cuyo patio había crecido. Decidió quedarse con la delegación, jugó el empate 1-1 y después describió ese resultado como positivo, a pesar del duelo que estaba atravesando.

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Su último partido tras la muerte de su abuela

Adams había nacido en Stellenbosch, en la provincia del Cabo Occidental, una ciudad conocida por sus viñedos, su arquitectura colonial neerlandesa y su universidad. Esa imagen convive con barrios periféricos marcados por la pobreza, el gangsterismo y el abandono, una herencia directa del apartheid.

La familia Adams vivió esa realidad de cerca. Durante algunos períodos, los seis integrantes del hogar, sus padres Juanito y Candice y sus cuatro hijos, compartieron una vivienda de dos dormitorios; en otras etapas, convivieron con Marianna.

“Básicamente, creció en el patio de ella”, contó Brendine Johnson, portavoz de la familia, al diario británico. Desde niño, el fútbol fue su refugio: su tía Monica Thaoge recordó en el velorio que pateaba cualquier objeto redondo que encontrara, “hasta cebollas”, y sus padres contaron en otra ocasión que también usaba papas como balón.

Roger Telemachus, exjugador de críquet de la selección sudafricana y vecino de la misma calle donde creció el padre de Adams en Cloetesville, describió así ese entorno, citado por The Guardian: “Todos en esas zonas intentan llegar a fin de mes. Para los chicos, quizás no lo notaban tanto porque estaban ocupados jugando. Algunos padres, como Juanito, alentaban mucho a sus hijos. Jugaban a todo en la calle: tenis, fútbol, rugby, críquet”.

El talento de Adams tardó en ser reconocido por una razón concreta: su físico pequeño lo hacía pasar inadvertido. Johnson explicó que muchos no advertían al principio sus virtudes futbolísticas por su tamaño, aunque sí tenía un fuerte espíritu de lucha.

A los 15 años ingresó a la Academia Sub-18 de Stellenbosch y esa percepción empezó a cambiar. “El entorno era duro, especialmente si no eras alto ni corpulento, pero cuando la fisicalidad dejó de ser lo más determinante, la gente vio que Jayden era técnicamente muy bueno”, dijo la portavoz familiar.

Después de consolidarse en Stellenbosch, Jayden Adams dio el salto a Mamelodi Sundowns, el club más poderoso de Sudáfrica (REUTERS/Sam Navarro)
Después de consolidarse en Stellenbosch, Jayden Adams dio el salto a Mamelodi Sundowns, el club más poderoso de Sudáfrica (REUTERS/Sam Navarro)

De la academia local a Mamelodi Sundowns

Bajo la conducción del entrenador Steve Barker, Adams terminó de afirmarse como futbolista. Barker, actual técnico del Simba SC de Tanzania y sobrino del ex seleccionador sudafricano Clive Barker, lo recordó pocos días después de su muerte en la señal Newzroom Afrika: “Hay muchos buenos futbolistas, pero pocos grandes. Jayden era grande. Tenía tres atributos que lo diferenciaban: un primer toque increíble, su peso de pase —jamás vi algo así— y amaba el juego. Estar en el campo era su lugar feliz. No pasaba la pelota; la acariciaba”.

Adams fue el primer jugador de la academia de Stellenbosch en actuar en la Premier Soccer League, la máxima categoría del fútbol sudafricano. Cinco años más tarde llegó a Mamelodi Sundowns, el club más poderoso del país. “No pasaba la pelota; la acariciaba”.

Al comienzo de su segunda temporada en Pretoria se rapó la cabeza y bromeó con sus allegados con que era una señal de madurez. Desde entonces adoptó el apodo “grootman”, que en afrikáans significa “hombre grande”.

Su recorrido no estuvo libre de tropiezos. Fue convocado, incluido y luego descartado de la selección nacional después de llegar tarde a un entrenamiento y tensar su vínculo con el seleccionador Hugo Broos.

También arrastró pérdidas personales profundas. En febrero de 2023, su compañero de academia Oshwin Andries murió a los 19 años por heridas de arma blanca en Paarl, a 16 kilómetros al norte de Stellenbosch; tres años después, otro compañero, Jeandre Gaffoor, falleció a los 20 al ahogarse en el río Krom.

Cuando los Sundowns conquistaron la Liga de Campeones de la CAF en mayo de este año, Adams dedicó su medalla a Andries. En el plantel, su peso ya no estaba en discusión.

Steve Komphela, entrenador del primer equipo de Mamelodi Sundowns, lo definió en el velorio como “el corazón de nuestro equipo y el latido de nuestro estilo de juego”. Añadió: “Entendía el juego como un entrenador y lo jugaba como jugador”.

La muerte de Jayden Adams golpeó a Stellenbosch, la comunidad donde creció (REUTERS/Esa Alexander)
La muerte de Jayden Adams golpeó a Stellenbosch, la comunidad donde creció (REUTERS/Esa Alexander)

Cómo su muerte conmocionó a la comunidad de Stellenbosch

El funeral de Adams se realizó en el complejo deportivo de Coetzenburg, en Stellenbosch, y reunió a cientos de personas, incluidas figuras destacadas del fútbol sudafricano y representantes políticos. Durante la ceremonia, la comunidad lo recordó como un referente deportivo y humano, marcado tanto por su ascenso desde un entorno social difícil como por su impacto en el fútbol nacional.

Ronwen Williams, capitán de la selección y arquero del equipo nacional, evocó ante el medio británico una escena del último torneo africano de naciones. Allí recordó que Adams, de contextura pequeña, increpó verbalmente a un rival de Mali de gran estatura.

Williams le preguntó entonces si había visto el tamaño del hombre al que enfrentaba. Adams se encogió de hombros y respondió que el maliense no lo iba a entender de todas formas; “ese era el carácter que tenía”, dijo el arquero en el memorial, entre lágrimas, al despedirse de quien llamaba “el hijo de mi madre”, una expresión afectuosa del argot sudafricano.

Fuera del campo, Adams evitaba exhibir sus logros. Johnson contó que conocía su propio valor, pero nunca quería proclamarlo, y que era muy competitivo sin alardear.

Después de cada partido regalaba camisetas y botines a los niños que se los pedían. También se había impuesto la promesa de mejorar la situación económica de su familia, un compromiso que mantuvo durante el Mundial incluso mientras cargaba con el duelo.

The Guardian informó que en varios partidos del torneo se guardó un minuto de silencio en su memoria. Adams dejó a sus padres, tres hermanos, una pareja y dos hijos.

En Stellenbosch, la comunidad que lo vio crecer entre privaciones y luego proyectarse al fútbol de elite todavía intentaba medir la dimensión de su figura. “No creo que la comunidad supiera lo grande que era y cuánto disfrutaba la gente de su fútbol”, resumió Johnson. “Es un golpe enorme.”

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