Los gestos de fastidio de Kylian Mbappé en la eliminación de Francia ante España del Mundial

Desde la marca asfixiante de Cubarsí en el primer tiempo hasta la cabeza gacha con la que abandonó el campo tras el pitazo final, el capitán francés dejó una serie de reacciones que registraron el peso de la derrota ante La Roja

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Kylian Mbappé atravesó los 90 minutos de la semifinal del Mundial 2026 entre Francia y España con la presión de un capitán que no pudo torcer el resultado. La derrota 2-0 en Dallas dejó imágenes que hablan por sí solas: desde la solemnidad del himno hasta la caminata en silencio hacia los vestuarios.

El partido arrancó con Mbappé en el centro de la escena, como siempre. Antes del pitazo inicial, durante la entonación de “La Marsellesa”, el delantero del Real Madrid se ubicó en la fila de sus compañeros con el brazo derecho apoyado sobre el hombro del arquero Mike Maignan, cantando el himno con seriedad. Sobre su hombro izquierdo llevaba el brazalete de capitán con los colores inclusivos. Segundos después, en un primer plano de la transmisión oficial, se lo vio con la mirada fija al frente, pronunciando cada verso con evidente concentración.

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Al terminar la música, aplaudió junto al resto del plantel y comenzó a caminar hacia el campo con el rostro de quien ya está dentro del partido, lanzando breves miradas a los costados mientras dejaba atrás a los niños que ofician de mascotas.

Sin embargo, el guión del encuentro no le fue favorable. A los 21 minutos, Mikel Oyarzabal convirtió el primer gol para España desde el punto del penal, tras una falta de Lucas Digne sobre Lamine Yamal. La cámara siguió a Mbappé en ese instante con una pantalla dividida: mientras Oyarzabal esperaba la señal del árbitro y comenzaba su carrera, el capitán francés permanecía de pie e inmóvil, con el brazo derecho elevado por encima de la cabeza y el dedo índice apuntando hacia donde iría el penal.

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En la fracción de segundo exacta en que el balón fue impactado, bajó ese brazo de un tirón. Con el gol consumado, se dio media vuelta de inmediato, le dio la espalda a la jugada y emprendió una caminata pausada hacia el centro del campo. Los brazos caídos, la mirada levemente hacia el césped y un rápido paneo visual hacia su izquierda completaron la imagen de un jugador que asimilaba el golpe en silencio, mientras los españoles festejaban de fondo.

El primer tiempo también expuso otra de las dificultades que enfrentó Mbappé durante la noche: la marca personal del defensor Pau Cubarsí, quien no lo abandonó en ningún momento. En una de las secuencias más representativas del partido, el delantero se encontraba de espaldas en el tercio ofensivo cuando Cubarsí lo presionó con intensidad, pegado a su cuerpo y con las manos encima para impedirle girar. Mbappé aguantó la posición con las piernas flexionadas y luego, visiblemente fastidiado por el contacto sostenido, giró el torso de forma brusca y apartó al defensor con un movimiento firme del brazo izquierdo para ganar algo de espacio.

La respuesta del joven central de Barcelona fue seguirlo paso a paso, como una sombra, mientras el francés optaba por ignorarlo, acomodarse la camiseta y clavar la mirada en el desarrollo del juego.

Metros más adelante, cerca de la medialuna del área, Mbappé se detuvo y Cubarsí se frenó a su lado de inmediato. El capitán francés giró levemente la cabeza, cruzó una mirada rápida con el defensor y volvió a fijar la vista en el partido, con una postura estática que reflejaba la resignación táctica ante una marca que no cedía.

El segundo tiempo no trajo el cambio de guión que Francia necesitaba. A los 57 minutos, Pedro Porro lanzó un pase cruzado a Dani Olmo en la medialuna, este picó al vacío, recibió la devolución dentro del área y fusiló a Maignan para sellar el 2-0 en Dallas.

La cámara volvió a encontrar a Mbappé en ese instante: de espaldas, en el centro del campo, con las manos en la cintura y una postura estática mientras observaba a la distancia cómo se desarrollaba el ataque español.

En el segundo exacto en que Porro remató y el balón entró al arco, el capitán levantó brevemente el brazo izquierdo a la altura de la cintura en un ademán rápido de queja, y lo dejó caer de inmediato. Con el gol ya anotado, se dio media vuelta y, en ese movimiento, tomó el cuello de su propia camiseta con la mano derecha y tiró de ella hacia adelante.

Luego emprendió el regreso hacia el círculo central con la cabeza gacha, la mirada en el césped y los brazos balanceándose a los costados, mientras en la pantalla inferior los jugadores españoles se abrazaban en una montaña humana.

Mbappé tuvo sus aproximaciones al arco rival. A los 66 minutos disparó con destino de gol, aunque el balón salió rebotado en un rival hacia el córner. A los 88, se hizo cargo de un tiro libre en la puerta del área, pero mandó la pelota por encima del travesaño. Ninguna de las dos llegó a comprometer a Unai Simón.

Tras el pitazo final que decretó el 2-0 definitivo, la transmisión oficial mostró a Mbappé por última vez durante apenas cinco segundos. Ya fuera del terreno de juego, de espaldas a la cámara, el capitán caminaba a paso lento y pesado en dirección a los vestuarios, con los brazos caídos y los hombros bajos, pasando por delante del banco de suplentes de Francia, donde varios compañeros permanecían sentados.

Antes de salir del plano, giró levemente el rostro hacia la derecha, miró de reojo hacia las gradas, y volvió a orientar la cabeza al frente. Sin gestos, sin reclamos. Luego continuó su marcha hasta desaparecer de la imagen.

Con esta derrota, Francia quedó eliminada de la Copa del Mundo 2026. España avanzó a la final, donde esperará al ganador del cruce entre Argentina e Inglaterra, programado para este miércoles. La definición se disputará el domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.

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