¿Dinosaurios entre frutos y semillas? Un bosque fósil podría reescribir su rol en la evolución de las plantas

Un yacimiento en Nuevo México revela que, mucho antes de la gran extinción, un ecosistema del Cretácico tardío exhibía dinámicas similares a las que se observan en ambientes actuales

Guardar
Google icon
Dinosaurio marrón robusto, de pie sobre rocas junto a un arroyo. Bosque denso de helechos y árboles altos. Montañas brumosas en el fondo.
Un estudio sobre fósiles del Cretácico en Nuevo México revela que los dinosaurios consumieron frutos carnosos y semillas de mayor tamaño de lo estimado anteriormente.

Los dinosaurios no solo dominaron la Tierra por su tamaño y diversidad. Un nuevo trabajo sugiere que también compartieron con las especies actuales un hábito que hoy parece muy cotidiano: consumieron frutos carnosos y semillas de mayor tamaño de lo que se pensaba. Esa conducta, reconstruida a partir de fósiles de un bosque del Cretácico tardío, obliga a revisar cuándo y cómo se volvieron “modernas” las estrategias reproductivas de las plantas con flores.

Durante décadas, la visión predominante en paleobotánica sostuvo que las plantas con flores, surgidas hace unos 136 millones de años, mantuvieron durante gran parte de su historia temprana un perfil discreto: especies pequeñas, con semillas diminutas, dispersadas sobre todo por el viento o por estructuras sin pulpa. En ese escenario, los grandes frutos carnosos habrían aparecido recién después de la extinción masiva de hace 66 millones de años, cuando el impacto de un asteroide eliminó a los dinosaurios y abrió espacio para la rápida expansión de los mamíferos.

PUBLICIDAD

Esa hipótesis quedó ahora en cuestión a partir de un estudio basado en fósiles de un bosque de hace unos 74 millones de años, en el actual estado de Nuevo México, que muestran frutos del tamaño de una uva y una diversidad inesperada de estructuras reproductivas. La investigación, publicada en la revista Science, apunta a que la transición hacia una ecología reproductiva “moderna” en las plantas con flores habría comenzado millones de años antes de lo que señalaban los modelos clásicos.

Un “Pompeya botánico” del Cretácico

Un Dilophosaurus con un gran collar de volantes anaranjados, amarillos y morados se alza en una selva tropical oscura, con árboles, rocas musgosas y helechos.
Las plantas con flores presentaban ya, hace 74 millones de años, frutos del tamaño de una uva, desafiando teorías sobre su aparición tras la extinción de los dinosaurios.

El trabajo se apoya en un yacimiento cercano a la ciudad de Truth or Consequences, en Nuevo México, donde un equipo internacional examinó un nivel de ceniza volcánica transformada en roca (una toba volcánica) que se extiende por más de un kilómetro. Esa capa registró, de manera casi instantánea, la vegetación de un bosque del Cretácico tardío y preservó frutos, semillas y otras estructuras reproductivas en sus posiciones originales.

PUBLICIDAD

El paleobotánico James Saulsbury, investigador posdoctoral del Biodiversity Institute and Natural History Museum de la University of Kansas, describió el sitio. Lo definió como un “‘Pompeya botánico’”, según explicó en el comunicado de prensa: “El sitio contiene una capa de ceniza volcánica preservada como roca que se extiende por más de un kilómetro y proporciona una instantánea de un bosque de hace unos 74 millones de años”. Esa conservación permite observar no solo qué especies estaban presentes, sino cómo se distribuían en el paisaje.

El comunicado destacó que el lugar se distingue por “la diversidad y el tamaño de sus frutos y semillas fósiles”, una combinación que no se había documentado con esa claridad en otros yacimientos de la misma época. De acuerdo con Saulsbury, “no se cree que estos resultados se deban solo a un sesgo de preservación”, sino que reflejan un bosque genuinamente inusual. Esa rareza aporta una ventana directa a un momento en que las plantas con flores experimentaban cambios profundos en su manera de reproducirse y dispersar sus semillas.

Silueta oscura de un Tyrannosaurus caminando en primer plano sobre un terreno elevado, con otras siluetas de dinosaurios en un paisaje brumoso y anaranjado al fondo
El yacimiento, conocido como 'Pompeya botánico', preservó frutos y semillas en sus posiciones originales gracias a una capa de ceniza volcánica, permitiendo analizar la diversidad de especies presentes.

Según se detalla en el estudio, el equipo clasificó cientos de semillas fósiles en morfotipos, es decir, grupos definidos por la forma cuando no es posible saber si pertenecen a una o varias especies. Saulsbury explicó en el comunicado que “se ordenaron cientos de semillas fósiles en lo que se denomina morfotipos, agrupaciones basadas en la forma más que en especies confirmadas”, lo que permitió cuantificar la variedad de estructuras reproductivas presentes en ese bosque antiguo.

Frutos más grandes y dinosaurios como dispersores

Uno de los hallazgos centrales del trabajo es el tamaño de algunos frutos fósiles. La muestra incluye ejemplares comparables a una uva, que son grandes para los estándares de las plantas con flores del Cretácico temprano. Saulsbury indicó que “los mayores frutos de nuestra flora fósil tienen aproximadamente el tamaño de una uva” y añadió que “eso puede no parecer especialmente grande hoy, pero resulta notable para las plantas con flores de ese período”, según el comunicado de prensa.

En términos sencillos, el tamaño del fruto se relaciona con la estrategia de dispersión de las semillas. Los frutos pequeños y ligeros tienden a aprovechar el viento o el agua, mientras que los frutos grandes y carnosos suelen depender de animales que los comen y luego transportan las semillas a otros lugares. El comunicado de la University of Kansas recordó que, en la actualidad, muchos árboles y arbustos usan este mecanismo y producen frutos como manzanas, peras o aceitunas para atraer a distintos animales.

VisualesIA Pterosaurio más antiguo conocido hallado en América del Norte- Dinosaurios- epoca de dinosaurios  (Imagen Ilustrativa Infobae)
El yacimiento presenta una inusual diversidad y tamaño de frutos y semillas fósiles, lo que revela cambios profundos en la reproducción vegetal durante la era de los dinosaurios.

Saulsbury señaló en el comunicado que “la visión predominante ha sido que esa ecología reproductiva más diversa surgió solo después de la extinción del final del Cretácico”. Sin embargo, los datos del yacimiento de Nuevo México contradicen ese modelo temporal. Según indicaron los investigadores en el comunicado de prensa, “los resultados sugieren que la transición hacia una ecología reproductiva moderna comenzó mucho antes de lo que se creía”.

El trabajo concluye que, si ya existían frutos grandes y variados hace 74 millones de años, su dispersión no habría dependido solo de mamíferos tempranos. El comunicado de la University of Kansas señaló que “si en los bosques del Cretácico tardío ya había frutos grandes y diversos, probablemente los dispersaran no solo mamíferos tempranos, sino también grandes dinosaurios y otros animales”. Esa posibilidad modifica la forma en que se entiende la relación entre fauna y flora en los ecosistemas dominados por dinosaurios.

Un cambio en la evolución de las plantas con flores

La investigación cuestiona un relato muy difundido en paleontología: el que vincula la aparición de grandes frutos exclusivamente con el auge de los mamíferos después del impacto del asteroide. El comunicado de prensa de la University of Kansas sintetizó: “Una hipótesis de larga data sostenía que los frutos grandes evolucionaron junto con la rápida diversificación de los mamíferos solo después del impacto del asteroide que eliminó a los dinosaurios”.

Dinosaurio pico de pato Crédito: NMMNHS / Sergey Krasovski
La investigación concluye que la interacción entre plantas con flores y animales durante el Cretácico ya poseía complejidad y diversidad, transformando la visión sobre la evolución de los ecosistemas prehistóricos.

A partir de los nuevos datos, el mismo texto institucional afirmó que “los resultados sugieren que esa historia comenzó antes”. Para explicar la importancia ecológica de estos cambios, Saulsbury destacó que “el tamaño del fruto importa porque se asocia con muchos aspectos de la ecología de los bosques”.

Además, el investigador apuntó que “los frutos grandes tienden a aparecer en ambientes húmedos con bosques densos” y que los resultados indican que “una estructura forestal y una ecología reproductiva de aspecto moderno se desarrollaban antes de lo que se creía”. Esa combinación sugiere que, hacia el final de la era de los dinosaurios, ciertos bosques ya funcionaban de manera similar a los actuales en cuanto a cómo las plantas se reproducían y se dispersaban en el espacio.

Según se detalla en el estudio, la interpretación de este bosque fósil requiere integrar datos de anatomía vegetal, geología y ecología. Los autores concluyen que la diversidad de formas de semillas y frutos hallada en ese único yacimiento apunta a una fase avanzada en la historia evolutiva de las plantas con flores. Esa fase incluía ya la producción de frutos carnosos de cierto tamaño, capaces de atraer animales que colaboraran con la dispersión de las semillas.

Dinosaurio Huayracursor jaguensis
Los resultados sugieren que grandes dinosaurios y otros animales jugaron un papel central en la dispersión de frutos grandes y carnosos antes de la diversificación de los mamíferos.

Las relaciones planta-animal en el Cretácico

Más allá de la cronología de la evolución vegetal, el trabajo ofrece pistas sobre cómo eran las interacciones entre plantas y animales en los ecosistemas cretácicos. Al mostrar que las plantas con flores ya presentaban frutos relativamente grandes y variados, el estudio sugiere que las relaciones de consumo de frutos, similares a las que se observan hoy en muchos bosques tropicales y templados, tenían antecedentes en tiempos de dinosaurios.

En el comunicado de la University of Kansas, Saulsbury afirmó que estos fósiles “cambian la forma en que se entiende el modo en que las plantas con flores se volvieron modernas en términos de su ecología reproductiva”.

La institución indicó también que “los hallazgos modifican la manera en que se piensan las interacciones planta-animal y su papel en la evolución de las plantas”, al mostrar que esos vínculos eran más complejos y diversos antes del límite que marcó la gran extinción.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

38.000 soldados, miles de caballos y 37 elefantes: así Aníbal cruzó los Alpes, según un reciente análisis

Investigadores compararon rutas, midieron desniveles y exigencia física para hombres y animales, y concluyeron que el camino elegido por el líder cartaginés demandaba un 16% menos de esfuerzo que la alternativa más aceptada

38.000 soldados, miles de caballos y 37 elefantes: así Aníbal cruzó los Alpes, según un reciente análisis

El razonamiento lógico y el lenguaje operan en zonas cerebrales distintas, según un estudio del MIT

El hallazgo cuestiona si los sistemas de inteligencia artificial entrenados únicamente con texto son capaces de razonar de verdad o solo reproducen patrones que imitan la lógica sin ejercerla

El razonamiento lógico y el lenguaje operan en zonas cerebrales distintas, según un estudio del MIT

¿Microplásticos en el corazón? Un estudio revela su alta presencia en pacientes con infarto

Científicos de Italia, Mónaco y Estados Unidos compararon distintos perfiles cardíacos. Por qué los fragmentos plásticos se asociaron con enfermedad coronaria obstructiva, aunque la relación de causalidad aún no está demostrada

¿Microplásticos en el corazón? Un estudio revela su alta presencia en pacientes con infarto

Hallan una nueva especie de molusco gigante que vivió en Neuquén hace 185 millones de años

Un equipo del CONICET identificó restos fósiles únicos en la Patagonia argentina, lo que permitió reconstruir detalles sobre antiguos ecosistemas marinos

Hallan una nueva especie de molusco gigante que vivió en Neuquén hace 185 millones de años

Nuevo satélite argentino: qué funciones tendrá SABIA-Mar y por qué es clave para el país

Científicos e ingenieros completaron su etapa de fabricación e iniciaron la fase de ensayos finales previos a su envío al sitio de lanzamiento. Su construcción marca una nueva etapa para la ciencia y la industria espacial nacional

Nuevo satélite argentino: qué funciones tendrá SABIA-Mar y por qué es clave para el país
MÁS NOTICIAS