Fórmula 1: el legado de Ayrton Senna que Mónaco todavía no iguala

Nadie alcanzó aún las seis conquistas que consiguió en Montecarlo, una marca forjada con poles, podios y actuaciones memorables que elevaron al tricampeón brasileño a una referencia histórica de la competenci

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Ayrton Senna es conocido como el “Rey de Mónaco” en la Fórmula 1 por su desempeño en Montecarlo (Photo by Jean-Loup GAUTREAU / AFP)
Ayrton Senna es conocido como el “Rey de Mónaco” en la Fórmula 1 por su desempeño en Montecarlo (Photo by Jean-Loup GAUTREAU / AFP)

Reconocer el apodo de Ayrton Senna como “Rey de Mónaco” en la Fórmula 1 implica destacar una de las gestas más notables del automovilismo mundial, según el sitio oficial del Gran Premio de Mónaco. El piloto brasileño logró seis victorias, ocho podios y cinco posiciones de privilegio (poles) en solo diez participaciones en ese circuito, cifras que, más de 30 años después, mantienen intacta la magnitud de su leyenda en Montecarlo.

El origen del mito en Montecarlo (1984-1986)

El mito de Ayrton Senna en Montecarlo surgió en 1984, durante su quinta carrera en la máxima categoría, compitiendo para Toleman. A pesar de partir desde el puesto 13, deslumbró al avanzar posiciones bajo la lluvia, entre ellas una destacada superación a Niki Lauda.

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Su segundo puesto en esa edición fue resultado de una interrupción polémica de la carrera, justo cuando Senna estaba a punto de adelantar a Alain Prost, líder en ese momento. Ese resultado marcó su primera aparición en el podio en el Principado.

Ayrton Senna compitió para Toleman en el Gran Premio de Mónaco de 1984
Ayrton Senna compitió para Toleman en el Gran Premio de Mónaco de 1984

En 1985 consiguió su primera pole position en Mónaco, y al año siguiente volvió a subir al podio. Este temprano desempeño consolidó el comienzo de una relación especial entre Senna y el trazado, como detalla el sitio oficial de McLaren.

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Primera victoria y la celebración de 1987

La consagración llegó en 1987, cuando, sin figurar entre los favoritos, obtuvo su primera victoria en Mónaco con el icónico Lotus amarillo. Nigel Mansell lideraba con comodidad hasta que problemas en su vehículo lo obligaron a retirarse, momento que Senna aprovechó para dominar las últimas 49 vueltas.

La celebración fue memorable: Senna rompió el protocolo en el podio, bañando con champaña al Príncipe Rainiero durante los festejos, según describe el Sitio Web Oficial de Ayrton Senna. Ese gesto selló, ante el mundo, la consolidación de su figura en Montecarlo y dio inicio a su estatus de leyenda local. Esta primera victoria en el circuito urbano fue el punto de partida de una racha de supremacía entre Senna y el trazado más emblemático de la disciplina.

De la derrota en 1988 a la redención en 1989

No todas las historias de Senna en Mónaco fueron de éxito. En 1988, obtuvo la pole position con 1,4 segundos de ventaja sobre Alain Prost, definió esa vuelta como “conducir en otra dimensión”.

Senna definió su vuelta de Mónaco 1988 como “conducir en otra dimensión” (REUTERS/File photo)
Senna definió su vuelta de Mónaco 1988 como “conducir en otra dimensión” (REUTERS/File photo)

Aunque todo indicaba una victoria contundente, Senna sufrió un accidente en la curva Portier. Iba más de 50 segundos delante de Prost cuando chocó y debió abandonar. El propio piloto consideró este error como una lección importante.

Un año después, en 1989, regresó motivado y retomó el dominio. Superó a Prost en la clasificación y cruzó la meta 52 segundos por delante del francés, pese a haber perdido la primera y segunda marchas durante la competencia.

Estas experiencias, de caídas y aprendizajes, forjaron la imagen de Ayrton Senna como un competidor capaz de sobreponerse a sus propios desafíos.

El dominio de los noventa y gestas inolvidables

El inicio de la década de los 90 representó una hegemonía de Senna en Montecarlo. En 1990 logró el denominado “Grand Chelem” de la Fórmula 1: pole position, liderar toda la carrera, vuelta rápida y victoria en un mismo Gran Premio.

La victoria de 1991 fue el triunfo número 30 de Senna en la Fórmula 1 y estuvo dedicada a su madre, Dona Neyde (Photo by - / AFP)
La victoria de 1991 fue el triunfo número 30 de Senna en la Fórmula 1 y estuvo dedicada a su madre, Dona Neyde (Photo by - / AFP)

En esa ocasión, con McLaren, gestionó el ritmo y cuidó su monoplaza por ruidos en el motor, terminando con una diferencia mínima sobre Jean Alesi.

En 1991, enfrentó dificultades técnicas antes del inicio y, luego de cambiar al auto de reserva, ganó liderando de principio a fin. La victoria coincidió con el Día de la Madre y Senna se la dedicó especialmente a su madre, Dona Neyde. Fue su triunfo número 30 en la Fórmula 1, uno de los momentos emotivos destacados en el sitio oficial del expiloto.

El desafío ante Mansell y el récord absoluto

En 1992 el dominio de los Williams era evidente, pero Senna, que partió tercero en la parrilla, a 1,1 segundos de Nigel Mansell, avanzó y se ubicó segundo al inicio de la carrera.

En 1993, Ayrton Senna estableció el récord definitivo con su sexta victoria en el Gran Premio de Mónaco (REUTERS/Patrick de Noirmont/File Photo)
En 1993, Ayrton Senna estableció el récord definitivo con su sexta victoria en el Gran Premio de Mónaco (REUTERS/Patrick de Noirmont/File Photo)

Cuando un problema en la rueda del auto de Mansell obligó al británico a entrar en boxes, Ayrton Senna heredó el liderazgo. Resistió la presión de Mansell en las vueltas finales y concretó una victoria memorable.

En 1993, Senna estableció el récord definitivo en el Gran Premio de Mónaco. Aunque no tenía el mejor auto, superó la ausencia de Michael Schumacher por una falla mecánica y la penalización de Alain Prost. Pese a haber sufrido una lesión en la mano durante los entrenamientos, conquistó su sexta victoria en Mónaco.

Senna ganó en Mónaco 1993 pese a no contar con el mejor auto y a sufrir una lesión en la mano (Photo by Jacques SOFFER / AFP)
Senna ganó en Mónaco 1993 pese a no contar con el mejor auto y a sufrir una lesión en la mano (Photo by Jacques SOFFER / AFP)

Con este triunfo, Ayrton Senna superó a figuras históricas como Graham Hill, reafirmando su supremacía en las calles de Montecarlo.

La serie de éxitos de Senna en Mónaco transformó su carrera y la historia de la Fórmula 1. Al superar a Hill en victorias, estableció un estándar de excelencia y un legado que continúa inspirando a los amantes del deporte en cada edición del icónico Gran Premio de Mónaco.

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