La investigación sobre el reclutamiento de bolivianos para el Ejército ruso expuso una trama que operó durante meses

La Cancillería informó que 20 bolivianos mantienen contratos activos con las fuerzas rusas, mientras que uno falleció, cuatro resultaron heridos y otro fue repatriado. En paralelo, la Fiscalía investiga una presunta red de reclutamiento en el país

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Fotografía de archivo en la que se captó al ministro boliviano de Exteriores, Fernando Aramayo, durante una rueda de prensa, en La Paz (Bolivia). EFE/Gabriel Márquez
Fotografía de archivo en la que se captó al ministro boliviano de Exteriores, Fernando Aramayo, durante una rueda de prensa, en La Paz (Bolivia). EFE/Gabriel Márquez

El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, informó que el Estado boliviano ha identificado a 26 ciudadanos bolivianos vinculados al Ejército de la Federación Rusa, en el marco de la ofensiva bélica contra Ucrania. Aramayo señaló que estos casos están en seguimiento para brindar asistencia a través de la representación diplomática en ese país.

Según el informe presentado por el canciller, uno de ellos falleció, cuatro permanecen heridos en hospitales de campaña, uno fue repatriado al país y los 20 restantes tienen contratos activos con las fuerzas rusas.

Si bien el caso de bolivianos reclutados para el ejército ruso estalló en julio con la denuncia pública de familiares de dos jóvenes que presuntamente habían fallecido en combate, el canciller Aramayo señaló que conocían estos casos desde noviembre del año pasado y que se está realizando seguimiento.

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“Desde noviembre de 2025, es decir, apenas ingresamos a la Cancillería, tomamos conocimiento de este tipo de hechos y hemos tomado acciones a través de la vía consular y diplomática”, afirmó en conferencia de prensa.

Vista aérea de un edificio gubernamental de esquina color crema y amarillo con detalles arquitectónicos clásicos, banderas en el balcón superior y grandes ventanas
Vista de la Cancillería de Bolivia en la plaza Murillo, La Paz.

Como parte de estas gestiones, mencionó que entre el 6 y el 9 de junio de 2026 una misión consular fue enviada a Donetsk para verificar la situación de uno de los ciudadanos bolivianos y gestionar su renuncia a las Fuerzas Armadas rusas.

Posteriormente, el 17 de julio, sostuvo una reunión extraordinaria con el embajador de Rusia en Bolivia, Dmitry Verchenko, en la que se estableció “un canal directo” de comunicación para dar seguimiento a los demás casos.

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En relación con las denuncias de reclutamiento mediante engaños, el canciller informó que la investigación está en manos de las instancias judiciales que determinarán si hubo delitos vinculados con la captación de personas.

En la misma jornada, la Asociación Departamental de Derechos Humanos de Santa Cruz, denunció que al menos nueve indígenas chiquitanos fueron reclutados para unirse al ejército ruso mediante engaños y ofertas laborales falsas en el área de jardinería, construcción, limpieza y seguridad.

Jovenes reclutados
José María Soleto, de 29 años, e Iván Valdivia, de 28, dos jóvenes bolivianos presuntamente reclutados para participar en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

Víctor Hugo Velasco, presidente de la asociación, informó en una entrevista en la Radio Fides que presentó el caso ante instancias internacionales porque “constituyen un delito de lesa humanidad y de trata y tráfico de personas”.

El caso se destapó hace un par de semanas, cuando los familiares de Iván Valdivia y José María Soleto, de 28 y 29 años respectivamente, denunciaron públicamente que habían sido reclutados en mayo para unirse al Ejército ruso y que habían recibido una notificación de su muerte.

Tras darse a conocer el caso, la Fiscalía inició investigaciones de oficio y se logró la aprehensión de tres personas presuntamente vinculadas a Amador M.A., principal sospechoso de encabezar la red de reclutamiento en Santa Cruz, quienes fueron enviadas a la cárcel de Palmasola con detención preventiva.

En los operativos se allanó una vivienda en la que presuntamente se alojaban las víctimas antes del viaje a Moscú y se decomisaron más de 50 pasaportes, lo que refuerza las sospechas sobre la existencia de una organización criminal operando en el país.

En tanto, la Policía mantiene la búsqueda de Amador M. A., quien se presume que huyó a Brasil tras el inicio de la investigación.

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