Ricardo Centurión contó detalles de su frustrado regreso a Boca Juniors con Riquelme al mando: “Esa no la sabe nadie”

El futbolista de 32 años acaba de desvincularse de Oriente Petrolero y pretende volver a jugar en Argentina

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Ricardo Centurión da detalles de su frustrada vuelta a Boca

A punto de cumplir 33 años, Ricardo Centurión reapareció en los medios en una entrevista en la que dejó claro su deseo de volver a jugar en el fútbol argentino. Después de militar ocho meses en Oriente Petrolero de Bolivia, donde registró buena cantidad de partidos y números, el ex mediocampista de Boca y Racing aseguró que su deseo es reinstalarse en el país para estar cerca de su familia. En medio de la nota, reveló que recibió un llamado de la actual dirigencia xeneize para volver al club cuando estaba en Vélez.

Centurión apeló a su fibra más íntima para ventilar que convive con tres grandes dolores: no haber jugado el Mundial 2018, la vuelta trunca a Boca y la pérdida de su pareja. Respecto a su frustrado retorno al Xeneize, detalló: “Vélez me compró y la primera temporada fue con Heinze. Vino la pandemia y ahí me llamó el Chelo Delgado para ir a Boca. Le dije que iba caminando porque no tenía que demostrarle nada a nadie, no tenía que dar una prueba. Le dije que llamara a mi representante, pero en ese momento ellos no hablaban con managers o representantes y yo me la jugué por mi representante que, por cosas de la vida, me soltó la mano. Elegí a mi representante en vez de Boca, esa no la sabía nadie. Si no, yo tenía que estar ahí, pero fue por bancar a un amigo de la vida. Esos son dolores. Él tendrá sus motivos y razones. Yo quedé solo con mi vieja, que es con la que más hablo hoy”.

En diálogo con Fútbol Continental (Radio Continental), puntualizó sobre sus sentimientos por la entidad xeneize: “Yo soy Bostero mal, enfermo de Boca. Cuando jugás ahí, amás el color y la institución. Me quedaba hasta las 3 o 4 de la tarde curándome lesiones o tomando mate, no me quería ir”. Y reveló sobre su relación con Juan Román Riquelme: “Hablábamos siempre, cuando había un partido decisivo, le mandaba un mensaje. Ahora cambié el número y se me perdió. No teníamos una amistad, pero siempre hablábamos y él me tenía mucho cariño. Es más, fui a la casa por Javi García, que estaba en Racing, porque me quería conocer. Jugamos un fulbito y la pasamos de 10. Hablar con Román de fútbol es un orgasmo”.

Riquelme y Centurión durante un
Riquelme y Centurión durante un encuentro privado hace algunos años

Centurión viene de disputar 31 partidos (sobre un total de 44) desde su arribo a Oriente Petrolero en abril de 2025. Convirtió 9 goles, aportó 4 asistencias y fue expulsado en dos ocasiones. Había estado dos años sin jugar profesionalmente y ahora pretende reinsertarse en Argentina: “Fui a Bolivia porque sentí que era el momento, cuando uno tiene un hijo, piensa diferente. Es una prueba que superé y no cometí ningún error. En ese sentido, estoy contento. ¿Una vuelta a Boca? Si se da, se dará; y si no, no. La ilusión está intacta. Yo estoy para rendir en alto rendimiento, con una pretemporada de 15 o 20 días estaré en mi peso y no tendré problemas. Si tengo que jugar en la B Nacional y hacer méritos para volver a Primera, no se me va a caer ningún anillo. Yo quiero seguir ubicándome”.

Respecto a su recorte en la lista mundialista en Rusia 2018, declaró: “Un Mundial no lo juega cualquiera y eso te queda para siempre. Me sacaron seguramente. Yo de Boca me fui mal con el presidente (Daniel Angelici), le escribí una carta en Instagram. No conozco tanto y no me meto en el poder. A veces uno no ahonda en ese sentido. Ya está, es así y fue así. Lo conté sin pelos en la lengua. Yo no le atiendo el teléfono a nadie y hablo con el corazón, no me pongo el cassette como el resto de los jugadores. Equivocadamente o no, habló así. Cometí errores y siempre fui sincero en decir ‘me equivoqué, la cagué’, no lo voy a negar”.

Además del “detonante” que simbolizó el fallecimiento de su pareja, el tercer dolor con el que carga pero que asegura haber superado, Ricky se refirió a su relación con Eduardo Coudet, con quien tuvo chispazos en Racing cuando lo dirigió: “No le guardo rencor, pero tengo cosas guardadas para decirle. Lo fui a buscar al Cilindro y me dolió que no me abrió la puerta. Quería pedirle disculpas. Yo me cambiaba con chicos de 12 años en la Reserva (cuando lo separó del plantel), eso me dolió porque ya era profesional. Ese rencor le tengo, pero te digo lo malo y también lo bueno, que fue uno de los mejores entrenadores que tuve”.

LA LUCHA CONTRA SU ENFERMEDAD

  • “La enfermedad que tuve es algo personal, decirlo o no suena malo, pero estoy entero. Físicamente estoy muy bien para jugar. Quiero demostrarme a mí mismo que fui un pelotudo en dejar”
  • “Quiero demostrarles a los que no me tienen confianza. Sin vergüenza, tuve un período malo en mi vida, pero estoy contento y orgulloso de poder seguir jugando a la pelota y darle alegrías a la gente. Las personas me paran, me piden fotos y me dicen que era un crack. Quiero mirar a los ojos a mi hija y que sienta que tiene un padre que juega al fútbol”
  • “En Bolivia se me abrió la cabeza muy fuerte. Empecé a pensar cosas de cuando me hablaba gente que creía que me la daba de vivo, pero era así. Pasan los años y hoy me doy cuenta, pero tampoco me castigo. Quiero salir adelante, me estoy entrenando y esmerando para que cuando salga un trabajo, esa gente confíe en mí”