10 horas en auto a Roland Garros, abuela fan y un sueño cumplido a los 36: la historia de uno de los citados por Argentina para la Davis

Marco Trungelliti será uno de los debutantes en la serie ante Corea del Sur, el 7 y 8 de febrero. La singular carrera de un trabajador silencioso del tenis

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Marco Trungelliti durante su participación
Marco Trungelliti durante su participación el año pasado en el Challenger de Tulln, donde se coronó campeón

Marco Trungelliti estaba ahí, listo para ir al encuentro de Federico Delbonis en el momento en que acababa de caer de espaldas sobre la pista del Arena Zagreb de Croacia. Fue el primer abrazo de una postal inolvidable: aquel 27 de noviembre de 2016, Argentina se consagraba campeón de la Copa Davis por primera vez.

Diez años después de haber sido sparring del equipo que alcanzó la gloria, Trungelliti hará realidad el sueño de representar a la Argentina en el máximo torneo por países del mundo.

La noticia volvió a poner en primer plano a una de las trayectorias más singulares y resilientes del tenis nacional. Un jugador forjado en la adversidad, lejos de los flashes permanentes, pero con una mística que lo convirtió en un referente silencioso del circuito.

Uno de los capítulos más recordados de su carrera ocurrió en Roland Garros 2018, cuando protagonizó una historia que recorrió el mundo.

Tras quedar eliminado en la última ronda de la clasificación, Trungelliti regresó a Barcelona -España-, donde vivía, convencido de que su participación en el Grand Slam había terminado. Sin embargo, horas más tarde recibió el aviso de que ingresaría como lucky loser al cuadro principal.

Sin vuelos disponibles, tomó una decisión extrema: viajar más de 1000 kilómetros en auto, durante 10 horas, junto a su abuela y su familia, para llegar a París.

En 2018, Trungelliti (adelante a
En 2018, Trungelliti (adelante a la derecha) viajó a Roland Garros en auto junto a su familia

Durmió apenas unas horas y, al día siguiente, logró una victoria inolvidable ante el australiano Bernard Tomic en primera ronda por 6-4, 5-7, 6-4 y 6-4.

La vida profesional de Trungelliti también estuvo atravesada por tormentas, como aquella de febrero de 2019, cuando realizó una denuncia por arreglo de partidos que derivó en varias sanciones. Además, el santiagueño llegó a plantearse seriamente el retiro.

“Estuve a punto de dejar varias veces. Estaba podrido por dentro. Al principio vivía en Argentina y se me hacían las temporadas larguísimas, se me hacía muy duro no tener una casa. Sentía una envidia terrible por los europeos que perdían un partido y volvían a su casa. Si de algo me arrepiento en mi carrera es de no haber venido antes a vivir a Europa. Esto que te cuento me pasó con 25 años, pero luego tuve otro pico a los 30, en la época del COVID, donde ya estaba listo para irme”, reveló en una entrevista con el medio Punto de Break, el año pasado.

Lejos de bajar los brazos, decidió seguir. Ajustó su calendario, volvió a enfocarse en el circuito Challenger y reconstruyó confianza punto por punto. Esa persistencia es la que hoy lo devuelve al radar de la Copa Davis, una competencia que siempre consideró especial.

Al filo de los 36 años (los cumplirá el 31 de enero), Trungelliti alcanzó su pico de rendimiento durante la última temporada. En 2025 ganó tres Challenger: en Lyon (Francia), Tulln (Austria) y Targu Mures (Rumania).

Hoy ocupa el lugar 130 del ranking ATP y la ilusión de ser Top 100 se mantiene intacta. La mejor colocación de Trunge fue 112°, en marzo de 2019. Su mejor triunfo, en tanto, fue en Roland Garros 2016, cuando superó por primera y única vez a un Top 10, el croata Marin Cilic, por 7-6, 3-6, 6-4 y 6-2 en la primera ronda.

Trungelliti con el título en
Trungelliti con el título en Lyon, el año pasado

La convocatoria para enfrentar a Corea del Sur llega en un momento muy especial. A una edad en la que muchos tenistas transitan la curva descendente, Trungelliti se prueba la camiseta argentina con la misma ilusión que en sus inicios.

Su presencia aporta experiencia, temple y una historia que excede al tenis. En un equipo que buscará dar un paso adelante en la Copa Davis, el santiagueño representa esa esencia que históricamente distinguió al equipo nacional: lucha, sentido de pertenencia y convicción hasta el último punto.

Porque en la carrera de Marco Trungelliti, como en aquella noche rumbo a París, rendirse nunca fue una opción.