Lejos de la pelea por el Scudetto en la Serie A, la Juventus focaliza sus objetivos en la Copa Italia y la Champions League. A pesar de mantenerse invicto en el campeonato doméstico, el elenco de Turín atraviesa una temporada inestable, dado que se ubica en el sexto puesto con 28 unidades (producto de 6 victorias y 10 empates), muy lejos del Atalanta, único líder del certamen con 37 puntos.
En su última presentación, el conjunto liderado por Thiago Motta se enfrentó al Cagliari por un boleto a los cuartos de final de la Copa Italia. Y la aplastante goleada por 4 a 0 le permitió a la Vecchia Signora continuar su camino hacia la fase de los 8 mejores del torneo.
Inmerso en una crítica constante en las últimas semanas por los constantes empates (10 en 16 fechas), agravada por la reciente decepción (2-2) ante el modesto Venecia y la pelea permanente entre los hinchas y Dusan Vlahovic, la Juve no podía permitirse quedar afuera de la competición local. Y aprovechando que el formato de la Copa Italia sigue favoreciendo a los equipos grandes del país, ya que comienzan su participación en las instancias posteriores a las del resto de sus rivales (también se juega a partido único en el estadio de los equipos tradicionales) el combinado del norte de Italia no dejó escapar la oportunidad para reducir la tensión con sus aficionados.
Lo hizo con una formación por habitual, con McKennie por el lateral izquierdo, Locatelli de central y Koopmeiners de volante absoluto. Sin embargo, le costó adaptarse al encuentro y sufrió una ocasión en contra antes de que se cumpliera el primer minuto que bien pudo haberlo cambiado el destino del espectáculo. Pero Di Gregorio sacó un pie salvador bajo palos para vitar el tanto de Deiola y dar una segunda chance a la Vecchia Signora para gestar la victoria.
Vlahovic se encargó de abrir el marcador un minuto antes de que los protagonistas se fueran al descanso. El serbio recibió en el corazón del área un pase filtrado de Yildiz, giró con velocidad y festejó el 1 a 0.
En el complemento, Koopmeiners extendió la diferencia con un latigazo notable que dejó sin posibilidades al arquero rival. Un tiro libre perfecto. Luego llegó el momento de Conceicao, quien se mostró muy activo durante todo el partido, con proyecciones amenazantes desde la banda derecha que derivaron en el tercero. Finalmente, lo mejor llegó sobre el cierre, cuando Nico González se disfrazó de Diego Maradona y se apoderó de la pelota en su propio campo. El ex Argentinos Juniors, recorrió más de 60 metros desparramando rivales por el camino hasta resolver con una delicadeza que derivó en el 4 a 0 definitivo. Una conquista acorde a la de un jugador surgido del Semillero del Mundo.
La Juventus cerró algunas heridas y en los cuartos de final se medirá contra el Empoli, que en su serie eliminó a la Fiorentina.
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