
El barrio de Núñez, como suele pasar en esta clase de compromisos, comenzó a verse convulsionado desde temprano, con una importante marea roja y blanca que inundó las calles cercanas al Estadio Monumental, escenario que vivió una tarde-noche récord, ya que sus tribunas se vieron colmadas y alcanzaron la impactante cifra de 84.567 espectadores.
Mientras ambos planteles ultimaban detalles en sus respectivos vestuarios, la temperatura y el color empezó a subir cuando en la pantalla gigante empezaron a mostrar goles retro del Millonario a Boca Juniors en el Antonio Vespucio Liberti. Desde el mítico tanto de Veiga a los del Beto Alonso, el Muñeco Gallardo o los más recientes, como el de Julián Álvarez que encandiló a Agustín Rossi o el penal del colombiano Miguel Borja.
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La primera silbatina de la jornada fue cuando un colaborador del staff de Diego Martínez saltó a reconocer el campo de juego. Prácticamente desde las cuatro bandejas bajó una estruendosa silbatina y rápidamente fue acompañada por el hit, que fue un grito de batalla durante los 90 minutos: “El que no salta, murió en Madrid”. Pese al paso de los años, lo acontecido en el Santiago Bernabéu el 9 de diciembre del 2018 será eterno para el público millonario.
Un escenario similar, pero con un mayor estruendo, se vivió escasos minutos después, cuando fue el turno de hacer los movimientos precompetitivos para Chiquito Romero. Lo mismo aconteció cuando el resto del plantel empezó a moverse en la cancha. La otra cara de la moneda fue la salida de Franco Armani, y luego la del resto de los dirigidos por Martín Demichelis.
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Edinson Cavani fue uno de los blancos preferidos por los riverplatenses. Un claro ejemplo fue lo acontecido durante un ejercicio en la entrada en calor. El uruguayo fue el encargado de definir una jugada y una vez que la pelota infló la red los hinchas gritaron el tanto en tono de burla, a raíz de la extensa sequía que atraviesa la figura de la Celeste. De todos modos, algunos fanáticos locales, en el anillo, le pidieron fotos al adversario, que aceptó sin problemas. Folclore bien entendido.
Uno de los momentos esperados en la antesala al inicio del juego fue el anuncio por los altavoces de la formación visitante, ya que en el banco de suplentes estuvo Marcelo Saracchi, quien supo ser campeón de la Copa Libertadores con River Plate y actualmente defiende los colores azul y oro. Su vuelta al Monumental no pasó inadvertida, ya que fue uno de los más silbados por el público, aunque unos escalones por debajo de nombres como los de Cavani (fue víctima de burlas nuevamente cuando fue reemplazado) o Darío Benedetto (en su ingreso sobre el final del juego volvió a sonar el famoso “el que no salta, murió en Madrid”).
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El aplausómetro del conjunto local tuvo entre los más queridos a Franco Armani, Paulo Díaz y Nacho Fernández; pero entre las menciones de honor se destacaron otros nombres como los de Esequiel Barco, un histórico como Milton Casco, el joven Franco Mastantuono y el goleador Miguel Borja.
Como había anticipado este sitio, el recibimiento dio de qué hablar. Hubo 750 tiras rojas y blancas, al igual que 10 mil globos con los colores de la institución de Núñez. Por otra parte, se lucieron 500 banderas de palo en las tribunas Sívori y Centenario Alta y baja, mientras que en las San Martín y Belgrano Baja se observaron 4000 mil banderas de plástico con la leyenda “River es el país”. Al igual que en el anterior Superclásico, desde una de las cabeceras bajó una camiseta gigante con la leyenda “El más gr4nde de la historia” (con un cuatro en lugar de la A en alusión a la cuarta estrella, que fue conseguida en la final en Madrid ante el clásico rival).
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Cerca del final del juego, ya en el epílogo, se produjo un picante cruce entre Sergio Romero y Miguel Borja, quien tuvo un intercambio de palabras con el arquero cuando se acercó a darle el balón para que agilizara el saque de arco. Su accionar le valió los aplausos de la gente millonario y que se entonara “equipo chico, la p... que te p....”.
En lo que respecta a lo futbolístico, Martín Demichelis, con su formación ofensiva, buscó ganar el partido desde el inicio. Aunque tuvo un arranque interesante, con el correr de los minutos comenzó a perder la mitad de la cancha y no pudo hacer pesar su valía. Comenzó arriba con una interesante corrida de Pablo Solari, pero Boca Juniors rápidamente reaccionó producto de un gran desborde de Lautaro Blanco para que Cristian Medina la envíe al fondo del arco.
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Aunque este fue el primer Superclásico que no pudo ganar como entrenador (se impuso tanto en su debut en el Monumental como en La Bombonera -goles de Rondón y Enzo Díaz-), Martín Demichelis sigue invicto ante los 5 grandes al cosechar cinco victorias (dos ante Independiente, dos contra el Xeneize y una contra Racing) y dos empates (San Lorenzo y los de la Ribera). Además sólo recibió dos goles.
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