“Soy joven y tengo una segunda oportunidad para seguir viviendo”: la conmovedora reflexión de Fernando Gago tras ser operado de urgencia por un infarto

El entrenador argentino de 40 años debió ser intervenido días atrás luego de un partido de Universidad de Chile

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El entrenador reconoció sobre la "segunda oportunidad" que tiene

Fernando Gago volvió al banco de Universidad de Chile con una reflexión que trascendió el fútbol. Ante la primera pregunta de la conferencia de prensa posterior a la derrota 1-0 ante Unión La Calera por la fecha 2 de la Copa Chile, el entrenador argentino habló sobre la operación de urgencia por un infarto agudo al miocardio que atravesó y eligió una frase que lo resume todo: “Soy joven, tengo una segunda oportunidad para poder seguir viviendo”.

La cronista, con una pregunta cargada de emoción, abrió la rueda de prensa sin rodeos. Le dijo que todos en el medio se habían preocupado, que los habían visto muy consternados a Cecilia Pérez, a Manuel Mayo y a Fabricio Coloccini, y que lo que más les había sorprendido era su espíritu de lucha. Gago escuchó, tomó aire y respondió con la misma claridad con la que siempre habla de fútbol.

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“Le voy a responder una vez para que ya quede claro y tratar de no seguir hablando de esto”, abrió el técnico de 40 años. Contó que ese jueves se levantó con una molestia que atribuyó a algo muscular, a la tos, a haber dormido mal. “Nunca pensé que era lo que tenía. Si hubiese sabido desde entrada que era algo tan grave, me hubiese estudiado por la mañana”, admitió.

Pintita describió: “Decidí estar con el plantel porque tengo muy claro lo que significa esta profesión. El futbolista, el entrenador se pierde cosas familiares, se pierde cumpleaños. Era un partido en el que creía y necesitaba estar. Mi mujer me insistió durante todo el día para hacerme un estudio. Le dije que después del partido sí me lo iba a hacer”. El partido fue la victoria 2-0 ante O’Higgins del 19 de junio, por el torneo local.

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Terminado el encuentro, el DT se fue al hospital sin sentir que su estado había empeorado. “Cuando terminé el partido me sentía igual que todo el día. Nunca me sentí de peor forma de la molestia que tenía. Cuando llegué al hospital, los estudios daban bien y el último estudio dio mal. Ahí me enteré de la noticia: tenía una arteria tapada”. Fue entonces cuando todo cambió.

“Agradecido con el médico, con la clínica, con la atención que tuve. Fue todo muy rápido, muy sencillo, fácil. Creo que todavía no caigo. Esa es la realidad”, reconoció. Y ahí llegó la frase que detuvo la sala: “Pasaron muchas cosas por la cabeza. Mis hijos, mi mujer, mi familia. Soy joven, tengo una segunda oportunidad para poder seguir viviendo”.

Desde el viernes de la semana pasada, Gago fue retomando el contacto con el club de manera gradual, con visitas al Centro Deportivo Azul y seguimiento telefónico de los partidos. “Ya empecé a ir un poquito al club, a estar un poquito en contacto con el día a día. Seguí los partidos con charlas telefónicas durante el partido. Son cosas importantes de la vida que pasan a un primer plano donde no lo esperaba, no lo pensé nunca”.

Antes de pasar al análisis del partido, el entrenador cerró el tema de su salud con una broma que distendió el clima en la sala: consultado sobre si cambiaría sus hábitos, Gago fue tajante. El café no entra en negociación. “Té y café. El café no se va a dejar. En esta época hace un frío bárbaro”, dijo entre risas mientras le daba un sorbo al vaso que tenía enfrente.

El regreso al banco no trajo buenos resultados deportivos. Universidad de Chile cayó 1-0 ante Unión La Calera en el Estadio Nacional, en un partido que prolongó la mala racha azul ante los cementeros: cinco partidos sin victoria, con dos derrotas y tres empates en ese período. El tanto fue obra de Francisco Pozzo, que al minuto 47 del segundo tiempo apareció solo frente al arco ante la pasividad de la defensa local. Para peor, el equipo terminó con diez jugadores tras la expulsión de Marcelo Morales, amonestado con doble amarilla por reclamarle al árbitro ante un presunto penal que no fue cobrado.

La salud del entrenador había dominado la agenda deportiva de Chile y Argentina desde el viernes 20 de junio, cuando la Clínica Alemana de Santiago confirmó que Gago había ingresado en la madrugada del 19 de junio con un infarto agudo al miocardio. El comunicado médico precisó que se le practicó una angioplastía con implante intracoronario de stent para tratar la obstrucción de un tramo intermedio arterial, procedimiento que restableció el flujo sanguíneo normal.

Universidad de Chile había publicado el parte en sus redes sociales con el mensaje: “Compartimos el parte médico oficial emitido por Clínica Alemana sobre el estado de salud de Fernando Gago. ¡Fuerza profe!”. La presidenta del directorio Azul Azul, Cecilia Pérez, y el gerente general José Ignacio Asenjo visitaron al DT en la clínica. “Saber que dirigió el partido sintiéndose mal me vuelve a emocionar, es el compromiso que tiene con el club. Nos hace reconfirmar que creemos en su proyecto”, expresó Pérez.

Los gestos de incomodidad de Fernando Gago antes de ser internado

Según el medio local ADN, Gago fue ingresado alrededor de las 3 de la mañana. Imágenes de su conferencia de prensa post victoria ante O’Higgins se viralizaron días después: en ellas se lo veía con gestos de incomodidad que, a la luz del cuadro médico posterior, adquirieron otro significado. Durante su ausencia, el equipo quedó a cargo de su asistente Fabricio Coloccini, quien lo reemplazó en el banco el domingo ante Santiago Wanderers por la Copa Chile.

Gago llegó a Universidad de Chile en marzo de 2026. Antes dirigió a Aldosivi de Mar del Plata, Racing Club —donde obtuvo dos títulos—, Chivas de Guadalajara, Boca Juniors y Necaxa de México.

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