El pasado evento de UFC 297 en Toronto, Canadá, quedará grabado en la historia de las artes marciales mixtas por haber presenciado la coronación del primer campeón sudafricano, Dricus du Plessis, tras una pelea brutal y sangrienta contra Sean Strickland. Du Plessis, conocido por su determinación y técnica de lucha, se impuso por decisión dividida en los puntajes 48-47, 47-48, 48-47, una contienda que resultó ser un verdadero test de resistencia y estrategia.
El enfrentamiento entre Du Plessis y Strickland, más allá de los resultados en los cartones de puntuación, dejó una imagen para el recuerdo: el rostro del sudafricano, marcado por la intensidad del combate. Los golpes intercambiados fueron tan contundentes que incluso desde el inicio de la pelea su ojo izquierdo mostró signos de hinchazón, un testimonio de la fiera batalla que estaba librando.
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Las redes sociales se hicieron eco del daño que había sufrido y los usuarios no tardaron en reaccionar. “Que te vuelen la cabeza así... las secuelas serán graves”, “Realmente hay que estar loco para hacer este deporte”, “¿Estamos seguros de que ganó?” y “Si así quedó el ganador, no quiero imaginar el perdedor”, fueron algunos de los comentarios que cosecharon las imágenes de la conferencia de prensa posterior.
“Tiene un jab superfuerte y parece que te golpea con una roca. Era imperativo conseguir hacer que fuese hacia atrás. Pero con mi presión, lo empecé a cansar. La estrategia era cansarlo. Dijimos que pelearemos hasta la muerte, y eso hemos hecho”, aseguró el nuevo campeón de los medianos tras imponerse en Canadá.
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Strickland, con un manejo efectivo de striking y combinaciones de jabs y patadas frontales, logró infligirle a Du Plessis un daño visible y significativo. Pero el ahora campeón no se amilanó ante la adversidad; persistente, siguió adelante con la presión, lo cual fue clave en la progresiva fatiga de su oponente americano. El agotamiento de Strickland permitió a Du Plessis incrementar la intensidad y dominar el enfrentamiento a medida que avanzaba.
El último asalto de la pelea fue testimonio del corazón de los combatientes. Ambos luchadores desplegaron todo su arsenal en un intercambio frenético de golpes que culminó con un Strickland agobiado por un Du Plessis pujante y una batalla que, como en sus propias palabras, rozó la muerte.
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Tal fue el desenlace de esta lucha que tras la emisión del veredicto de los jueces, un exhausto pero victorioso Du Plessis, en medio de la emoción y con su rostro aún marcado por el combate, expresó la relevancia de su táctica: desgastar y someter la potencia de Strickland al retroceso. Él sabía que la presión, constante y firme, era la clave para que su rival cediera bajo el peso del agotamiento.
Strickland, por su parte, reconoció que: “Recibí un cabezazo que me abrió el ojo. Tomé un par de golpes para adaptarme a la sangre que no me dejaba ver… ¡Es una mierda perder de esa manera, pero así es el juego! Pensé que había ganado incluso sin poder ver, pero así es la vida”.
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La victoria de Du Plessis no solo es un hito para el deporte en Sudáfrica sino también para todo el continente africano, uniéndose a un grupo selecto de campeones como Kamaru Usman, Israel Adesanya y Francis Ngannou, quienes han elevado el estandarte de África en la cima de UFC.

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