Dibu Martínez, sin filtro: de la desopilante oferta a Messi para que juegue en el Aston Villa a la revelación sobre su icónica atajada en la final del Mundial

El arquero de la selección argentina respaldó a la Pulga ante los silbidos que supo sufrir en el PSG y evocó la intervención que mantuvo en partido a la Argentina frente a Francia

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Dibu Martínez sigue disfrutando las mieles del Mundial, a cinco meses de la gesta de la selección argentina en Qatar. Y mantiene el nivel que lo llevó a consagrarse como el mejor arquero de la Copa del Mundo y de la temporada, con el premio The Best: con su equipo, el Aston Villa, pelea por ingresar a una copa internacional (está en zona de clasificación a la Conference League, con una fecha por disputarse en la Premier).

Sin embargo, al hito conseguido con el buzo de la Albiceleste en Asia no lo cambia por nada. La prueba está en que cada vez que le recuerdan la icónica atajada ante Kolo Muani en el epílogo de la final ante Francia, antes de los penales, la sonrisa le brota naturalmente. Y ofrece una semblanza con distintos colores sobre la acción que marcará su vida deportiva.

Nunca va a haber una atajada como esa. Capaz que he atajado alguna mejor, pero esa va a quedar de por vida, por el momento, la tensión, el sufrimiento... Porque sentía la tensión de mis centrales porque nos habían empatado; la tensión de todos. Es un momento en el que el equipo está muy dolido, y lo que más rescato es haber estado calmo en el momento del impacto. No me fui corriendo por la desesperación. No me fui para atrás. Me quedé donde me tenía que quedar, es lo que más rescato mentalmente. Podré atajar 200 pelotas mejores, pero esa va a ser la atajada de mi vida”, destacó, en un discurso emocionante durante la entrevista que le brindó a ESPN.

* Su conmovedora descripción de la atajada de la final del Mundial

“No dije ‘no puedo creer lo que atajé'. ¿Sabés en lo que más pienso? En el silencio que hubo cuando la pelota estaba picando en el uno contra uno. El estadio era un 80% argentino, cuando la pelota lo pasó a Otamendi, hubo un silencio de dos segundos. A veces me voy a dormir y escucho ese silencio que hubo en el estadio. Ese momento de pausa, en el que se paró el partido, no se escuchaba nada, y después se siguió. Es algo muy difícil de explicar”, describió lo que sintió en aquel instante en el que escribió historia.

Dibu, de 30 años, paladeó la gloria acompañando a Lionel Messi, el mejor jugador de la historia, con el que también celebró la Copa América 2021 y la Finalissima 2022. El futuro de la Pulga es una incógnita; al mismo tiempo, atraviesa un momento de turbulencia en el PSG, club en el que los ultras le dedicaron algunos silbidos. Para el arquero, como para la mayoría de los que disfrutan del fútbol, resulta inconcebible. En consecuencia, pergeñó una particular oferta para el 10.

“Si lo silban, yo lo traería al Vila. Le diría ‘antes de que te silben, venite acá, te cebamos mate’; ahí sí le hago asados todos los fines de semana, a la gente le digo que le haga banderitas y listo, la pasa bien. Me recorto el salario, hacemos los posible”, bromeó.

* Su emoción por lo que su figura provoca en los hinchas

Sus atajadas, estilo desenfadado, juegos psicológicos en los penales, y bailes para festejar sus participaciones, tendieron un puente irrompible con los hinchas. Al punto que los niños no sólo lucen la casaca N° 10 de Messi, sino que proliferan los buzos rojos y verdes para homenajearlo. “La primera vez que vi todo eso fue post Mundial, cuando fuimos a Santiago y a Buenos Aires. Y eso me produjo un montón de cosas, las lágrimas en el himno, o la desesperación de jugar los dos partidos. Hoy los chicos te imitan, la gente de mi edad nunca vio a Argentina campeón del mundo. ¿Y ahora los chicos a quién van a tomar de ídolo? A un Lautaro Martínez, a un Julián Álvarez por los festejos. Los chicos buscan ejemplos, yo siempre digo que los ejemplos son la madre y el padre. Pero en lo deportivo, yo lo miraba al Pato Abbondanzieri, o el Pelado Barthez cuando era chico, porque hacían cosas diferentes. Y hoy que imiten el baile es muy lindo”, expresó.

Para este presente, claro, tuvo que remar, tanto en su carrera como en el Mundial. En la derrota ante Arabia Saudita, en los duelos que se complicaron ante Australia, Países Bajos o Francia... “Aceptar la derrota no está en mi sangre. Por la presión que he pasado en el Mundial, sufrí tanto, que ahora juego los partidos con muchísima más experiencia”, cerró.

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