El nombre de Luka Romero circula desde hace tiempo. Su vida deportiva se hizo de chicle demasiado rápido. Se estiró más de lo normal en un planeta ya de por sí precoz. Su fama empezó casi al ritmo del colegio primario. Desde que tiene unos pocos años el rumor empezó a correr primero por las calles quilmeñas de su familia y lentamente a todas las portadas del mundo; hasta que definitivamente saltó a la historia tras ser el más joven en debutar en la Liga de España. Pero Luka recién tiene 18 años...
“Gracias a Dios no tuve esa presión nunca. Todo eso es gracias a mis viejos, mi familia, siempre me inculcaron lo mejor. Es lo que digo siempre: cuando entro a la cancha trato de disfrutar, que es lo más importante”, le dice a Infobae en medio del atípico día soleado que iluminó el predio Lionel Messi de Ezeiza y a horas del estreno del sábado ante Uzbekistán por el Mundial Sub 20.
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El que está sentado ahí vivió experiencias de hombres, pero recién está digiriendo el paso de juvenil a adulto. La arrogancia podría ser su marca registrada, llevarse el mundo por delante como buen adolescente, que para colmo podría alimentarse de las pasajeras palmadas de espalda que hay en este ambiente. Pero no, camina casi con timidez, es respetuoso y medido en sus declaraciones. Sabe que una palabra de más hoy en día puede generar un tsunami. “Bien Luka, eh”, lo elogia el jefe de prensa de la Selección tras la entrevista. Lentamente se va soltando ante las cámaras, porque soltarse adentro de una cancha ya lo hace desde la cuna.
“Yo era muy chico y no tomé noción”, aclara al repasar su debut con 15 años y 219 días. “Con el pasar de los años te vas dando cuenta de que es algo que no suele pasar. Pero en ese momento no pensás en nada, sólo en disfrutar. Cada vez que entro a la cancha trato de disfrutar, no leo lo que viene del exterior. Trato de ser yo mismo, entrar a la cancha y disfrutar. Eso es lo más importante”, repite casi como un mantra.
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Aquel día de su estreno ante –nada más y nada menos– el Real Madrid vivió una divertida escena con Sergio Ramos: “Me enganchó en la cancha. Imaginate, yo siempre jugaba a la Play... Ahora los veía en persona. Era algo impresionante. Ese partido, en un córner para ellos, Sergio Ramos estaba yendo a rematar, me dio la mano y me dijo ¿cuántos años tenés? 15... Y se empezó a cagar de risa”.
Romero se inició en el Mallorca, pero poco tiempo después no renovó contrato y se marchó a Lazio. El Mundial juvenil lo jugará mientras su agente define su futuro y el Inter finalista de Champions League lo sigue con lupa. Muchas cosas en tan poco tiempo. Pero tiene una ventaja dentro del ambiente: un árbol genealógico de raíces completamentes futboleras. Su abuelo paterno, Pepe Romero, es un emblema del fútbol juvenil de Quilmes. Y el materno, Alfredo, escaló hasta la Reserva del Cervecero. Sus tíos, Leo, Flavio, Alfredo y Gustavo, también tuvieron distintos vínculos con la redonda.
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Pero el que está siempre presente en el camino es Diego, un mediocampista exquisito que se lució también con Quilmes a mediados de los 90 y tuvo un periplo por Atlético de Rafaela antes de calzarse el traje de trotamundos por Eslovenia, Ecuador, México y España. Luka nació durante la etapa de su viejo en Alacranes de Durango, pero rápidamente se afincaron en España. Él es quien lo apuntala, le pone un marco a ese chico que creció con la presión de ser una estrella. Por eso, Infobae lo sorprende con una reliquia: el modelo de camiseta que usaba su padre en el Cervecero en 1996.
“¡Esta camiseta me hace acordar a cuando jugaba mi viejo en Quilmes! Me pone contento Quilmes”, dice casi por inercia. “Te llaman siempre del club, ¿no?”, le consultamos. ”Sí, la verdad que sí. Me pone muy contento ver la camiseta con la que jugó mi viejo”, acepta.
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Cada vez que intentan hacerlo caer en la grieta Boca-River del país, Luka contesta “Quilmes”. Podría ser una forma elegante de salir del paso para él, pero en realidad es una parte de su lugar en el mundo. La ciudad del Sur es un pedazo de su historia en Argentina. “Siempre cuando tengo tiempo vengo a visitar a mi familia. Para mí es lo más importante. Ahora con el tema de que estoy ahí, nos dan pocos días libres. Siempre trato cuando vengo para acá con la Selección de ir a verlos”, reconoce.
El pasado viernes, en el único día libre que tuvo en la concentración, exprimió sus horas. Se marchó a la ciudad de sus abuelos, de sus tíos, de sus viejos. La de él. Pasó casi 24 horas entre las casas de los Romero y los Bezzana. Un ritual que repitió cada fin de año en el que viajó al país desde que es chico: “Siempre veníamos a pasar las Fiestas. Cada año. Después de la pandemia como que no se pudo tanto. Después del amistoso del otro día (ante Dominicana), me fui para Quilmes a ver a la familia. Tenemos casa, pero trato de quedarme en lo de mis tíos así estoy con ellos y disfruto. Trato de verlos, de estar un tiempito con ellos”.
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El delantero casi no “vivió” en Argentina, porque apenas estuvo menos de un año. “Cuando era muy chiquito, por lo que me contó mi viejo. Después ya fuimos para allá”, sintetiza por ese salto a España. No hay un acento absolutamente distinguible en su hablar. Ni mexicano, ni español ni argentino. La coctelera entre crecer en España pero en una casa 100% argentina le dieron un mix. Sin embargo, él se siente argentino como si hubiese correteado siempre por las calles del Conurbano: “Cuando llego acá, siento que es mi casa, toda mi familia es Argentina. La verdad que me siento argentino. Cuando vengo acá disfruto con la familia, eso me hace sentir que estoy en casa”.
Fueron esas raíces, combinadas con la velocidad de los dirigentes argentinos, lo que lo empujó a vestirse albiceleste a pesar de los llamados de México y España: “Las tres selecciones vinieron a buscarme. Estoy muy agradecido por eso, me pone contento que las otras selecciones me quieran. La primera que me llamó fue Argentina, en el Sub 15. Ahí ya decidí que quería ir para Argentina. Después vinieron a hablar, pero decía que la primera que me había llamado había sido Argentina”. Actualmente, es el único europibe del plantel, teniendo en cuenta que Alejandro Garnacho o Nico Paz (otros dos destacados nacidos fuera de este territorio) no recibieron el permiso de sus clubes.
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El grupo de Whatsapp de los europeos se mantiene activo todavía hoy, a pesar de que muchos de ellos no formarán parte de la cita: “Se habló mucho en la previa por lo del Mundial. Todos preguntando si se iba a hacer, estaban todos enganchados ahí. Al día de hoy seguimos hablando. Nos siguen preguntando los que no pudieron venir, es lindo eso. ¿El más activo con los sticker? Creo que soy yo, Soulé también... Y ahora en la concentración disfrutamos mucho, nos juntamos mucho a tomar mate. Somos un grupo muy unido. Es importante porque en la cancha después se nota”.

Luka resume que puede “jugar de lo que sea” y recita: “De enganche, por la banda derecha, por izquierda, de delantero. Donde me metan trato de hacer lo mejor”. Enfocado en ese gen albiceleste, repasa cómo transitó toda la incógnita a su posible citación al Mundial Sub 20 que arranca este sábado: “Se venía hablando de que se hacía acá. Cuando confirmaron el Mundial fue una alegría enorme. Todavía no sabía si me iban a citar o no, estaba ahí... Contento. Cuando llegó la citación, me llamó Javi (Mascherano), lo primero que hice fue contárselo a mi familia. Que iba a jugar el Mundial. Mi viejo ya está viniendo para acá y va a ir toda la familia para Santiago del Estero”.
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Recién cumplirá 19 años a finales de año, pero ya tachó varios sueños de la lista como codearse con la Selección Mayor de Lionel Messi y compañía: “Fue una experiencia única que cualquier pibe sueña. Fue algo impresionante estar ahí. Habían ganado ya la Copa América, era impresionante estar en ese ambiente. Es espectacular. Lo buenos pibes que son, cómo nos cuidan a nosotros, que fuimos muchos pibes, a mí eso me quedó. Son muy buenos compañeros”. Y también es una meta estar bajo el mando de Mascherano, uno de esos deportistas que siempre miró de cerca: “Era un futbolista que siempre me gustó por cómo jugaba, cómo daba la vida en cada pelota. Es un orgullo que me entrene, me dé consejos, es muy importante”.
La Copa del Mundo juvenil le dará otra página de un libro ya repleto de historias. Esa hoja en blanco quiere empezar a llenarla con los colores argentinos...
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Fotos y videos: Matías Arbotto
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