Rodrigo De Paul comenzó a tomar trascendencia mediática a nivel nacional e internacional desde sus primeras convocatorias con la selección argentina. Sin embargo, arrastra una historia increíble detrás. Desde sus primeros pasos en el club de baby Deportivo Belgrano, que marcó a fuego su vida, hasta estar en el umbral de ponerse la camiseta con la insignia nacional en una Copa del Mundo.
Rodrigo llegó a Belgrano por su hermano mayor Guido, que empezó a jugar antes que él. La desesperación por la pelota lo llevó a que lo pusieran de arquero en categorías mayores. Fue una época en la que tenía como ídolo a Carlos Lechuga Roa, que había sido figura de la Selección en el Mundial de Francia 98. Por él, en un torneo pidió ser presentado por micrófono como Rodrigo “Lechuga” De Paul.
Sus primeros entrenadores del baby lo apodan “Maravilla” por el espectáculo que ofrecía dentro y fuera de la cancha, por caso, con coreografías con canciones del momento después de cada gol. Su papá lo dirigió en Belgrano, club en el que su mamá llegó a ser directiva cobrando entradas en los partidos y realizando tareas administrativas.
Tan protestón y calentón es para el fútbol como para el truco, según cuentan sus amigos. Aunque ya había quedado en el fútbol 11 de Racing, no cambió el baby de Belgrano y jugó en paralelo en ambos. Por sus grandes condiciones llegó a jugar varios partidos con la Categoría 93 pese a haber nacido en 1994. Luis Zubeldía lo promovió a la Primera cuando transitaba la Quinta División y en la Academia brilló hasta dar el salto a Europa (Valencia, Udinese y hoy Atlético Madrid).
“Se convirtió en un jugador de Selección”, es lo que dice uno de sus primeros entrenadores del baby, asegurando que rinde más con la Albiceleste que en sus respectivos equipos. Mónica, su mamá, asegura que “Rodrigo come, respira y vive Mundial, no piensa en otra cosa”. Para Lionel Scaloni se convirtió en una pieza clave del equipo. Tanto en la cancha como en el vestuario, Rodrigo De Paul es el alma de la Selección.
Con los testimonios de Mónica Ferraroti (su madre), Carlos Figuera y Carlos Wirth (entrenadores del baby de Deportivo Belgrano), Fabricio Espósito (amigo de la infancia) y Raúl Garrandés (descubridor y ex preparador físico en las inferiores de Racing).
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