
Hace rato que la situación en la barra brava de Independiente viene en un crescendo de violencia que amenaza con incendiar media Avellaneda. El primer capítulo, violentísimo, se dio en septiembre del año pasado con la vuelta del público a los estadios, cuando en el centro de la ciudad y a metros de la sede se enfrentaron la facción oficial llamada Los Dueños de Avellaneda, de Juan Ignacio Lenczicki alias Juani de Gerli, con la disidente apodada Somos Nosotros, cuyo líder es César Loquillo Rodríguez.
Después en el verano cuando la oficial iba hacia el estadio de Estudiantes de La Plata para jugar un partido contra San Lorenzo por el torneo amistoso, hubo una pelea con vecinos que cortaban la autopista por reclamos a la empresa de electricidad que terminó con un hincha del Rojo muerto.
Pero ahora lo que se anuncia es aún más grande: Pablo Bebote Álvarez juntó a muchos grupos desperdigados de la barra para hacer su rentrée a lo grande en la popular Norte, con su grupo denominado Los Diablos Rojos, y convocó a su gente para mañana a las cuatro de la tarde en el local gastronómico que tiene frente al Estadio Ricardo Enrique Bochini.

Pero no sólo hizo eso, lo que viralizó esta madrugada por sus propias redes sociales sino que antes de grabar el video se apersonó en la comisaría primera de Avellaneda acompañado por el Tortuga Adrián García, otro histórico de la barra, y pidió entrevistarse con el titular de la seccional, Raúl Couceiro, para avisarle que a partir de ahora y por unanimidad es el nuevo referente de la barra oficial. Así como lo leen. Obvio, como la barra no es una asociación civil sin fines de lucro ni una empresa formal (aunque informalmente gana más dinero que muchas pymes del país), no presentó ningún papel con las firmas de los referentes de los distintos barrios o reunión de comisión directiva que avale su designación. Según sus propias palabras en sede policial, los actuales líderes Juani Lenczicki y Mario Nadalich ya no tienen apoyo. Y aunque no se lo dijo a los hombres de azul, Bebote asegura que la revuelta tiene que ver con que sólo le aportan cinco mil pesos por partido a cada cabeza de barrio y que ni siquiera están al día con las cuotas de los carnets sociales, algo que parece desmentirse cuando uno ve la popular Norte del estadio y el ingreso, sobre todo, donde la barra oficial juega absolutamente para la CD que dirige la familia Moyano. Bebote además le avisó a la Policía que mañana a las cuatro de la tarde reasume su cargo en una reunión con todos los barrios que se hará frente a su local en Bochini y Alsina. Todo muy normal.
Pero si esto le parece insólito es porque todavía no leyó lo que viene a continuación. Enterado de la movida de Bebote, un rato más tarde el que se presentó en la Comisaría Primera fue Juani Lenczicki. Lo acompañaba otro de los hombres de mayor peso en el paravalancha, Roberto Illesca, alias Rober. También pidió audiencia con el jefe de la seccional. Ahí le avisaron que según sus propias investigaciones, Bebote había comprado voluntades entre la gente que hasta ahora los seguía a ellos y que eso iba a derivar en enfrentamientos tanto en las inmediaciones como dentro del estadio el sábado, día que el Rojo enfrenta por la novena de la Copa de la Liga a Tigre desde las 19 horas. Y le aclararon que ellos no piensan bajarse del sitial de jefes de la popular. Todo muy edificante.
Y como si esto fuera poco, Loquillo Rodríguez también convocó a su tropa: la cita es ese mismo sábado a las cinco de la tarde en la pista de skate del barrio 4 de Junio, que queda detrás del estadio y que históricamente congregó a un grupo muy pesado de la barra. Y desde ahí irán todos en caravana hasta la tribuna Sur para desplegar todo el cotillón de su facción, algo que hasta ahora venía prohibido por las autoridades. Del otro lado, en la Norte, Bebote promete meter una nueva bandera gigante y sus rivales le avisan que, antes, deberán pasar por sus cadáveres.
Con esta situación imperante el Aprevide ya tomó nota y junto con el Ministerio de Seguridad Bonaerense se decidió hacer un doble operativo especial no sólo para evitar enfrentamientos sino sobre todas las cosas para identificar a todos los barras que estén dando vuelta y aplicarles el derecho de admisión desde esa misma tarde y por un lapso de seis meses a dos años.
“Será parecido a lo que ocurrió con River. Cualquiera que se acerque a hacer un mínimo disturbio terminará detenido con causa penal y con prohibición de concurrencia para cualquier estadio de la Argentina”. Y eso también correrá para la reunión de Bebote a llevarse a cabo en principio mañana mismo. Las cartas están echadas. Según el ex líder de Hinchadas Unidas Argentinas, tomar la barra le va a llevar cinco minutos. Eso por lo menos expresa en sus redes. Según sus rivales, si quiere guerra la va a tener. Todo esto ocurre además en el marco de una feroz interna política, con la facción oficial jugando para Moyano y las disidentes coqueteando con la oposición y como si fuera poco, con el Mundial de Qatar a la vista. Y quien tenga el dominio del paravalancha tendrá mayores de chances de viajar. Una postal del fútbol argentino que insiste por connivencia u omisión en compartir espacio y poder con los violentos del tablón.

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