Jugó en San Lorenzo, fue campeón en Primera y se ganó la simpatía de Bielsa en la Selección: el DT que vuelve del retiro a los 38 años

Gastón Aguirre se desempeñaba como técnico de la Reserva de Temperley, pero el parate por el coronavirus lo empujó a cambiar el buzo por los botines. En diálogo con Infobae recorre su carrera: por qué eligió ser defensor aunque sea “aburrido”, el día que imitó a Tom Hanks en “La terminal”, el “asesinato” a una paloma en pleno partido y el sueño que le queda por cumplir

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Gastón Fernández, Gonzalo Rodríguez y Walter Andrade. Tres casos de futbolistas que decidieron archivar los botines ante el parate forzado por la pandemia de coronavirus. Él, en cambio, los cruzó desandando el camino en sentido contrario. Su camiseta habitaba el museo personal, en el currículum ya había cambiado la ocupación a entrenador. Pero... “Jugaba en el equipo senior de Temperley, al futsal donde se entrena mi hijo... Y pensé, ‘puta, juego más que antes’. Me había retirado, pero no como quería, dentro del campo de juego. Sentía que algo me faltaba, tuve mucho tiempo para pensar en la cuarentena y voy a volver a jugar, tal vez esto me da una chance de poder concretar el sueño de retirarme en un tiempo con la camiseta de Temperley”, cuenta Gastón Aguirre, 38 años en camino a los 39 (los cumple en noviembre), ex y flamante futbolista de San Martín de Burzaco, equipo que milita en la Primera C.

“Voy a ver en las prácticas cómo está este cuerpito”, se ríe el Tongas, de dilatada trayectoria en el fútbol profesional, con tránsito por las selecciones juveniles de José Pekerman, en el combinado Sub 23 de Marcelo Bielsa, Olimpo, Newell’s, San Lorenzo; con títulos e hitos que atesora, pero que no logran imponerse sobre su esencia.

Lo que más valoro es el reconocimiento de mi barrio, el resto es secundario. Temperley es un club familiero, le voy a estar siempre agradecido. Hoy está mejor posicionado, hace varios años no era lo mismo que es ahora. Sigo estando en el mismo lugar de siempre, frecuento los mismos lugares, tengo a los amigos del barrio. Lo que más rescato de estos 20 años es eso”, dice, evitando con naturalidad el imán de las luces.

Luces que conoció, con las que convivió y hasta disfrutó, aunque hoy lo que lo mueve es la pasión. Cuando a muchos la cuarentena les quitó las ganas de jugar por la cuesta que propone una nueva puesta a punto a cierta edad, a Aguirre lo empujó otra vez hacia el césped. “Nunca dejé de entrenarme, incluso encerrado me preparaba con algún tutorial de Youtube, después cuando se pudo empecé a salir a andar en bici, a trabajar al aire libre. Estoy ansioso de ver a mis compañeros, de disfrutar del vestuario”, plantea.

“Cuando había tomado la decisión de dejar el fútbol, dirigir la Reserva de Temperley me llevaba mucho tiempo; no es que me venía preparando para ser técnico, pero pasaba los días mirando videos, jugaba al fútbol con amigos y me tenía entretenido. Pero la gente de San Martín me llamó para volver, me llamó el técnico. Charlamos y la verdad es que mucho no tardó en convencerme; este tipo de oportunidades se da pocas veces. Por algo llegó, voy a tratar de aprovecharla, ojalá pueda volver a disfrutar en un campo de juego, terminar mi carrera de la mejor manera. Estoy con ganas, entusiasmado con el proyecto”, describe la cronología del volantazo al destino.

-¿Y en Temperley qué te dijeron?

-Fue una decisión mía, no estoy atado a nadie, tenía la libertad de hacer lo que sintiera. No es que estoy defraudando a alguien ni dejo un vacío. Nos agarró la cuarentena, hablé con la gente de Temperley, hoy estuve hablando con los chicos de la Reserva, porque todavía estoy en un grupo de Whatsapp... Son decisiones que tomo con alegría. La familia me apoyó. Después de 20 años quiero terminar bien mi carrera como futbolista, jugando, en un campo de juego, con mi familia en la tribuna.

-Hace 20 años justamente no era tan sencillo que te convocaran a la selección juvenil jugando en un club que estaba en la Primera B

-No, no era tan fácil, tampoco lo era pasar de la B Metro a Primera. En ese momento se dio con Sebastian Bueno, el delantero de Sarmiento, y conmigo en Temperley. Jugaba en Primera B y estaba en el Sub 20 de Pekerman, eran otros tiempos, había que meterle sacrificio. Hoy con las redes el jugador está más cerca de los clubes, te vendés solo, jugás 10 partidos buenos y te venden. Antes tenías que buscar quién te hacía un video. Nosotros teníamos que esperar los sábados a las 21 horas para ver los goles en TN Deportivo. Y en la semana tenías ABCdiario en TyC Sports y si eras protagonista te pasaban un poquito más.

Tongas marca a Cavenaghi en el Monumental, con la casaca del Celeste (Temperley)
Tongas marca a Cavenaghi en el Monumental, con la casaca del Celeste (Temperley)

-¿Cómo te enteraste que te convocaban al Sub 20?

-Jorge Colace, que era el presidente de Temperley, me dijo que iban a probar algunos jugadores en la Selección. Fui y en realidad ya estaba convocado. Conocí a muchos chicos, como Andrés D’Alessandro, Emiliano Gianunzio... Pude estar en el predio de Ezeiza, viví un año entero ahí, siempre concentrado. Me quedaba de lunes a jueves. Ahí me enseñaron a crecer, a disfrutar del fútbol.

-¿Cómo era Pekerman como entrenador y formador?

-Pekerman era un padre, te aconsejaba muy bien, te transmitía los valores, el hecho de aprender en el día a día. Te hacía madurar para afrontar tu carrera, que a veces es fácil y a veces difícil, capaz estás arriba y a los dos partidos abajo; o sos titular y después pasás a no jugar. Te preparaba para eso.

-Jugaste el Preolímpico Sub 23 que clasificó a Argentina a los Juegos de Atenas 2004, con Carlos Tevez, Javier Mascherano, Lucho González y Marcelo Bielsa como entrenador. ¿Qué te acordás de la experiencia con el Loco como director técnico?

-Yo estaba en Newell’s en ese tiempo, y él es de Newell’s. Y me quería un poquito por eso, me lo decía. Me hubiese encantado tenerlo más en el día a día. En ese torneo estábamos concentrados en un hotel, y en las prácticas el diálogo no es tan fluido como en el club, en el que el técnico pasa a ser parte de tu familia, porque lo ves más que a tu papá. Igual yo soy más del Cholo Simeone, de Bielsa quizás he tomado alguna cosa. Siempre nos armaba entrenamientos cortitos e intensos; los que más lo tenían encima eran los sparrings, que se preparaban antes de las prácticas para los trabajos. Me tocó compartir con grandes jugadores que han triunfado en la Selección y en equipos gigantes. Tengo la medalla de ese torneo en mi casa; también la camiseta, algún recorte...

-¿Sos de mostrarle a tu hijo videos de cuando jugabas en la Selección, o cuando fuiste campeón en Newell’s, de tu paso por San Lorenzo...?

-Cuando me pregunta ‘¿vos jugaste con este?’ le tengo que mostrar algún video. Los goles a Boca que tengo ya casi están en blanco y negro, ja.

-En Newell’s también saliste campeón en un plantel con nombres importantes, como Fernando Belluschi, Justo Villar, Sebastián Domínguez, Nacho Scocco, el Mago Capria y Ariel Ortega; además del Tolo Gallego como técnico

-Ese Newell’s de 2004 tenía un lindo equipo, con jugadores importantes y mucho sentido de pertenencia; por eso se logró lo que se logró. Había chicos que jugaban muy bien al fútbol. Hicimos un lindo grupo.

-¿Cómo fue jugar con el Burrito Ortega?

-A veces pasa que cuando conocés al jugador pierde la magia, porque en el vestuario te das cuenta de que es un ser humano igual que vos. Pero en el campo siempre hacía la diferencia a pesar de la edad, de que ya no era un pibe.

-Tu actuación en Newell’s te llevó a pasar a San Lorenzo en 2007. ¿Es verdad que en la pretemporada te transformaste en Tom Hanks en La Terminal?

-¡Sí! Cuando íbamos a volver a Buenos Aires desde México perdí un papel de migraciones antes de subir al avión. Entonces salí corriendo a hacer el documento que me faltaba; el DF es tan grande que debo haber corrido 40 cuadras para hacerlo. Lo logré y cuando volví... Me habían cerrado la manga. Tuve que quedarme un día en el aeropuerto hasta que me subí en el siguiente vuelo directo.

-En San Lorenzo te sumaste a un equipo que venía de ser campeón, también con muchos nombres y Ramón Díaz de entrenador, ¿te resultó difícil encontrar tu lugar?

-Llegar al último campeón no es fácil, jugar la Copa Libertadores, tener a Ramón Díaz con tantos laureles en su camino; siempre se reinventaba, ser dirigido por él... Algo tiene que tener porque está vigente, no es sólo la intuición o el motivar. Sabe elegir muy bien a los jugadores, sacarle la presión a cada uno; te libera para que hagas las cosas como sabés. Es un ganador. Ya su presencia genera muchas cosas. Y lo pude aprovechar.

-Ese equipo quedó eliminado por penales contra Liga de Quito, que terminó siendo el campeón. Antes ganó la serie histórica contra River, el día del empate 2-2 en el Monumental con dos jugadores menos. ¿Qué se te viene a la mente cuando evocás ese día?

-Liga de Quito salió campeón por penales, ganó todas las series así. Me dio pena porque se había armado un lindo equipo, más después del envión del partido con River. Fue atípico, algo que no muchas veces pasa en el fútbol, lo disfrutamos.

-¿Cuando estaban dos goles abajo pensaron que se quedaban afuera?

-Cuando estás con muchos jugadores menos y tener todo en contra... Pero en esa época jugabas con visitantes y la gente de San Lorenzo se hacía sentir. Los dos goles de Gonzalo (Bergessio) son algo que festejamos hasta hoy. En algún momento se nos pasó por la cabeza procurar que no nos hicieran más goles. Pero estábamos a la expectativa, nunca bajamos la guardia. Con un gol sabíamos que estábamos en penales, pero con dos expulsados, el plantel que tenía River, era difícil. Y se consiguió.

Gastón Aguirre y el día que mató una paloma en pleno partido de fútbol

-En San Lorenzo viviste otra situación particular. Mataste una paloma contra Tigre en el triangular final de 2008 que ganó Boca. Es una secuencia que quedó en la memoria de los hinchas

-Es algo atípico, no puedo decir que le apunté a la paloma; si fuera así no estaría hablando con vos. Es algo que es el día de hoy que me lo recuerdan; son circunstancias del partido, fue sin querer. Mi hijo lo vio alguna vez, pero no le dio bola.

-¿En qué posición juega tu hijo?

-Mi hijo juega de delantero, después tiene tiempo para bajar en la cancha, el camino al revés es más difícil. Nunca vi a un defensor que terminó de 9. Aparte el delantero vive de los goles, es lo más lindo. El defensor tiene que destruir el fútbol, es aburrido ser central, tenés que prepararte para chocar al 9, cabecear, ser el último hombre. Mucho no me gustaba.

-¿Y por qué elegiste ser defensor si es aburrido?

-Cuando fui a Temperley a probarme era petiso, gordito. Y en el transcurso del camino hasta la cancha, que eran siete cuadras, decidí ser marcador central. Nunca había jugado en cancha de 11, en el baby jugaba en el medio. Fui analizando en qué puesto corría menos y me iba a costar menos.... Y terminé de central. Igual en Olimpo, en Temperley, en San Lorenzo, también jugué al medio, de 5, o de lateral, de 4.

-¿Y cuál es el objetivo final de este regreso al fútbol como jugador y la puesta en pausa del buzo de técnico?

El objetivo final es poder retirarme con la camiseta de Temperley y siendo técnico de la de Reserva no se me iba a dar. He vivido cosas importantes en el club, me di el lujo de ascender, de jugar en Primera, en los años más hermosos. Hoy siento eso, si tengo el 1% de chances, voy a ir detrás de eso. La vida es esto, ir tras los sueños, si tengo la chance de lograrlo, será buenísimo. Y si no, habré logrado terminar la carrera en una cancha. Esta es una carrera hermosa, pero al mismo tiempo es cruel; cuando estás para jugar te quiere todo el mundo, el teléfono no para de sonar, y si no jugás no te llama nadie.

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