
El básquet argentino está de luto. A los 93 años murió uno de los protagonistas de la Generación Dorada que logró la hazaña en 1950, cuando el seleccionado nacional se coronó campeón del mundo.
Juan Carlos Uder fue uno de los autores de la gesta histórica que fue igualada por el equipo que condujo Rubén Magnano en los Juegos Olímpicos de Atenas, desarrollados en 2004.
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Su carrera fue muy peculiar: tras dar sus primeros pasos en el club Ñandú de Valentín Alsina, su talento lo llevó a Racing, aunque él era un fiel hincha fanático de Independiente.
Fue durante esos días, cuando defendía la camiseta de la Academia, que fue convocado para integrar el representativo nacional para disputar las Olimpiadas de Londres en 1948 (15to puesto), la edición de Helsinki de 1952 (cuarto puesto), diversas giras internacionales y el campeonato del mundo en el que contribuyó para coronar a la Albiceleste con el título mundial en 1950.
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“Tuve varios encuentros con la Selección, primero las Olimpiadas en Londres (1948), las Olimpiadas en Helsinki (1952), las giras, y por supuesto el campeonato mundial en el Luna Park, donde le ganamos a Estados Unidos la final por 64 a 50. Las olimpíadas fueron algo muy lindo, porque ahí conocías mucha gente. Las giras que hacíamos eran todas en avión, nada más las primeras Olimpiadas fueron en barco. Como dos meses para ir y dos meses para volver, uno ya no sabía qué hacer de tanto mirar el mar, pero como nos llevábamos todos muy bien en el equipo, nos divertíamos mucho. Nunca hubo una pelea”, había dicho en una de sus últimas entrevistas al portal La Unión de Lanús. Justamente, en el partido del sur el ex basquetbolista había sido declarado Ciudadano Ilustre por su aporte al deporte argentino.
En el recordado certamen disputado en el Luna Park la Argentina comenzó su participación con un triunfo sobre Francia (56-40) y continuó por la senda de la victoria frente a Brasil (40-35), Chile (62-41), nuevamente a Francia (66-41), Egipto (68-33) y Estados Unidos (64-50).
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Una recordada anécdota que contó en más de una ocasión se remonta a la relación que mantuvo con Juan Domingo Perón, quien por ese entonces era el Jefe de Estado. “Cuando terminó el Mundial nos dijo: Bueno, ahora, ¿qué quieren que les regale? Todos nos miramos sin responder y él nos sorprendió: Les voy a regalar un coche, un Chevrolet 51. Perón nos regaló una orden para poder traer el auto al país, no nos dio el coche ni el dinero, solo la orden para traerlo. Y varios muchachos la vendieron, y muchos otros no. Además, nos mandaba barcos con comida cuando estábamos concentrados en Helsinki y a veces venía a ver los entrenamientos”. Juan Carlos Uder forma parte de las páginas doradas del deporte argentino. Y su legado será eterno.
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