Pablo Pérez y su pelea con Beccacece: “Se manejó muy mal, me dejó expuesto por ser sincero”

El ex futbolista del Rojo reveló detalles del conflicto que mantuvo con su otrora entrenador antes de marcharse del club


En el segundo semestre del año pasado hubo un hecho que significó un antes y un después en la estadía de Pablo Pérez en Independiente: en el entretiempo de un partido contra Lanús rompió un pizarrón y discutió fuerte con Sebastián Beccacece, su entrenador de turno. La gota que rebalsó el vaso fue a principios de 2020, cuando fue expulsado en la Bombonera en la visita a Boca cuando era la figura de la cancha. Eso precipitó su salida del Rojo y por eso hoy está en Newell’s.

Además de haber profundizado sobre sus cuatro años en el Xeneize, PP8 también hizo un párrafo aparte para referirse a su pelea con Beccacece en Fox Sports: “Viví cosas mucho peores e increíbles en un vestuario, como ver a un jugador y un entrenador casi pegándose. Después salir a la cancha 10 puntos, jugar y ganar. Hay un montón de cosas, insultos, gritos y nerviosismo. En ese aspecto para mí se manejó muy mal, me dejó expuesto a mí por ser sincero”.

El mediocampista de 34 años admitió que manejaron mal la situación más allá de tener relación de hacía mucho tiempo y reflexionó en vivo: “No sé quién contaba las cosas del vestuario, si lo filtró un dirigente, jugador o técnico. Con las redes sociales, mensajitos y esas cosas a las que no me puedo adaptar, me expusieron y se armó ese show que se montó. La exposición no me gustó, se manejó raro. No pude deducir nunca de dónde salió este lío”.

Al mismo tiempo Pérez aseguró que el conflicto mediático los dejó bajo la lupa a ambos: "Nos expuso a los dos, a él (Beccacece) también. Nunca pude sacar la ficha de dónde vino todo eso. Si hubiera quedado ahí en el vestuario no pasaba nada. Nos dijimos dos o tres cosas y murió ahí, no hubo golpes ni nada. En la cancha te insultás con compañeros y amigos. No es habitual con entrenadores pero se dio esa situación".

Según dejó entrever, es un episodio que quedó inconcluso: “Antes de salir a la cancha nos dimos un abrazo, me tocó dar un pase gol y le hice señas al banco de que estaba todo bien. Después se montó algo muy raro”.

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