Quizás uno de los futbolistas que más está padeciendo el parate del fútbol por el coronavirus es Carlos Tevez. No es que tenga ataques de ansiedad o sufra el confinamiento, sino que justo cuando había adquirido gran vuelo futbolístico sobre el final de la Superliga pasada siendo pieza clave para la consagración de Boca, la pandemia se expandió y la pelota dejó de rodar.

Sin embargo, el Apache lleva a cabo la cuarentena con optimismo y sabiendo que le quedan objetivos importantes este año. Un dato no menor es que su contrato con el club vence en junio y, aunque todavía no hubo conversaciones entre la dirigencia y su representante, es casi un hecho que habrá acuerdo. El virus que hizo guardar a la sociedad es lo más importante ahora y seguramente cuando se reanude la actividad se reunirán las partes para extender el vínculo formalmente.

No es momento de pensar en el fútbol ni en el futuro para Carlitos. Ya habrá tiempo de volver a perseguir el último sueño que le queda como profesional: levantar otra Copa Libertadores con el equipo de sus amores. Ahora exhibe su lado paternal y de experimentada figura concientizando sobre el coronavirus. Su hermano Diego publicó un video hace algunos días en el que buscó concientizar a todos.

Carlos Tevez concientiza sobre el coronavirus


"Tenemos la necesidad de estar en este momento tan difícil y agradecerle primero al personal sanitario, a los cuidadores, camilleros y todo el personal de las fuerzas de seguridad que nos cuidan y protegen en barrios carenciados, con necesidades. También les quiero agradecer mucho a los bomboneros y los voluntarios de todo el país.

Es un virus que está matando a todos nuestros familiares y tenemos que estar unidos en esta lucha que tenemos con este virus invisible. Agradecerles también a los argentinos que se quedan en su casa. Este virus nos va a hacer crecer como personas y como sociedad. Es muy importante el mensaje que estamos dando para todo el mundo.

Desde ya, la familia Tevez les manda muchas fuerzas. Que todos juntos podamos salir de esto pronto pero hay que tener paciencia también porque con esto no se jode y creo que todos juntos le estamos dando lucha a este virus invisible que es muy fuerte. Tomemos conciencia por favor y quedémonos en casa".

Alejado de la ciudad, más precisamente a unos 300 kilómetros en Maipú (localidad de la Provincia de Buenos Aires), Tevez pasa el tiempo junto a su esposa Vanesa Mansilla, sus hijas Florencia y Katie y su hijo Lito Jr. Hay pasatiempos, hay distracciones con la televisión y también hay entrenamiento: el capitán sigue a rajatabla las indicaciones que baja el cuerpo técnico comandado por Miguel Ángel Russo y los trabajos caseros que encomienda el preparador físico Damián Lanatta a cada integrante del plantel. Carlos sabe que con 36 años no puede regalar ni un día pese a la cuarentena y transpira en casa para volver en la misma tónica con la que se lo vio hasta el último partido que disputó el 10 de marzo ante Deportivo Independiente Medellín por la Libertadores (luego fue preservado para el duelo ante Godoy Cruz en Mendoza por la primera fecha de la Copa de la Superliga).

No obstante, el 10 también se da algún gustito para combatir la angustia que genera el temido virus. A través de las redes sociales, una pastelera de Maipú reveló que Carlitos degustó un cheesecake con frutillas junto a su familia, que acude con asiduidad al mercado del Vasquito. “Estamos más que felices de tener en nuestra ciudad a uno de los mejores futbolistas de nuestro país, al cual admiramos muchísimo por su fútbol pero principalmente por su don de buena gente, por su humildad y por el trabajo que da a nuestra ciudad”, mencionó la panadera Luz Resca en charla con Infobae y el programa de Daniel Mollo. “Poder llegar a él y su familia a través de nuestros postres y mercadería es una gran satisfacción”, agregó.

Fue apenas un gustito para el jugador xeneize que se somete a una estricta dieta dictada por el cuerpo de nutricionistas de la institución. La bajada de línea de Russo es que sus dirigidos se mantengan en forma tal como lo hacían con los entrenamientos regulares, en los que había multas económicas en caso de registrar sobrepeso.

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