Braian Toledo junto a su familia, antes de transformarse en un deportista de elite (@braiantoledo)
Braian Toledo junto a su familia, antes de transformarse en un deportista de elite (@braiantoledo)

Braian Toledo era una persona especial. Especial porque siempre buscaba superarse. Especial porque, a pesar de sus comienzos humildes, en lo que tuvo que afrontar muchas carencias, En su Marcos Paz querido, junto a mamá Rosa y sus hermanos, Ignacio y Débora, vivian en una pequeña casa. Ya desde su infancia, ese chico repleto de sueño, ya era solidario: les dejaba dormir en la cama más grande al resto de sus seres queridos mientras él se tiraba un colchón en el suelo.

El deporte le salvó la vida a Braian. Lo salvó porque le dio oportunidades. Le permitió creer que su sueño era posible. Ese sueño que siempre repetía una vez que se enamoró de una disciplina que lo llevó a recorrer el mundo del deporte: “Hasta el infinito y más allá”, decía el deportista que se convirtió en el primer argentino en colgarse una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud. Fue en la primera edición, en Singapur 2010, cuando Argentina finalmente conoció el apellido de una promesa de 16 años.

Junto a Gustavo Osorio, ese hombre noble que llevó de la mano a Braian en sus comienzos en el deporte, y que en muchas facetas de su niñez ocupó el rol de padre que nunca tuvo, se forjó como un atleta de alto rendimiento. Allí, en el club Sociedad Atlética Pabellón Argentina de Marcos Paz fue que Toledo aprendió a lanzar la jabalina.

Su entrenador lo mencionó muchas veces. Fue difícil formar a un atleta que había tenido múltiples carencias. Por eso, además de enseñarle la técnica de cómo lanzar el implemento, también tuvo que poner el foco en la alimentación de un chico que afrontó las necesidades básicas. Pero gracias a su tozudez, a su fortaleza mental, Toledo salió adelante.

Toledo junto a Gustavo Osorio, su entrenador que lo crió y lo guió en sus inicios en el atletismo (@braiantoledo)
Toledo junto a Gustavo Osorio, su entrenador que lo crió y lo guió en sus inicios en el atletismo (@braiantoledo)

Una vez que tuvo su primer gran éxito, su carrera siguió creciendo. Paso a paso, siempre con los pies sobre la tierra. Aquel logro histórico en 2010 le permitió, además de ser reconocido, darle las primeras armas para mejorarle la vida a su familia. Pero también a los que más lo necesitaban.

Braian siempre estuvo comprometido. En su rol como embajador de la empresa Weber Saint Gobain, Toledo fue clave para mejorarle la vida a muchas personas. Le dio materiales a varios merenderos donde comen más de 200 chicos todos los días (ONG Arriba los Pibes y Los Pepitos) y a fines del año pasado eligió darle soporte a una sociedad de fomento ubicada en la La Plata, que asiste a más de 400 personas en el club.

Tras su irrupción, el 2012 fue un año trascendental. Además de tener su debut olímpico en Londres, se consagró campeón Iberoamericano de atletismo y se subió al segundo puesto en el Mundial junior que se desarrolló en Barcelona. Y como le sucede a todos los grandes deportistas, Toledo tuvo un bajón en su curva de rendimiento. Igual, eso no impidió que se siguiera perfeccionando e intentando mejorar los diferentes aspectos de su técnica con la jabalina. Así llegó a la previa de los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Sin estar entre los candidatos a destacarse en Río de Janeiro, Toledo sabía que tenía el brazo derecho listo para hacer historia. Y así lo hizo: marcó 81,96 metros en la clasificación y se ganó su lugar entre los finalistas olímpico de la primera cita de la historia en Sudamérica a sus 22 años, cortando una racha de 64 años sin finalistas en la disciplina. ¿Cómo se motivó antes de la prueba? Subió una imagen en su cuenta de Instagram con su familia y escribió: “Todo lo que necesito para llegar a la final”. Y con ese impulso, lo logró.

La foto que Toledo subió antes de competir en Río 2016 (@braiantoledo)
La foto que Toledo subió antes de competir en Río 2016 (@braiantoledo)

Consciente que necesitaba un cambio, a fines del 2016 eligió separarse de Osorio, el entrenador que lo llevó de la mano y lo crió. La separación fue traumática para ambos, pero Braian sintió que era necesario cortar con una etapa de su vida para comenzar con otra. Eligió al finlandés Kari Ihalainen, una leyenda como hacedor de históricos deportistas del lanzamiento de jabalina, para que lo guíe en su nuevo camino. Por eso se mudó en abril de 2017 al país nórdico.

En plena preparación camino a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, Toledo sufrió una lesión que lo detuvo en su puesta a punto. Se rompió cuatro ligamentos de uno de sus tobillos, lesión que lo dejó sin la posibilidad de participar en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y en el Mundial de atletismo del año pasado, que se realizó en Doha, Qatar.

Aprovechando el tiempo de recuperación, a Toledo le tocaron la puerta de su corazón. Y la que lo hizo fue otra deportista argentina. Sofía Lamarque, oriunda de Maipú, y representante de la selección argentina de tiro -practica la disciplina de rifle 50 metros a 3 posiciones-, se transformó en la pareja de Braian. Enamorados, tomaron la decisión de convivir.

Y mientras ella lo cuidó y lo asistió para que Toledo vuelva a tomar la jabalina, él hizo lo que mejor sabía: la acompañó en sus sueños de intentar viajar juntos a Japón para asistir a los próximos Juegos Olímpicos. Porque Braian era eso: una persona noble, cálida, de esos que cuando te veía, siempre te recibía con una sonrisa. Así cosechó la amistad de otros atletas como Germán Lauro, Germán Chiaraviglio, Federico Molinari, Paula Pareto y tantos otros.

El deporte argentino perdió a uno de sus grandes protagonistas. Su familia, a un hijo que hizo todo para darle a su mamá y a sus hermanos todo lo que les faltó en gran parte de su vida. Braian Toledo será recordado por lo que fue: un chico que se enamoró de una disciplina que pocos conocían, que sus logros permitieron hacerla conocida, pero sobre todo por ser un ser humano que iluminó la vida de todos aquellos que tuvimos el honor de conocerlo.

Donde todo comenzó: la dorada en los Juegos Olímpicos de la Juventud Singapur 2010
Donde todo comenzó: la dorada en los Juegos Olímpicos de la Juventud Singapur 2010

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