Él está tranquilo. Piensa y elige cada palabra antes de decirla. Analiza sus frases como si se tratara de un planteamiento táctico que prepara para su renovado Estudiantes. Gabriel Milito está feliz e ilusionado con el plantel que formó para la etapa final de la Superliga. “Estoy muy contento con los refuerzos que llegaron, pero todavía se tienen que adaptar. Tienen que conocerse con los compañeros para que nos podamos fortalecer como equipo. Hemos tenido un crecimiento importante en la etapa final del año pasado y ahora tenemos que insistir para continuar con este crecimiento”, le dijo a Infobae después de presentar la camiseta Under Armour que homenajea a los tricampeones de la Copa Libertadores.

Con figuras de la talla de Mascherano, Andújar, Cauteruccio y la Gata Fernández, entre otros, los hinchas se subieron a un optimismo que alimenta sus esperanzas para pelear el campeonato. Sin embargo, el técnico prefiere mantener la cautela. “Todos los partidos son una historia nueva, y para nosotros el partido que viene siempre lo vamos a tomar como el último. En función de eso y de los resultados que vayamos consiguiendo, veremos para qué estamos. Hoy estamos mentalizados para lo que te exige el fútbol argentino. Si nosotros mantenemos el orden, la concentración, el esfuerzo y el sacrificio, estaremos más cerca de lograr los objetivos, porque en este torneo nadie te perdona”, analizó el DT.

No hay hecho más objetivo que la realidad. Estudiantes está decimotercero en el certamen, a 6 unidades de River y Argentinos. La cantidad de equipos separados por muy pocos puntos a falta de 7 fechas para el cierre supone una diferencia “bastante amplia” como para soñar con el título. “Son muchos puntos. Hoy el objetivo es San Lorenzo. Nos toca arrancar en una cancha difícil contra un rival que se reforzó muy bien. Después de ese partido pensaremos en Unión y así sucesivamente hasta llegar a la última fecha. Recién ahí veremos para qué nos alcanzó”, aseguró el Mariscal.

Foto: REUTERS/Ignacio Izaguirre
Foto: REUTERS/Ignacio Izaguirre

El ex defensor habla de fútbol con una claridad admirable. No se ata a una idea rígida como dogma para alcanzar el éxito. Según su mirada, “más allá de lo que uno quiere, a veces hay que adaptarse al fútbol argentino; y para ello es fundamental la interpretación de los momentos de cada partido”.

¿Cuál es tu idea para este Estudiantes?

—Como todos los entrenadores quiero que los futbolistas se vacíen en la cancha. Que dejen todo. Para eso los vamos a ayudar desde el orden defensivo y ofensivo. Todo es cuestión de adaptación: si somos superiores y dominadores, vamos a intentar hacer los goles para ganar. Pero si eso no pasa, vamos a tener que cuidar nuestro arco para salir de contra. Más allá del plan inicial, el rival juega y te complica. Uno puede imaginarse el mejor escenario, pero pueden surgir circunstancias que te compliquen las cosas. En esos momentos tenemos que ser fuertes para marcar la diferencia. Los mejores equipos que se imponen son los que tienen la mentalidad más fuerte.

¿Preferís la versatilidad antes que los once de memoria?

—Sí, una cosa es el sistema que uno puede emplear, y otra el estilo. Podés jugar de mil maneras: con 4 o 5 volantes, con 2 o 3 delanteros, con línea de 3 o de 4 en el fondo… pero después está la postura de cada uno. Si querés adueñarte de la pelota o si preferís que la tenga el rival; si preferís jugar con una presión adelantada o con una postura de espera. Todo eso es indistinto al sistema, porque todo se puede adaptar a tu sistema. Por eso creo que lo ideal es que un equipo tenga muchas variantes. Si bien hay una idea madre sobre la presión en el campo rival para recuperar y tener el mayor tiempo la pelota y atacar, hay que reconocer los momentos para hacer cada cosa.

¿Qué le falta a este Estudiantes para dar el salto?

—La evolución de los equipos te la da el tiempo. Uno quiere rápidamente poder formar un buen equipo, pero a veces cuesta. Se necesita de tiempo para probar. Hoy estamos mejor que el año pasado por los jugadores que llegaron y el proyecto que venimos desarrollando.

¿Qué sensación te genera dirigir a un ex compañero como Javier Mascherano?

—Fue una casualidad coincidir en Estudiantes. Vivimos muchas cosas juntos en la Selección y en el Barcelona y hoy me llena de satisfacción poder dirigirlo. Es un placer enorme.

¿Tuviste que llamarlo muchas veces para convencerlo?

—Siempre tuvimos una relación permanente a través de mensajes o llamadas. No lo podíamos hacer personalmente, porque vivíamos muy lejos. Hablamos siempre, y cuando tuve la oportunidad de venir a Estudiantes le pedí que venga. Igualmente, le dimos tiempo. Tuvieron que pasar 9 meses para que pudiera terminar su contrato en China y así sumarse con nosotros.

¿Ya sabés en qué sector de la cancha lo vas a poner?

—Sí, esta semana terminamos de preparar el partido con San Lorenzo y la idea es que juegue de volante. Sabemos que también puede jugar de central, porque lo hizo mucho tiempo en Barcelona, pero en este momento lo veo mucho mejor en la mitad de la cancha.

En el plantel tenés a figuras como Mascherano y Andújar. También se habla de la posible llegada de Marcos Rojo, ¿no te tienta volver a ponerte los cortos?

—(Se ríe) Nooo, hoy me toca dirigir a muchos ex compañeros. Me retiré muy joven y también comencé la carrera de técnico muy pronto. Pueden suceder estas cosas, que para mí es un privilegio porque no cualquiera tiene la posibilidad de dirigir a estos jugadores que estuvieron en la Selección y tienen mucha trayectoria y jerarquía. Un entrenador siempre quiere tener buenos jugadores y por suerte los puedo tener. Hoy nos potenciamos muy bien.

¿Qué tiene Estudiantes que muchos eligieron sumarse al club?

—Es una combinación entre el esfuerzo de los dirigentes y el deseo de los jugadores de querer venir. Si no fuera por ellos, sería imposible traer a este tipo de futbolistas. Además, saben que vienen a un club muy lindo, con buenas referencias que entusiasma a los futbolistas. Javi (Mascherano) no conocía, pero Marcos (Rojo) sí, y saben que van a venir a un lugar donde pueden lograr cosas importantes.

Así como pasó con Javier, ¿tenés miedo de que en algún momento te pidan a Messi?

—(Risas) Noooo, eso sería una locura. Es una decisión muy de él. Hoy no sabría qué responder, porque nunca lo hablé Leo.

¿Cómo reaccionaste cuando sonó tu nombre como posible candidato a dirigir el Barcelona? Tal vez ahí sí podías dirigir a Messi

—No, es imposible que pueda sentarme a hablar con cualquier club, porque tengo trabajo y estoy muy feliz en Estudiantes. No se me pasa por la cabeza ir a dirigir a otro lado, sea el equipo que sea. Por ahora eso no es algo que me interese, ni me genera ninguna ambición. Mi único deseo es formar un equipo competitivo acá.

¿Cómo son esas reuniones con Alejandro Sabella?

—Son encuentros esporádicos. Me encantaría que sean charlas diarias porque es una persona encantadora que cada cosa que te dice tiene un contenido con mucho valor. Además, cada comentario viene desde una humildad que potencia cada concepto que me da. Tengo una admiración muy grande por Alejandro. Cada vez que nos viene a ver me pongo muy contento, porque lo veo bien y por la claridad que tiene en su forma de ver el fútbol. Estoy agradecido a Estudiantes de la posibilidad que me brinda de poder hablar con un entrenador de su trayectoria, porque también es una formación constante para mí.

Estudiantes debutará el sábado a las 19:40 en el Nuevo Gasómetro ante San Lorenzo. Con la esperanza renovada y el sueño de seguir forjando la historia grande del club, el conjunto de Gabriel Milito se enfrentará ante un rival que apelará a la calidad de los hermanos Romero y la velocidad de Uvita Fernández para continuar escalando en la Superliga. Probablemente en el Pedro Bidegain se establezca un duelo de estilos. Dicho compromiso podrá revelar cuáles son los objetivos reales del Pincha.

Seguí leyendo