
Por Jorge Ciccodicola (desde Japón)
Allá por 2015, supo que tenía la oportunidad de su vida. Y como dice el refrán el tren pasa sólo una vez. Así que Esteban Meneses lo habló con su esposa Jimena y con el apoyo de toda su familia -sus hijos por ese entonces, Tomás y Emilia, sus padres, hermanos y cuñados- decidió subirse al desafío más importante de su carrera: conducir a Los Teros. Antes había jugado en La Plata Rugby CLub en donde fue un referente. Campeón en 1995 con el canario, en el único título que consiguió su club (el último de la UAR). El Mono es recordado por sus compañeros y dirigidos platenses como un tipo perseverante, trabajador, dedicado y obsesivo: un obrero del rugby. Su ex compañero y luego también dirigido por Meneses, Dimas Suffern Quirno lo puede analizar desde adentro y afuera de la cancha: “Se sacrificaba muchísimo y entrenaba como nadie para estar y progresar, fijate que hasta la menores de 19 jugaba en el equipo B o C”. Ese empeño de Meneses lo llevó a la división superior en donde después fue capitán. “Tener un tipo así como líder nos generaba una confianza plena. En el 2004 finalizamos quintos luego de haber jugado la Reubicación un año atrás, el Mono sin dudas se merece este presente y mucho más, por como trabajó para ello en cada lugar que estuvo”, reconoce Dimas quien aseguro que La Plata disfrutan del presente de Meneses: “Primero, por como llegó Uruguay al Mundial de Japón y segundo por como arrancó ante un Top 10 del mundo como Fiji”.
Planificación, capacitación, minuciosidad y mucho trabajo es el secreto de Meneses. Sus primeros tiempos al frente del seleccionado uruguayo son una muestra de ello. Muchos viajes desde Buenos Aires a Montevideo para tener siempre todo listo. Convencer a sus jugadores de que podían; no hacer cosas de más, sino a su tiempo; entrenar las destrezas individuales para que el jugador se sienta cómodo y se divierta. Así Meneses fue sumándole tareas al grupo, sin descuidar los detalles y les inculcó tomar riesgos, así se equivocaran; para mejorar en el proceso de cambio de un plantel joven y renovado que con dedicación y la tradicional garra charrúa podía superarse. Uruguay es el plantel más joven de la competencia, a tal punto que el primer equipo que saltó a la cancha frente a Fiji promediaba 25 años y 9 meses. Por eso desde que llegó Meneses a Montevideo en 2015 la consigna fue que el jugador supiera cuando debía tomar riesgos y con sus destrezas ir superando obstáculos en el tiempo que jugaba para clasificar al Mundial.

De la mano de Meneses, Uruguay logró la clasificación anticipada para Japón y sin repechaje, por primera vez en la historia. El Mono trazó los objetivos para ir dando pasos cortos, pero seguros. No se olvida del apoyo de Pablo Lemoine, el anterior entrenador uruguayo- y la dirigencia charrúa. Lemoine le dejó una planificación ejemplar, una conducta y disciplina de entrenamiento armada. De parte de los dirigentes también hicieron todo para darle la comodidad del Estadio Charrúa, con un lugar para entrenar siempre, sin problemas de césped (es sintético), con oficinas administrativas, gimnasio a la altura de cualquier selección, hasta las habitaciones para quedarse a dormir y descansar. Ese lugar es la gran base de la evolución de Uruguay, La Casa de Los Teros, y así el sentido de pertenencia que logró con el grupo ayudó aún más a consolidar este gran presente.
El Mono siguió el camino con todo organizado. Estados Unidos y Canadá eran las metas a vencer para clasificar en forma directa, y cuando estaba todo listo para el viaje del debut a Vancouver, apenas un mes después del nacimiento de su tercera hija Sol, surgieron problemas. La bebé sufrió una infección urinaria que hizo dudar a Meneses de viajar. Pero con el apoyo familiar y la mejora paulatina de su hija, el entrenador pudo tomar el avión para debutar en norte.
Así llegó la clasificación de Los Teros por primera vez en su historia sin jugar el repechaje, ganándole a Canadá en el debut en Vancouver por 38 a 29, y terminar su obra maestra en el Estadio Charrúa con otra victoria ante los Canucks por 32 a 31. Paso a paso, al mejor estilo Mostaza Merlo, el Mono fue consiguiendo más y más de sus dirigidos. Además logró quedarse con el Tres Nations 2017, 2018 y 2019, jugar la Pacific y de esa forma lograr mayor competencia y mejores resultados para así insertar a Uruguay como organizador de torneos y darle mayor visibilidad en el mundo. Lo mismo que le pasó a La Argentina con Jaguares y Pumas.
Ya con la mira puesta en Japón sumó a su staff a los argentinos Pablo Bouza para trabajar el line y a Federico “el Ninja” Todeschini para afinar las patadas de del apertura Felipe Berchesi; en otro rubro que sería determinante. El próximo objetivo que se fijó fue dejarlos a punto físicamente. Para eso trabajaron muy duro, con algunas claves que no dejaba nada librado al azar. Con algunos de los chicos se trabajó para aumentar la masa muscular y se concentraron en la búsqueda de mayor aceleración en la última etapa.
Meneses supo y soñó siempre con este presente y lo decía antes del Mundial, aunque no todos le creían: “Iremos a cumplir los objetivos trazados por el grupo y el staff: ser protagonistas, estar antes, accionar y no reaccionar; sino estaremos hablando de derrotas por 30/40 puntos de diferencia. Hay que salir a atacar y no entrar a ver que pasa”. El triunfo inaugural ante Fiji fue explosivo y sorprendió al mundo. Será un hito imposible de olvidar en el rugby uruguayo.
La pregunta que se hacen todos es si Meneses seguirá al frente de Los Teros luego de Japón 2019. Aunque el avance competitivo de Uruguay y la buena relación con jugadores y dirigencia parece indicar que habrá continuidad, el entrenador abre un paréntesis: “Mi familia será quien decida después del Mundial, ellos están primero. Estar acá lo decidimos juntos y entre todos; pero el sacrifico fue muchísimo y solo nosotros sabemos lo que fue. Luego del Mundial se cumple un ciclo y no puedo seguir viviendo de esta manera, por eso lo que haga será una decisión familiar de estar todos juntos en el lugar en donde me toque trabajar”.

¿Se le cruza por la cabeza a Meneses dirigir a Los Pumas? “¿A quién no le gustaría ser el entrenador de su seleccionado nacional? Ser entrenador de los Pumas o parte del staff, sería un sueño por cumplir y algo que debería anhelar cualquier entrenador. Uno se prepara para poder estar en ese lugar alguna vez. Realmente hay que estar muy bien preparado para responder a lo que exige ese cargo”.
Con los dos partidos duros que se vienen para Los Teros, este sábado frente a Australia y al siguiente con Gales, el Mono Meneses sigue la planificación que empezó en las instalaciones del Estadio Charrúa, cuando Uruguay no soñaba que en el Mundial iba a lograr el triunfo más resonante en el debut frente a Fiji.
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