La empresa japonesa Toyota y la Amaury Sport Organisation (ASO) se unieron por tercera vez consecutiva para llevar a cabo la edición número 40 del Rally Dakar, una de las competencias más desafiantes del planeta, que en esta oportunidad atravesó Perú, Bolivia y ahora la Argentina, y en el cual la marca aportó un total de 42 vehículos.

"Estos 42 vehículos están divididos en Hilux y SW4, que al mismo tiempo se dividen en dos niveles de preparación. Unas tienen una preparación más profesional, en lo que se refiere a las suspensiones, butacas de carrera y cinturones de competición, que son los vehículos que ingresan a la pista", afirmó Fernando Astudillo, el responsable operacional de los vehículos de la organización.

El segundo nivel es para los autos que realizan tareas por fuera de lo que es el trazado de la carrera en sí: "Si bien tienen alguna leve preparación, no dejan de ser los mismos vehículos que tiene cualquier persona en su casa", concluyó. Estos vehículos son utilizados para las tareas más desafiantes de la competencia, como abrir el camino previo al paso de los competidores o dar soporte y auxilio a vehículos de la organización que sufran desperfectos o accidentes durante la competencia.

Astudillo agregó: "Son vehículos ya conocidos por todo el mundo, con lo cual para nosotros contar con Toyota a nivel mundial, sabiendo que es la carrera más importante y dura, es un honor".

Además de la potencia, el coordinador general complementó la descripción con durabilidad, seguridad y confiabilidad. "Toyota brinda uno de los mejores soportes técnicos y uno de los mejores soportes logísticos", teniendo en cuenta que la firma asiática también puso un equipo de 14 mecánicos profesionales para resolver y asistir en cualquier tipo de inconveniente.

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