A veces ser segundo es mejor que ser primero. Y esta es una muestra, porque Argentina con un rendimiento flojo en la primera fase -perdió con Colombia, empató con Paraguay y le ganó a Qatar- termina siendo segunda del grupo y va a jugar con Venezuela. Mientras que Colombia que sacó los nueve puntos y ganó los tres partidos tendrá como rival a Uruguay o a Chile. Desde que se conoció el fixture yo decía aquí, en Infobae, que convenía ser segundo. No es que Argentina quiso el segundo puesto, sino que lo consiguió y me parece más positivo que ser primero.

Hoy la Argentina no jugó bien, mostró una versión mejorada de los primeros dos partidos. Tiene que ver con que el rival no era de fuste, y que está sumando segundos para la Copa del Mundo que se viene. Es un equipo permeable atrás que nos dio muchas ventajas, y nos dio posibilidades de liquidar rápido la historia a los tres minutos del partido.

Pensé que el gol de Lautaro Martínez iba a ganar en tranquilidad, eso no sucedió. Este equipo no marca. El problema es el mediocampo. Pasan minutos y la Argentina no la recupera, porque no tiene un cinco de marca. Y no se puede jugar con cuatro números diez en el centro del campo. Lo Celso nació número 10, igual que Messi, que Paredes y De Paul. Son cuatro números diez que están jugando en el medio y no recuperan la pelota. Al no recuperarla ellos, llegan enseguida a los defensores. Qatar creó tres situaciones de gol. Ante Brasil, ante Uruguay, Colombia o Chile eso nos puede complicar. En una Copa América, que nos toque Venezuela es un regalo del cielo, aunque en marzo nos haya ganado un amistoso.

Empieza una Copa América distinta ahora, una Copa América diferente y siempre elijo creer. Siempre tengo fe. En la primera fase dije que los que empiezan bien suelen terminar mal, y los que arrancan mal, por esas cosas del fútbol, pueden terminar bien. Ojalá así sea.