El excampeón del mundo Sergio Maravilla Martínez volvió al boxeo tras seis años de inactividad con un triunfo por nocaut en el séptimo asalto ante el español José Miguel Fandiño en un combate que se llevó a cabo en El Malecón de Torrelavega, en la comunidad autónoma española de Cantabria. El evento tuvo una particularidad para esta nueva normalidad que se vive en medio de la pandemia: mil espectadores estuvieron en el estadio bajo un estricto protocolo sanitario.
Vestido con los colores rojo y negro, acompañado por su amigo Miguel de Pablos, con una enorme sonrisa en el rostro, Martínez apareció caminando por el campo de juego del estadio transformado en recinto de box. Antes de cruzar las sogas, giró, miró a los mil espectadores y firmó oficialmente su vuelta. “Ha vuelto la leyenda”, anunció el presentador. Un detalle no menor: lució una protección en su rodilla derecha, la misma que lo persiguió con lesiones durante los últimos años de trayectoria.
Apenas sonó la campana, tomó la iniciativa y comenzó a puntear a su contrincante. Algo dejó claro: quizás más lento, tal vez falto de los reflejos que lo caracterizaron, pero con el mismo espíritu de siempre. Maravilla no modificó su estilo histórico de pelea, propuso más que Fandiño y hasta conectó algunos golpes certeros sobre su rostro.
El Traumatólogo intentó proponer más desde el segundo asalto y hasta le generó una pequeña marca sobre la ceja izquierda al argentino. Sin embargo, con la guardia baja fiel al estilo que lo hizo famoso, logró dejarlo en ridículo más de una vez a lo largo de esos tres minutos.
Luego de un tercer round casi sin sobresaltos, con lentitud de ambos pugilistas, Martínez abrió el cuarto con un buen cruzado que Fandiño sintió más allá de que no tuvo problemas. Golpes voleados sobre el cuerpo de su rival con rusticidad y una guardia cerrada fueron los argumentos que intentó exponer el local sin demasiados réditos.
El quinto confirmó una tendencia: el combate continuó a distancia, un terreno beneficioso para ambos. Maravilla no arriesgó su físico a un golpe por golpe y Fandiño no le dejó espacio para que el argentino pudiese meter una mano de esas peligrosas que lo acompañaron a lo largo de su trayectoria.
Los motores se calentaron de repente en el sexto, con una combinación furiosa de recursos de Maravilla. Lo arrinconó a un Fandiño que sólo pudo cobijarse detrás de sus guantes. Allí, sin embargo, no tuvo el poder para quitarlo del ring. Cuando los segundos se escurrían, otra vez Sergio lo encontró en un ángulo al español: lo castigó hasta que la campana lo sacó de ese martirio para evitar que la pelea concluya antes de lo pactado.

Cuando el reloj marcaba que faltaba poco más de un minuto para terminar el séptimo round, Martínez conectó un recto al rostro y completó con un izquierdazo a las partes blandas de Fandiño. Casi abatido, Maravilla completó su triunfante regreso por nocaut con un empujó sobre el rostro de su rival, que cayó dolorido y mientras se escuchaba la cuenta del juez, el rincón lanzó la toalla para ponerle el punto final al evento.
“Gracias a todos por estar en esta noche que para mí es maravillosa. No me olvido todo lo que pasé. Fueron momentos durísimos de los cuales ya me levanté y me puse a entrenar. Estaba listo para hacer diez asaltos en caso que hiciese falta. Por suerte Fandiño se cayó, los golpes al cuerpo le hicieron mella”, declaró desde el ring. “Necesito contacto con la lona, con las cuerdas, con todo, con el árbitro. La rodillera no hacía falta, pero por las dudas: son seis años sin esforzar al máximo. Lo planificado era hacer un desarrollo de combate largo”, agregó.
“¡Demasiado hice la puta madre! Creo que estuve bien”, gritó cuando le preguntaron por el nivel que mostró. Y entre lágrimas dejó un anuncio: “Esto es el comienzo de algo muy bonito: yo hasta el título mundial no paro. Aprendí a disfrutar el camino...”. ¿El objetivo? El japonés Ryota Murata, actual campeón de los medianos de la Asociación Mundial de Boxeo: “Tengo en mente seguir haciendo unos combates más. Necesito consolidarme aquí para sentirme seguro para enfrentar a Murata. De aquí a cuatro combates”.
Martínez arribó hasta esta velada –que organizó con su empresa Maravilla Box Promotions– con seis años de inactividad y unas estadísticas que lo colocan entre los mejores pugilistas de la historia de Argentina: 51 victorias (28 nocauts), 3 derrotas y 2 empates. Su rival, casi diez años menor, ostentaba un irregular récord de 15 triunfos (8KO) y 6 peleas perdidas.
La última vez que había sido protagonista de una pelea oficial fue en junio del 2014, cuando el puertorriqueño Miguel Cotto lo despojó del título mediano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) al superarlo por nocaut en el décimo asalto en el mítico Madison Square Garden de New York.
En las peleas previas que se desarrollaron en Torrelavega, Kiko Martínez (41-9-2) cumplió con las expectativas que pesaban sobre sus espaldas y venció por nocaut en el tercer round a Noé Martínez Raygoza (23-11-2). También brindó su espectáculo el invicto local –y campeón europeo superwélter– Sergio García (32-0-0), quien se impuso en las tarjetas sobre el nicaragüense Pablo Mendoza en el combate preliminar al de Maravilla.
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