Juan José López tomó el cargo de River en el torneo previo al descenso (Foto: NA)
Juan José López tomó el cargo de River en el torneo previo al descenso (Foto: NA)

Aquel 26 de junio del 2011 será una fecha difícil de olvidar en el fútbol argentino. Aquella tarde en el Estadio Monumental, River firmó su primer –y único hasta el presente– descenso a la segunda categoría y el hombre que comandaba ese naufragio era Juan José López.

El entrenador habló a cuentagotas de ese proceso que se desató hace ya ocho años y en un nuevo aniversario del desenlace dio una entrevista al medio cordobés Mundo D. "No soy de ir a la cancha. Me invitaron para el aniversario del título de 1975 y no fui. No quería poner incómodo a nadie", reconoció sobre su determinación de no pisar nunca más el Estadio Monumental.

López aseguró no haberse "arrepentido" de aceptar el puesto y explicó por qué decidió tomar ese fierro caliente: "Cuando tomás decisiones son para mejorar tu calidad de vida o la de los demás, en este caso la familia de River. Te toca ganar o perder, la vida es así. Me duele, sí… Pero si no agarraba, y el equipo descendía, yo me hubiese recriminado no haber ayudado cuando hacía falta".

“El descenso es una cicatriz que te queda para toda la vida” (Foto: NA)
“El descenso es una cicatriz que te queda para toda la vida” (Foto: NA)

"El descenso es una cicatriz que te queda para toda la vida. De cualquier manera, la gente reconoce que fue un momento dirigencial e institucional muy especial. Quiso encaminar (Passarella) un proyecto que se basaba en lo económico y no tanto en lo deportivo. Pero tampoco era llegar a donde llegamos… No veníamos bien con los promedios y se dieron una serie de situaciones que hicieron que no cumpliéramos el objetivo. El jugador de River nunca había vivido eso: es una situación extrema y no todos tienen la cabeza para sobrellevarla", advirtió.

López, que surgió del "Millonario" como futbolista y permaneció allí durante once temporadas, había arribado a Núñez en ese momento con una estadística negativa que marcaba tres descensos sobre su espalda como entrenador (Instituto, Talleres de Córdoba y Unión de Santa Fe). Sin embargo, lo ocurrido con River fue lo más fuerte a punto tal que jamás volvió a ver los encuentros: "No hace falta. Los tengo en la cabeza. Es imposible borrarlos. Cierro los ojos cuando quiero y los veo. No hace falta tener un video. Belgrano hizo su trabajo y nosotros no pudimos hacer el nuestro".

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