El Yin y el Yang de la Superfinal de la Copa Libertadores. Después de un primer tiempo flojo, en el que se vio superado territorial y psicológicamente por Boca, River resurgió con los cambios, ganó 3-1 en los 120′ y se quedó con una histórica definición de la Copa Libertadores. El Xeneize, en cambio, fue de mayor a menor. Las modificaciones lo desdibujaron y, en tiempo suplementario, se quedó sin la séptima corona continental. El boletín de la final: del brillo de Juanfer Quintero y el carácter de Pratto que reverdecieron al Millonario a las "decepciones" de la Ribera, que incluyeron al cuerpo técnico.

EL 1 X 1 DE RIVER

Franco Armani (6): bien ubicado en la primera jugada del partido, en la que contuvo el intento de Pérez. Nada que hacer en la magistral definición de Benedetto. Sobrio para embolsar el remate desesperado de Gago. Atento para sacar el cabezazo involuntario de Mayada sobre el epílogo.

Gonzalo Montiel (5): incómodo como todo River en la primera etapa, no logró hacer pesar su proyección. Gallardo apostó por un hombre más rápido (Mayada) para ser más incisivo.

Jonatan Maidana (5): sufrió al salir lejos del área, ya sea quedando forzado al juego brusco, o perdiendo con Benedetto en el 1-0 de Boca. Su juego ganó solidez en la segunda parte, cuando salió Benedetto y Ábila le brindó referencia.

Javier Pinola (5): mejor a la hora de conducir desde el fondo que en la marca en la primera parte. Luego, levantó su nivel y aportó su personalidad para que su equipo buscara la igualdad.

Milton Casco (6): más profundo en el complemento a la hora de hacer el carril. En el primer tiempo, una salvada providencial a la salida de un tiro libre ante un remate de Pablo Pérez que tenía destino de gol.

Leonardo Ponzio (4): impreciso y a destiempo en el peor momento de River, cuando el dominio psicológico del encuentro era de Boca. Fue amonestado y resultó el elegido de Gallardo para reformular el equipo en busca del empate.

Ignacio Fernández (7): una de las banderas de la levantada de River. Sin sintonía fina en el comienzo, pero haciéndose cargo del armado con carácter. Pudo marcar con un par de remates que se fueron altos. Vital su intervención en el 1-1: armó la pared con Exequiel Palacios y asistió a Pratto.

Enzo Pérez (5): el punto más bajo del Millonario en el comienzo, por falta de precisión, incluso, comprometiendo a su equipo con algunas entregas fallidas. Luego, se reconvirtió como único volante central y procuró brindarle equilibrio al elenco de Núñez.

Exequiel Palacios (6): irregular, su talento surgió en pinceladas. Pero una de ellas fue la exquisita devolución de pared a Nacho Fernández para que asistiera a Pratto en el 1-1.

Gonzalo Martínez (7): por disposición táctica, muy volcado a las bandas, donde se diluyó su incidencia. Cuando logró romper, no tomó las mejores decisiones. Pero le bajó la persiana al partido con su toque solitario al arco vacío.

Lucas Pratto (8): en inferioridad numérica permanentemente, aguantó de espaldas y bajó muchas pelotas. Anotó el 1-1 a puro olfato, aprovechando el centro atrás de Fernández. Ya había anotado en la Superfinal de ida. Y fue uno de los participantes de la acción del 2-1.

El festejo del título de River, que mostró ser superior desde lo colectivo (Foto: AP/Manu Fernandez)
El festejo del título de River, que mostró ser superior desde lo colectivo (Foto: AP/Manu Fernandez)

Juan Fernando Quintero (10): para el colombiano, la cuarta fue la vencida. Tres veces había probado al arco con poca puntería. Sin embargo, a los 3 minutos del segundo tiempo suplementario, le puso el moño a la combinación de la que participaron Mayada y Pratto. Entró para inyectarle vivacidad al ataque de River y lo consiguió con sus regates y pases filtrados.

Camilo Mayada (7): Gallardo apostó a transformarlo en lateral con oficio de volante para que las conducciones por la banda derecha resultaran más punzantes.

Julián Álvarez (6): Gallardo le había prometido minutos en la final y le cumplió. Tuvo un remate franco para convertir y luego en alguna otra acción hizo una finta de más. Pero jamás olvidará que, a los 18 años, en su sexto partido en Primera, salió campeón de América.

Bruno Zuculini: entró para solidificar el mediocampo para contener los intentos de Boca.

Marcelo Gallardo / Matías Biscay (8): una vez más, supieron dar vuelta la batalla táctica con el cronómetro corriendo, con un corrimiento de piezas arriesgado. Sacaron al capitán, Ponzio, para que Juanfer Quintero le diera la frescura esperada. River venció a Racing, Independiente y Boca, además de a Gremio (campeón defensor) en el camino en la Libertadores. El paso a paso habla por sí solo.

EL 1 X 1 DE BOCA

Esteban Andrada (5): con intervenciones dispares, sobre todo en las salidas. No tuvo culpa en los goles. Dio la sensación de que fue demasiado temprano a buscar al área contraria.

Julio Buffarini (6): mejor desde el esfuerzo que con la pelota. Fue uno de los que más sudor regó cuando River metió a Boca contra su arco.

Carlos Izquierdoz (6): el mejor de los defensores. Implacable en la primera parte, sacó muchísimo de cabeza; más ajustado en el segundo tiempo. Terminó como N° 9, pero no logró torcer el destino del partido.

Lisandro Magallán (5): el zaguero perdió y ganó con Pratto, uno de los puntos altos de River. Le costó más en las alturas.

Lucas Olaza (5): con suerte dispar en las proyecciones y sin lograr sacarle provecho a su pegada, una de sus virtudes. Tuvo un tiro libre en el borde del área y un indirecto cerca de Armani; los dos remates dieron en la barrera.

Pablo Pérez (6): dejó la piel en el Bernabéu. Uno de los motivos de la buena imagen de Boca en la primera parte, más allá de que sus pases no siempre fueron precisos. Jugó lesionado hasta que lo reemplazó Gago.

Wilmar Barrios (6): muy buen primer tiempo del colombiano, jugando simple, robando y tocando a su compañero más cercano. Retrocedió en exceso en la segunda parte, empujado por River, marcando la posición en el campo de su equipo. Y, aunque la roja fue injusta, terminó dejando con 10 a su equipo en un momento caliente de la Superfinal.

Nahitan Nández (7): el mejor de Boca y del partido en los 90 minutos. Un pase de enlace a Benedetto en el 1-0 parcial, galones de transpiración, ubicación y mucha personalidad para mantener a su equipo en partido.

Cristian Pavón (4): usufructuó mejor el césped bien corto y mojado de los primeros minutos, pero luego dejó de pesar. Parecieron pesarle los días de inactividad (se había desgarrado el 11 de noviembre, en la primera Superfinal en la Bombonera).

Darío Benedetto (7): al no darles referencia a los zagueros de River, los obligó a salir y los expuso. Excelsa maniobra para el 1-0. Inexplicable su salida temprana en el segundo tiempo, cuando era el hombre más incisivo del Xeneize. Estaba acalambrado, pero ameritaba esperarlo.

Sebastián Villa (5): de nivel oscilante, apareció en jugadas puntuales, pero cuando lo intentó, desniveló. Boca lo necesitó con mayor continuidad.

Ramón Ábila (4): se vio forzado a jugar más con el cuerpo que con las piernas. No lo abastecieron y quedó aislado, pero tampoco consiguió inquietar. Perdió la titularidad y cuando tuvo la oportunidad fue una de las "decepciones" del equipo.

Fernando Gago (5): entró para reemplazar la primera puntada de Pérez, pero lo hizo solo en acciones puntuales. Volvió a perseguirlo la desgracia: debió dejar la cancha con una lesión en el tendón de Aquiles derecho.

Leonardo Jara (5): tuvo el empate y el pasaje a los penales en un remate desde el borde del área que dio en el palo.

Carlos Tevez: dio la sensación de que un hombre con la trayectoria y el peso de Tevez merecía más minutos. Fue el cuarto cambio, con el resultado 1-2. Su cara lo dijo todo…

Guillermo y sus dos caras: acertó en el planteo inicial, falló en los cambios (Foto: AP/Manu Fernandez)
Guillermo y sus dos caras: acertó en el planteo inicial, falló en los cambios (Foto: AP/Manu Fernandez)

Guillermo Barros Schelotto (3): el planteo inicial había resultado interesante, modificando el 9 para no brindarles referencias a los centrales de River, aprovechando las bandas y con las líneas bien juntas para no ofrecerle espacios a un River al que le faltaba sazón. Pero tiró todo por la borda al reemplazar a Benedetto, uno de sus mejores hombres, en el inicio de la segunda parte. Y recién apostó a Tevez con su equipo abajo en el score y en el segundo tiempo suplementario.

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