El ingreso de la Copa Libertadores al césped del estadio Santiago Bernabéu resultó un momento emotivo. Es que dos entrenadores queridos por los hinchas de River y de Boca fueron los encargados de transportarla a la vista de los espectadores que se acercaron al hogar del Real Madrid para observar la Superfinal de la Copa Libertadores.

Ramón Díaz y Miguel Ángel Russo fueron los elegidos para el acto: ambos supieron quedarse con la corona de América desde el banco de suplentes de los contendientes en España. El ex delantero riojano, uno de los técnicos más ganadores con el conjunto de Núñez, quien obtuvo en 1996 la segunda Libertadores para el Millonario. Russo, en tanto, celebró el último título continental con el Xeneize, en 1997, con un Juan Román Riquelme estelar.

Ramón había participado de la cena de camaradería que anoche reunió a las dirigencias de los dos clubes, de la Conmebol y de Real Madrid. Su último antecedente como entrenador fue su paso por el Al Ittihad de Arabia Saudita.

Russo viene de dirigir a Millonarios de Colombia y superó un cáncer de próstata y los problemas que le generó posteriormente una bacteria intrahospitalaria. Se lo vio de buen semblante en Madrid. Ambos recibieron un aplauso cerrado y un merecido reconocimiento por parte de los aficionados.

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