El festejo de Pratto en la Bombonera, en la primera Superfinal (Foto: Eitan ABRAMOVICH / AFP)
El festejo de Pratto en la Bombonera, en la primera Superfinal (Foto: Eitan ABRAMOVICH / AFP)

Después del gol que anotó en la Bombonera, la mayoría de los hinchas de River comenzó a mirar con mayor cariño a Lucas Pratto. Fue, el que le hizo a Boca, un gol que valió por tres, o por cuatro, al menos en el corazón del público millonario. El Oso era observado de reojo por buena parte de los simpatizantes, que esperaban una mayor cuota goleadora de su parte tras llegar en enero desde el San Pablo como el futbolista más caro de la historia del club: 11.500.000 euros. Pratto anotó diez goles en los 39 partidos que lleva jugados con la camiseta de la banda roja, lo que da un promedio de 0,25 por juego. Pero el que convirtió en la final de la Copa Libertadores para el 1 a 1 parcial ante Boca tuvo un valor simbólico mucho más grande al tratarse de la serie internacional acaso más importante de la historia de River.

En ese marco, los dirigentes de River son protagonistas de una paradoja. Ellos quieren –desean fervientemente, en realidad- que el pase de Pratto se encarezca en un millón de euros. ¿Por qué? Porque esa es la cifra extra que acordaron pagarle al San Pablo si River se consagra campeón de la Libertadores.

La compra de Pratto fue acordada en 11.500.000 euros que podrían transformarse en un total de 13.000.000 si se cumplen dos circunstancias: 1.000.000 de euros más si River gana la Copa y el Oso juega al menos la mitad de los partidos, algo que se cumplió con creces pues participó de los trece encuentros del equipo; y otros 500.000 euros si el conjunto millonario se queda con la actual Superliga. "Sería la plata que pagaríamos con más gusto del mundo", le dijo a Infobae uno de los principales dirigentes de River, consciente de la importancia a nivel deportivo y económico de ganar la Libertadores.

Si obtiene la presente edición de la Copa, River se asegurará de inmediato su participación en la del próximo año, lo que le daría alivio a su tesorería por los ingresos de dinero que también le daría la clasificación para el Mundial de Clubes que se jugará en Emiratos Arabes el mes próximo. Caso contrario, tendrá que buscar el boleto para la próxima Libertadores a través de la Copa Argentina, en cuyo marco enfrentará a Gimnasia y Esgrima La Plata por una de las semifinales, el miércoles 28 de este mes en Mar del Plata. La Copa Argentina ya tiene su primer finalista: Rosario Central, al que River venció en la instancia decisiva de 2016.

Pratto anotó cuatro goles en la actual Libertadores: ante Emelec, Independiente Santa Fe de Bogotá, Racing y Boca. Marcelo Gallardo valora mucho su juego, más allá de que al técnico muchas veces le gustaría que no se aleje tanto del área rival. El Muñeco valora el esfuerzo que realiza Pratto para recuperar la pelota y para ahogar al equipo rival en la salida, su capacidad para aguantar el balón arriba y para jugar de espalda al arco rival, y también para descargar la pelota con criterio: dio nueve asistencias desde su llegada.

A los 30 años, la sensación es que se trata de un delantero con escaso poder de reventa, aunque en River no son pocos los que se esperanzan con que más adelante pueda seguir su carrera en el fútbol chino o regresar a algún club importante de Brasil. Pratto firmó un contrato con River hasta el 30 de junio de 2022.

En la primera mitad del año, Rodolfo D'Onofrio dijo en una reunión de Comisión Directiva -en paralelo con algunas críticas que se escuchaban por el elevado monto que River pagó por Pratto- que el delantero fue la única exigencia que le planteó Gallardo en el mercado de pases de enero. "Es al único que quiero", contó el presidente del club que le dijo el técnico. Así y todo, a principios de año también llegaron a River otros tres jugadores: Franco Armani, Bruno Zuculini y el colombiano Juan Fernando Quintero.

El sábado 24, ante Boca en el Monumental, Pratto estará ante la chance acaso más importante de su vida deportiva: llegó a River seducido por la presencia de Gallardo y por su deseo de ganar alguna vez la Libertadores. Nunca estuvo tan cerca como ahora. El dinero, en este caso, pasará a un segundo plano absoluto. Por más que River tenga que pagarle un millón de euros más al San Pablo.

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