Lejos de la atención mediática que tenía al comienzo y tras recibir un golpe tremendo de la Cámara que liberó a tres de los detenidos, la causa por abuso de menores en las Inferiores del club Independiente sigue su curso. Y está en pleno estado de ebullición: la Justicia de Avellaneda abrió dos causas paralelas que se desprendieron de la original y el miércoles hubo un procedimiento policial en un club del Ascenso que no tomó estado público.

En una de esas causas ya se han acreditado otros 20 futbolistas de divisiones menores víctimas de esta práctica aberrante, y buena parte de ellos pertenecen a otras instituciones por fuera del equipo de Avellaneda. Y, en la otra, la hipótesis avanza hacia una presunta trata y prostitución vip en el exterior, con jugadores argentinos poco conocidos que viajarían a otros países latinoamericanos en algunos casos a jugar y prostituirse, y en otros sólo a brindar favores sexuales. Sí, tremendo.

La causa madre iniciada en mayo había sufrido un retroceso cuando el 13 de septiembre la Sala Uno de la Cámara de Lomas de Zamora consideró que no había abuso de menores, dado que éstos -según el particular criterio de los jueces Miguel Alberdi, Miguel Navascues y Guillermo Rolón- habían prestado su consentimiento para las prácticas llevadas adelante.

Así sólo tomó por válido el delito de la promoción a la corrupción de menores, que tiene un mínimo de pena de tres años y por lo tanto es excarcelable (el de abuso arranca en cinco) y así liberó al relacionista público Leonardo Cohen Arazi, al árbitro Martín Bustos y al representante de jugadores Alberto Ponte, ya que según este criterio sólo tenían un hecho comprobado con menores; el resto de las víctimas ya era mayor de 16 años. Sí, porque la sala también bajó la categoría de mayores de 18 a 16.

En el caso de los otros tres acusados, el empleado Silvio Fleytas, el organizador de torneos Juan Manuel Díaz Vallone y el comerciante Alejandro Dal Cin, los dejaron detenidos porque tenían más de un hecho.

Tras ese mazazo, la fiscalía general de Lomas de Zamora tomó dos caminos: por un lado apelar a la Cámara de Casación la decisión de la Sala Uno, algo que está en pleno trámite; y darle todo el apoyo a la UFI 4 de Avellaneda para que siguiera adelante. Y eso ocurrió. En los últimos dos meses se amplió la búsqueda a pensiones de otros clubes, tanto de Capital Federal como de Provincia de Buenos Aires y del Interior del país. Y, apoyada por equipos de peritos y psicólogos, la Justicia pudo comprobar 20 casos nuevos, con más imputados, que están trabajándose para poder reunir las pruebas que faltan y activar otra vez la demanda.

Pero también en ese trabajo se descubrió una línea que en principio parecía descartada: la de trata.

En la caja fuerte de uno de los imputados apareció, por ejemplo, el pasaporte de un jugador. Raro. Tenía sellado de varios viajes a países latinoamericanos. Por qué ese documento estaba retenido en la casa de alguien vinculado al caso es un misterio que intenta desentrañarse. En esa búsqueda comenzó a verse que podría tratarse de una suerte de corrupción vip de futbolistas que viajan al exterior, algunos a jugar y prestar servicios sexuales, y otros sólo a para este último ítem.

Otro futbolista, que actualmente está en México, por ejemplo, tenía autos y otros bienes a nombre de uno de los imputados. Y un tercero que juega en un equipo menor del Ascenso estaba relacionado a personajes de la causa y tenía varios viajes relámpagos a países vecinos y un nivel de vida que no se condice con la categoría amateur en la que juega.

Cierto, la causa parece lejos por ahora de aquella categoría de "la red más grande de pedofilia del país", como algunos la habían titulado. Pero avanza hacia lugares insospechados.

En la Justicia piden paciencia: hay resultados de pericias pendientes sobre equipos electrónicos que podrían, de acá a fin de año, dar nuevas pistas de un caso que lejos de quedar sepultado avanza en la búsqueda de verdad y de la condena para los involucrados.

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