A la sombra de las figuras que encandilan el Moto GP se encuentra Gabriel Rodrigo, un joven de 21 años que se destaca en Moto 3, la categoría de menor cilindrada del Mundial de Motociclismo. Sus días en España le impusieron el tradicional acento ibérico, pero su corazón se mantiene pintado celeste y blanco. Por lo tanto, cada vez que llega al país para afrontar la jornada de Termas de Río Hondo siente como si se tratara de un regreso a casa.

"Es increíble ver cómo va aumentando la cantidad de público año a año. Cuando entré a boxes saludando a la gente sentí un agradecimiento muy grande, porque toda la grada se puso de pie. Es un sentimiento que llevo dentro y es indescriptible. No me sucede en otros circuitos", le dijo a Infobae antes de disputar la carrera correspondiente a la segunda fecha del campeonato internacional.

Sus afectos le aportan la localía. A pesar de haber nacido en Cataluña, su padre argentino y su madre uruguaya le dieron la sangre del Río de la Plata. "Es especial venir aquí, porque también aprovecho para visitar a un montón de familiares que no veo durante el año. Cada vez que vuelvo al país siento que es el Gran Premio más importante del calendario", aseguró con la sonrisa que le genera hablar de su círculo íntimo y agregó: "Más allá vivir en Barcelona, la mayor parte de mi familia la tengo aquí y me siento muy argentino. Ese fue uno de los motivos por los que decidí llevar la bandera celeste y blanca que me hace sentir muy orgulloso".

 Gabriel Rodrigo Piloto de Moto (6)

Gabriel Rodrigo se subió por primera vez a una moto cuando tenía 13 años. Tuvo que convencer a sus padres porque el deporte motor no era parte de la rutina. El temor a los accidentes, lesiones y el riesgo permanente hacían dudar a su madre, pero el amor y la felicidad de su hijo lograron que el chico participe en el Campeonato Mediterráneo de Velocidad.

Comenzó en la categoría de 80cc; pero como su talento exigía más, una semana antes de su segunda carrera se pasó a los 125cc. Su trayectoria lleva un ritmo similar a la disciplina a la que se dedica y hace 5 años se sumó a la fiesta del Moto GP.

Su presente se debe a la relación que tiene con sus padres. "Estuve viviendo con ellos hasta el año pasado, cuando me me fui a vivir con mi novia. De todos modos, nos mudamos a dos calles y nos vemos todos los días. No me puedo quejar de nada, porque tengo unos padres que son geniales y me apoyan  en todo lo que hago", confesó desde el box donde su equipo preparaba la KTM para la competencia.

Su infancia no fue la de cualquier chico. Sus padres tuvieron que exiliarse de la Argentina en la década del setenta, cuando el país era conducido por la Dictadura Militar. Sus días en la lucha junto al Che Guevara lo marcaron como un subversivo para el gobierno de facto y España fue el destino para evitar la persecución estatal. "Mi papá es mi referente. Ha conseguido levantar una gran empresa de la nada. Logró cosas muy importantes después de haber sufrido en una dictadura muy dura. Es mi ídolo", confesó.

Las historias junto al Comandante también marcaron a Gabriel Rodrigo, quien mantiene su agradecimiento por los valores que recibió de su papá. "Siempre le voy a estar agradecido porque me ayuda a ser mejor persona", relató el joven que revolucionó las pistas de Santiago del Estero.

En ese vínculo íntimo de padre e hijo se generó una relación que se destaca por la admiración mutua: "Él ha vivido cosas que no mucha gente ha podido. Muchas veces vienen a casa historiadores para escribir algún artículo y se quedan hablando con él. Siempre dice que es chulo ser hijo de… pero ahora también él siente que es padre de"

El nombre de Ernesto Guevara también está presente en la órbita de Rodrigo. "Mi padre luchó por los mismos valores del Che. Ha perdido a muchos amigos a lo largo de su vida, pero si hay algo que me dejó claro, es que hay que ser decidido. Cuando uno se propone algo, debe luchar por ello", confesó con determinación, sin ocultar algunos detalles de las conversaciones privadas que ha tenido a lo largo de su adolescencia: "Nunca te aburres con las historias de mi padre. Recuerdo que una vez me contó que estuvo 5 días en la selva sin poder comer ni beber, buscando una base porque se habían perdido con algunos militantes más. Lo único que podían hacer era beber de las lianas el poco líquido que salía. También tenían que pescar lo que pudiesen con un palo en el río. Son situaciones que me han impactado, porque nosotros vivimos en una época en la que todo está al alcance de la mano: bajas de tu casa, vas al supermercado o compras cosas por internet"…

Aquellos valores le permiten tener una mirada distinta de la media. En un mundo cada vez más superficial, amparado en el capitalismo extremo, Gabriel Rodrigo es consciente de las ideas que tenía la Revolución Cubana y la Batalla de Santa Clara. Admirador del mate y el dulce de leche, el piloto hispano-argentino pelea por un lugar en la élite del Moto GP a base de su pasión, esfuerzo y dedicación. Su lucha la hace a bordo de su KTM y pronto podrá escribir sus Diarios de Motocicleta.

Seguí leyendo