Pizarras interactivas, una de las nuevas herramientas para los docentes. Foto: Fernando Calzada/DEF.
Pizarras interactivas, una de las nuevas herramientas para los docentes. Foto: Fernando Calzada/DEF.

Los inicios de la educación, tal como la conocemos, se remontan a la época de los escribas, hacía el año 2000 a. C., que eran los encargados de inscribir, clasificar, contabilizar y copiar, utilizando diversos tipos de escritura, los documentos de la época. En los primeros sistemas educativos, estos eruditos cumplían un papel fundamental, ya que estudiaban, desde los cinco años hasta los diecisiete, escritura jeroglífica e hierática, gramática, textos clásicos, derecho, idiomas, historia, geografía, contabilidad, entre otras disciplinas y saberes.

A partir del siglo XIX comienza a instaurarse el sistema de educación pública vigente en la actualidad, y se organizan los sistemas nacionales de escolarización. En el contexto posterior a la Revolución Industrial, el ámbito educativo se asemeja al de las fábricas: reina la disciplina, la organización de los alumnos se hace en grados según las edades y la maximización del ratio profesor-alumnos es un objetivo primordial. La memoria y la repetición son los métodos elegidos para el aprendizaje de la escritura, la lectura, el cálculo, la historia, la física y la geografía, entre otras disciplinas.

Este modelo, aunque aún está vigente en los sistemas educativos, responde a un paradigma caduco. Las tendencias que pisan fuerte de cara al futuro en materia educativa son diversas y prometedoras, como el conocimiento on demand, es decir, a partir del requerimiento de cada alumno, la gamificacion, estrategia que busca captar la atención de los alumnos a través de los juegos y las experiencias lúdicas para que incorporen conocimientos.

Por otra parte, en contrapartida con este futuro promisorio, en la actualidad, según estadísticas de la UNESCO, más de 617 millones de niños y adolescentes en todo el mundo no alcanzan los niveles mínimos de competencia en lo que respecta a comprensión lectora.

DEF dialogó con Victoria Zorraquín, Licenciada en Educación e investigadora en la materia, sobre la situación actual y el futuro de las escuelas. La especialista destaca el rol del "buen maestro" en toda instancia educativa, a quien define como aquel que desafía al alumno,"que lo alienta a buscar distintos caminos para encontrar el conocimiento".

Zorraquín dirige además la iniciativa EscuelAgro en la Secretaría de Agroindustria, un programa que acerca las tecnologías del agro a las escuelas rurales para que los chicos aprendan a producir energías limpias.

Victoria Zorraquín. Foto: Fernando Calzada/DEF.
Victoria Zorraquín. Foto: Fernando Calzada/DEF.

-¿Cuál es la importancia de la educación para una Nación?
-Es fundamental, siempre y cuando esa Nación esté pensando –como creo que Argentina está pensando– que la educación de calidad es un derecho; un buen maestro para cada alumno es un derecho, y todos los alumnos de la Argentina tienen derecho a tener buenos maestros. Cuando digo "un buen maestro" me refiero a alguien que lo esté desafiando, que lo esté alentando a buscar distintos caminos para encontrar ese conocimiento. A veces ese maestro no se parece tanto al maestro tradicional que nos imaginamos cuando alguien nos habla de un maestro, alguien al lado de un pizarrón, con una tiza, con un marcador, impartiendo conocimientos. No me gusta esa palabra, porque creo que en la escuela del futuro se compartirá el conocimiento. En ese concepto de Nación a la que le importan esos valores, la escuela es fundamental, porque es en las escuelas donde están las reservas de una Nación, y no en el Banco Central.

-¿Cómo será la escuela del futuro?
-Será una escuela donde las personas serán fundamentales, quizás hasta mucho más importantes que ahora, porque esos docentes, esos profesionales de la educación no van a estar ahí para impartir conocimiento, sino para cocrear, repensar el conocimiento con los alumnos, repreguntarse acerca de todos esos conocimientos, redescubrir por dónde llegar a esos conocimientos, y así es como hay escuelas que están inventando dispositivos, mecanismos, caminos. A mí me gusta mucho ver cuando las escuelas se presentan a distintos concursos y las cosas de las que son capaces esos alumnos con esos docentes pensando juntos y usando la tecnología.

La tecnología, aliada a la hora de que los alumnos incorporen nuevos conocimientos. Foto: Fernando Calzada/DEF.
La tecnología, aliada a la hora de que los alumnos incorporen nuevos conocimientos. Foto: Fernando Calzada/DEF.

-¿Cómo será la educación de aquí a cincuenta, cien años?
-Tantas cosas que no sabemos de aquí a cincuenta, cien años. Cómo dice Oppenheimer en su último libro "¡Sálvese quien pueda!". Todo va a ser muy diferente, por lo visto los trabajos van a ser diferentes, pero uno de los trabajos que tiene proyección en el futuro es el de maestro, de educador, de docente. Creo que es importante entender que no debe ser parándose como el dueño del conocimiento, de la verdad, sino que ese docente del futuro va a necesitar de mucha empatía, va a tener que conocer muy bien a sus educandos, para poder animarlos a ir lo más lejos, lo más alto, lo más grande que cada uno pueda. La escuela del futuro va a tender a que los alumnos resuelvan problemas reales, porque es a través de esa experiencia que vienen los verdaderos aprendizajes.

Es en las escuelas donde están las reservas de una Nación, y no en el Banco Central

-¿Cuál es el mayor obstáculo al que enfrenta la Argentina para alcanzar ese norte en la educación?
-Lo terrible es que el mayor obstáculo somos las personas, a las que nos cuesta cambiar, nos cuesta trabajar en equipo. Es el individualismo que a veces tenemos como docentes, creyendo que lo sabemos todo. Uno de los grandes cambios que tiene que hacer la escuela es pasar de un docente individual a un docente que trabaje en equipo, en comunidad. Porque ese docente individual, con estas realidades, este contexto, si no tenemos capacidad de trabajo en equipo es muy difícil que cualquier escuela responda a lo que el presente y el futuro le va a demandar. La escuela del futuro necesita de muchos ingredientes, entre los cuales yo diría que el más destacado es esta capacidad de trabajar en equipo.