Adultos de todas las edades buscan alternativas de formación profesional y en oficios. Foto: Gentileza Fundación Criteria.
Adultos de todas las edades buscan alternativas de formación profesional y en oficios. Foto: Gentileza Fundación Criteria.

La capacitación permanente se convirtió en un requisito ineludible a la hora de salir del desempleo o cambiar de trabajo, tanto para quienes cuentan con estudios y con una profesión como para los que buscan formarse para salir a buscar trabajo. En los últimos años, se multiplicaron las alternativas para hacer carreras cortas, muchas de ellas gratuitas, que permiten insertarse laboralmente en poco tiempo en sectores con alta demanda de mano de obra.

En 2018, unas 80.000 personas se capacitaron en los más de 800 cursos y talleres gratuitos que ofrece el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en las aulas de más de 160 centros educativos porteños. La oferta es variada, desde capacitaciones de cuatro meses, a formaciones terciarias de tres años de duración, en áreas tan variadas como diseño gráfico, electricidad, modelado 3D, enfermería, turismo y programación. Esto incluye formación profesional, educación no formal y educación técnica superior.

Los alumnos que participan de estas capacitaciones tienen entre 16 y 70 años, pero en su mayoría se encuentran entre los 25 y 35 años de edad. "No todos tienen las mismas motivaciones, algunos eligen capacitarse porque quieren encontrar trabajo, otros, en cambio, ya trabajan, pero quieren ascender o profundizar sus conocimientos en temas determinados", detallaron a DEF en el Ministerio de Educación e Innovación de la Ciudad.

Volver a las aulas para tener más oportunidades en el mercado laboral. Foto: Gentileza Fundación Criteria.
Volver a las aulas para tener más oportunidades en el mercado laboral. Foto: Gentileza Fundación Criteria.

Se puede acceder al listado completo de la oferta educativa desde la Web del Gobierno de la Ciudad. Las inscripciones se encuentran abiertas hasta los primeros días de marzo. También en esta web se ofrecen cursos virtuales, totalmente gratuitos.

Pero no solo el gobierno ofrece este tipo de alternativas educativas, son muchas las entidades del sector privado que brindan programas similares, de manera gratuita o a muy bajo costo. La Fundación Criteria, en conjunto con la secretaría de Integración Social y Urbana, dicta cursos de capacitación para vigiladores de seguridad privada en el Barrio 31, en la sede del CeDEL, el edificio en el que el gobierno ofrece distintas capacitaciones en oficios y asesoramiento a emprendedores dentro del barrio, y en el centro comunitario El Galpón.

En la Fundación Criteria señalan que el objetivo del programa es contribuir a la generación de empleo formal y a acompañar la transformación del Barrio 31 impulsada por el Gobierno de la Ciudad. La fundación brinda cursos gratuitos intensivos de una semana, que ofrecen a quienes lo terminen, un título de vigilador privado con el aval de la Universidad Tecnológica Nacional UTN, que habilita a trabajar tanto en la Ciudad como en la Provincia de Buenos Aires. En las próximas semanas se abrirán las inscripciones para una nueva edición de esta capacitación.

Los egresados, con su título de vigilador privado avalado por la UTN. Foto: Gentileza Fundación Criteria.
Los egresados, con su título de vigilador privado avalado por la UTN. Foto: Gentileza Fundación Criteria.

Los únicos requisitos para cursar son ser mayor de 21 años y menor de 50, contar con estudios secundarios completos y no tener antecedentes penales. "Me dijeron en CeDEL sobre el curso, que era con cupo limitado, me anoté y me llamaron para empezar", cuenta Mauricio, que realizó la capacitación hace un año y hoy, gracias a ella, tiene trabajo como vigilador privado. "Después de terminarlo, me dijeron que me iban a conectar con empresas para empezar a trabajar. No pensé que me iban a llamar, pero se me dio y quedé. Me dio una salida laboral justo cuando estaba buscando trabajo", añade.

Durante la cursada, se enseñan contenidos teóricos y prácticos: técnicas de primeros auxilios, de prevención y lucha contra el fuego, derechos humanos, defensa personal, entre otros. Al finalizar, quienes completan la capacitación reciben información sobre dónde y cuándo presentarse a búsquedas de trabajo activas en distintas empresas del sector. Además, desde Criteria, les hacen llegar los perfiles a los distintos empleadores para facilitar su contratación.

Aprender a programar
A pesar de que los niveles de desocupación del país se acercan a los dos dígitos, las empresas del sector tecnológico son de las que más dificultades tienen para cubrir sus puestos de trabajo, por la existencia de una brecha entre los conocimientos de los postulantes y las necesidades de las empresas. En 2017, el 65 % de los puestos claves en las firmas de esta industria quedaron vacantes, según datos de 2017 de la Industria Argentina del Software (CESSI).

Para dar respuesta a esta demanda, el GCBA creó el programa Codo a Codo, que ofrece cursos virtuales y presenciales de programación en lenguaje Python, programación web, programación de base de datos y testing a alumnos que cuenten con título secundario. En 2018, según estadísticas del Ministerio de Educación e Innovación de la Ciudad, se capacitaron más de 1000 alumnos en este programa. "Hasta el momento, alrededor del 35 % de los egresados ya se desempeña en alguna empresa del sector tecnológico", detallan fuentes del gobierno.

Pero, nuevamente, no solo el gobierno brinda herramientas para capacitarse en el sector tecnológico. ADA , una empresa social fundada por Celeste Medina y Ezequiel González, que forma mujeres como programadoras para conectarlas con empresas de tecnología que necesiten de su talento. El objetivo es cerrar la brecha de género en esta industria.

La empresa ofrece cursos de desarrollo frontend de 5 meses de duración y otra versión, menos intensiva, de 9 meses, ambas para mujeres mayores de 18 años con secundario completo. Si bien la formación es paga, las interesadas pueden acceder a un plan de pago en diferido, por el cual solo comienzan a pagar una vez que consiguen trabajo como programadoras. "Si alguna de ellas, en 12 meses luego de egresada, no logró insertarse laboralmente, no nos debe nada", aclara Medina, y asegura que un 80 % de la última camada de egresadas encontró trabajo en el sector.

Desde ADA, se encargan de contactar a las empresas de tecnología del país para acercarles los perfiles de sus egresadas y de ponerlas en contacto con quienes llevan adelante búsquedas laborales. "Dentro del mercado, tenemos una cierta reputación; nuestras egresadas están trabajando en las principales empresas del país, como Mercado Libre, IBM, Accenture, entre otras. Entonces, muchas veces, nuestro respaldo les sirve mucho a la hora de conseguir trabajo", asegura Medina.