
Las editoriales Walden y Dobra Robota acaban de publicar David Bowie - Low, de Hugo Wilcken, un nuevo título de la colección 33 1/3 dedicado al álbum que abrió una de las etapas más experimentales de la carrera del músico británico.
Low (1977) surgió después de que Bowie viajara a Francia junto a Iggy Pop, en un período marcado por su intención de alejarse del consumo de drogas. Allí produjo The Idiot, el primer disco solista del exintegrante de The Stooges, una experiencia que anticipó algunas de las búsquedas sonoras y conceptuales que desarrollaría luego.
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El álbum fue grabado entre el castillo de Hérouville, en Francia, y los estudios Hansa de Berlín Occidental, con la participación del productor Tony Visconti y el músico Brian Eno. Su sonido incorporó influencias de la kosmische musik alemana, asociada a grupos como Neu!, Harmonia y Kraftwerk, y dejó una marca en buena parte del post punk posterior.
En el libro, Wilcken recorre Low desde su portada y sus canciones hasta referencias como la obra de Aleister Crowley y el vínculo del disco con Station to Station. El autor australiano, residente en París, también escribió las novelas The Reflection, Colony y The Execution.
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“En cuanto a la música, Low y sus discos hermanos fueron una derivación directa de la canción que le dio el título a Station to Station. Muchas veces tengo la impresión de que en cualquiera de mis álbumes siempre hay una canción que señala claramente la intención del álbum siguiente”, dijo Bowie. A continuación, un fragmento del libro.

Capítulo 2: El visitante
En diciembre de 1975, poco después de terminar Station to Station, Bowie ya estaba trabajando en la banda de sonido de The Man Who Fell to Earth, aunque finalmente no se usó en la película permaneció inédita durante muchos años. Puede decirse que Station to Station sentó las bases artísticas de lo que luego sería Low, pero la verdadera génesis del álbum se encuentra en estas sesiones de grabación de la banda de sonido. Según se cuenta, varios temas de Low son material reciclado de esta etapa: Brian Eno afirmó que la canción «Weeping Wall» nació en ese momento, aunque Bowie sostiene que el único material de la banda de sonido que después usó fue la parte del bajo invertida en «Subterraneans». Tal vez Bowie no sea el testigo más confiable acerca del fin de semana perdido de 1975 (al hablar de Station to Station, comentaba: «Sé que se grabó en Los Ángeles porque lo leí en algún lado»), pero de todos modos podemos descartar otros posibles materiales reciclados por lo que indica la evidencia interna.
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Para la banda de sonido, Bowie trabajó con Paul Buckmaster (productor de «Space Oddity», el éxito de 1969), quien incorporó un violonchelo para acompañar la guitarra, los sintetizadores y las cajas de ritmos. Las sesiones realizadas en su casa de Bel Air dieron como resultado cinco o seis temas que se grabaron en una grabadora TEAC de cuatro pistas. Según contaba Buckmaster, en aquel momento tanto él como Bowie estaban fascinados con Radio-Activity, el álbum que acababa de lanzar Kraftwerk. El disco reflejaba una etapa de transición en la carrera de Kraftwerk y encauzaba la forma libre experimental hacia un estilo con ritmos robóticos mucho más controlados, algo así como el equivalente sonoro de una pintura de Mondrian. Radio-Activity tiene una clara influencia en Low, con su mezcla de ganchos pop, efectos de sonido inquietantes, retromodernismo, introspección y distancia emocional. En especial, los sintetizadores con sonido de theremin de «Always Crashing in the Same Car» y los interludios electrónicos de «A New Career in a New Town» hacen pensar en Radio-Activity.
Más allá, entonces, de ese primer intento de lo que luego sería «Subterraneans», el verdadero aporte de estas sesiones de grabación para Bowie fue pensar (y crear) por primera vez una música más ambiental, que reflejara un «estado de ánimo». En una carrera profesional que ya llevaba más de una década, a Bowie aún le faltaba grabar una canción puramente instrumental. En este sentido, la logorrea de Station to Station —y su acumulación de imágenes vagamente conectadas— es más una mirada hacia el pasado que hacia el futuro, pues más de la mitad de las canciones de Low quedaron sin letra, en tanto las demás son casi monosilábicas. Antes de Low, Bowie había mostrado la tendencia a seguir una suerte de línea narrativa, si bien imprecisa. En Low, incluso en las canciones con letra, ese impulso narrativo desaparece casi por completo. Y, según contó después, fue durante las sesiones de grabación de The Man Who Fell to Earth cuando por primera vez pensó en trabajar con Brian Eno.
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Hay versiones contradictorias sobre los motivos por los cuales se abandonó el proyecto de la banda de sonido. Según Bowie, su mánager (Michael Lippman) le había prometido que tendría los derechos para musicalizar la película y él había empezado las grabaciones con esa condición. Pero, cuando supo que su trabajo competiría con otras dos opciones, dejó el proyecto en un estado de furia. Ese relato no se ajusta a lo que cuentan otras personas involucradas. De acuerdo con Harry Maslin, quien coprodujo Station to Station, en esos tiempos Bowie estaba en tan mal estado que no podía concentrarse en el trabajo tanto como se requería. Buckmaster parece coincidir con esta explicación y recuerda una sesión en la que Bowie prácticamente sufrió una sobredosis y hubo que ayudarlo a irse del estudio. «En mi opinión, la música parecía un demo y no una versión final, a pesar de que se esperaba que entregáramos una versión definitiva», le explicó Buckmaster a David Buckley, el biógrafo de Bowie. «El material que nos quedó no tenía suficiente calidad y Nic Roeg [el director de la película] decidió rechazarlo por ese motivo».
Sin embargo, John Phillips —que terminó a cargo de la banda de sonido— cuenta una historia diferente: «Roeg quería banjos, música folk, rasgos de la cultura estadounidense, porque la película era sobre un extraterrestre que llega al suroeste de los Estados Unidos. “David no puede hacer ese tipo de cosas”, decía Roeg». Este me parece un mejor argumento para explicar el rechazo de la banda de sonido de Bowie: aunque la película The Man Who Fell to Earth parte de una premisa de ciencia ficción, en realidad no es eso, y una banda de sonido «espacial» y futurista habría dado una idea errónea. En cuanto a la calidad del trabajo de Bowie, quienes lo escucharon quedaron impresionados. Para Phillips, la música era «sugerente y hermosa, con repiques y campanas japonesas, y algo que sonaba como vientos y ondas electrónicas». Bowie tenía consigo la banda de sonido durante las grabaciones de Low para trabajar en el material de la canción «Subterraneans», y en algún momento la reprodujo para los músicos: «Era excelente» —recordaba el guitarrista Ricky Gardiner—, «muy diferente de todo lo que había hecho Bowie». Unos meses después, Bowie le envió a Roeg una copia de Low con una nota: «Esto es lo que quería hacer para la banda de sonido».
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The Man Who Fell to Earth fue la cuarta película del realizador inglés Nic Roeg. En la cumbre de su carrera, a mediados de la década de 1970, Roeg había recibido un amplio reconocimiento por clásicos de autor como Walkabout y Don’t Look Now (Encuentro de dos mundos y Venecia rojo shocking, respectivamente en español). Y ya había iniciado en la actuación a una estrella del rock (Mick Jagger) en Performance, su debut como director. Pero, para Bowie, The Man Who Fell to Earth resultó ser mucho más que su primer trabajo importante como actor. En muchos sentidos, Thomas Jerome Newton, el personaje que representaba, era la proyección de Bowie imaginada por Nic Roeg. Y Bowie, a su vez, confesó «ser Newton durante seis meses» después de filmar la película, lo que incluyó usar su ropa y conservar sus poses («Me habían ofrecido un par de guiones, pero elegí este porque era el único en el que no tenía que cantar o parecer David Bowie», dijo entonces. «Ahora creo que David Bowie se parece a Newton»). Roeg primero había pensado en Peter O’Toole para ese papel, pero se interesó en Bowie después de ver un documental hecho por Alan Yentob para Omnibus, un programa de arte de la BBC. El documental se llamaba Cracked Actor (‘Un actor destruido’) y mostraba a un Bowie muy flaco y pálido mientras hacía una gira por Estados Unidos. Roeg quedó muy impresionado al verlo, a tal punto que una escena del documental en la que Bowie tiene algo así como un brote psicótico en el asiento trasero de una limusina en Nueva York fue recreada en la película, con el mismo chofer e incluso algunos fragmentos de diálogo textuales. Hay otros aspectos autorreferenciales que dejan en evidencia el vínculo entre Bowie y el personaje que representaba. Al igual que él, Newton hace música y, cerca del final de la película, crea un álbum de sonidos espectrales titulado The Visitor (‘El visitante’). En la escena en la que un personaje compra este álbum en una tienda de discos, en segundo plano se ve un exhibidor que promociona el disco Young Americans de Bowie. En un primer guion, aparentemente también se usaron letras de Bowie.
La película cuenta la historia de un extraterrestre que viaja a la Tierra desde un planeta azotado por la sequía, donde dejó a su mujer y a sus hijos. Con sus conocimientos superiores, crea una corporación de alta tecnología para obtener el dinero que necesita para construir una nave espacial, destinada a llevar agua a su planeta y salvarlo. En esta vida solitaria aparece Mary-Lou, una empleada de hotel que le hace conocer la televisión y el alcohol. Mientras tanto, el fantástico ascenso al poder de Newton despierta el interés de funcionarios del gobierno, que descubren su plan espacial y deciden detenerlo. Newton es encerrado en un ático y sometido a exámenes médicos. Finalmente, los hombres pierden interés en él, Mary-Lou lo encuentra y Newton escapa. Graba el disco The Visitor con la esperanza de que su esposa, que tal vez ya esté muerta, llegue a oírlo. Newton comprende que ya no puede volver a su planeta ni salvar a su familia y se hunde en la autocompasión y el alcohol. En un sentido, se ha vuelto humano.
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A Bowie no se le pide que actúe en el sentido convencional (y cuando ocasionalmente tiene que actuar de ese modo, el resultado es bastante pobre). Lo que hace es simplemente proyectar una cualidad sobrenatural que ya está presente en la alienación causada por la fama de la estrella de rock, el consumo de drogas y una concepción romántica de la vida creativa. «La premisa básica era la idea de un hombre obligado a introducirse en una sociedad sin dar mucha información, porque entonces permanecería aislado», explicaba Nic Roeg. «Tenía que ser alguien con una actitud secreta en sí mismo, una persona secreta. Creo que, desde el punto de vista emocional, muchas de estas ideas interpelan a David». Newton es como un refugiado, «un astronauta del espacio interior, más que del espacio exterior. Recuerdo haber hablado con David sobre este tema».
El segundo lado de Low, de estilo «ambiental», en parte se relaciona con la exploración de los extensos paisajes interiores de Newton, tal como deja entrever la nota de Bowie dirigida a Roeg. El hecho de que dos de los álbumes de Bowie y varios de sus singles muestren imágenes de la película da cuenta de su importancia. El papel encajaba a la perfección con el personaje público de Bowie porque materializaba la metáfora del extraterrestre, que Bowie siguió alimentando y combatiendo a la vez (la aburrida rutina del «tipo común y corriente» que llevó adelante en los años ochenta fue algo así como una reacción a ese personaje). Incluso en 1997, el título que eligió para su álbum, Earthling (‘Terrícola’), es toda una referencia irónica a The Man Who Fell to Earth.
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