El próximo manuscrito de Laurie Anderson quedó incorporado al proyecto Biblioteca del Futuro con una condición de publicación inusual: permanecerá inédito durante 88 años y recién se dará a conocer en 2114, según el esquema del programa con sede en Oslo que resguarda textos sellados de autores seleccionados.
La incorporación convirtió a Anderson en la decimotercera figura en entregar un trabajo escrito para esta iniciativa, que reune manuscritos secretos y los mantendrá bajo llave hasta la fecha de apertura fijada para el cierre del proyecto.
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La artista estadounidense se suma a una lista que ya incluye a Margaret Atwood, Han Kang y Ocean Vuong, además de otros nombres convocados en distintas ediciones del programa literario.
La custodia física de los textos se organizó en una sala insonorizada construida especialmente en el edificio Deichman Bjørvika de la biblioteca pública de Oslo, donde los manuscritos permanecen resguardados a la espera del año de publicación.

El proyecto establece que, cuando se complete la antología, el conjunto de textos se imprimirá en papel fabricado con árboles del bosque de la Biblioteca del Futuro, en Nordmarka, al norte de Oslo. Allí, la artista creadora del programa, Katie Paterson, plantó 1.000 abetos en 2014.
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La ingeniería institucional también incluyó un respaldo formal de la ciudad: en junio de 2022, Oslo firmó un acuerdo que garantizó que el bosque permanecerá en manos de Future Library Trust durante la duración del proyecto.
Sobre el material que Anderson entregó, Paterson planteó un rango amplio de posibilidades y evitó limitarlo a un formato clásico. El manuscrito de Anderson podría ser un texto, una partitura, una historia, un conjunto de instrucciones o “algo para lo que aún no tenemos nombre”, dijo.
Otros escritores que han contribuído al programa son David Mitchell, Sjón, Elif Shafak, Karl Ove Knausgård, Tsitsi Dangarembga, Judith Schalansky, Valeria Luiselli, Tommy Orange y, más recientemente, Amitav Ghosh.
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Laurie Anderson se ha desenvuelto como escritora, directora, compositora, artista visual, música y vocalista, con una trayectoria que ha atravesado el arte, el teatro, la música experimental y la tecnología. También creó espectáculos multimedia y publicó 10 libros.
En el terreno de los reconocimientos, Anderson recibió seis nominaciones a los Grammy, ganó uno y obtuvo un premio a la trayectoria en 2024. Su obra visual se exhibió en instituciones como el Museo Hirshhorn de Washington D.C. y el Moderna Museet de Estocolmo.
En relación con el proyecto, Anderson explicó qué la atrajo de la propuesta y ancló esa motivación en recuerdos asociados con libros, bibliotecas y árboles. “Me encantó la idea de la Biblioteca del Futuro en cuanto supe de ella. Siempre me han apasionado los libros, las bibliotecas y los bosques”, dijo. La artista reconstruyó, además, una escena doméstica en la que su madre conectó el ritual familiar con un árbol específico y la visita a la biblioteca. “Será mejor que consultes con el abuelo árbol hoy si tienes tiempo”, recordó que le decía algunas mañanas.
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Anderson describió a su madre como una “mujer brillante e infeliz” y afirmó que “debería haber sido directora ejecutiva de una gran corporación”. Sobre ese vínculo, agregó: “Nos enseñó a amar los libros, la magia y los árboles viejos”.

La propia autora enmarcó su objetivo de escritura con una proyección temporal explícita hacia los lectores del año de apertura. “Espero poder escribir algo útil sobre el amor para quienes lean esto en 2114”, dijo, y añadió que intentará hacerse entender con claridad para quienes encuentren esos libros en el próximo siglo. ”Mis libros favoritos son aquellos en los que puedo escuchar la voz de alguien.“
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La organización Future Library Trust declaró que seleccionó a Anderson por su “singular capacidad para trascender el tiempo”, al crear una obra “profundamente humana, radicalmente imaginativa y atenta a futuros que aún no podemos prever”.
Paterson reforzó el criterio de curaduría con una descripción del tipo de trabajo que, a su juicio, definió la carrera de la artista. “Laurie Anderson ha dedicado su vida a enviar señales a lo desconocido”, afirmó, y sostuvo que durante décadas exploró cómo se cuentan historias, cómo se recuerda y cómo se imagina el futuro. “Su obra transita con libertad entre el lenguaje, la música, las artes visuales, la tecnología y la performance, y abarca lo íntimo y lo planetario, el amor y la pérdida, la política y la poesía, con humor, ternura y asombro”.
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Fotos: Reuters/ Tom Little; EFE/ EPA/ Urs Flueeler; Florencia Romero (archivo).
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