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Cómo una exposición en San Francisco rescata a dos artistas que el surrealismo dejó en el olvido

Wolfgang Paalen y Alice Rahon compartieron 13 años de matrimonio, el exilio en México y la misma invisibilidad histórica. En septiembre protagonizan una muestra en la galería Wendi Norris que los reivindica por primera vez

Wolfgang Paalen // Paysage totémique, 1937 - Foto: cortesía de Gallery Wendi Norris, San Francisco.
Wolfgang Paalen // Paysage totémique, 1937 - Foto: cortesía de Gallery Wendi Norris, San Francisco.
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El 10 de septiembre de 2026, la Galería Wendi Norris de San Francisco inaugurará “Wolfgang Paalen y Alice Rahon: Mundos perdidos y por venir”, la primera exposición que propone un diálogo entre las obras de estos dos artistas, unidos durante 13 años de matrimonio y relegados durante décadas a los márgenes del canon surrealista. La muestra reúne una docena de obras del pintor austríaco-mexicano Wolfgang Paalen y de la pintora y poeta francesa Alice Rahon, con el objetivo de restituirles el lugar que la historia del arte les negó.

La elección de la fecha no es casual. La exposición coincide con el 75 aniversario de la muestra que el San Francisco Museum of Modern Art (SFMOMA) dedicó en 1951 al colectivo Dynaton, el movimiento de orientación científica y filosófica que Paalen fundó ese mismo año y que reunió a artistas como Gordon Onslow Ford y Lee Mullican.

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Seis años antes, en 1945, el SFMOMA ya había dedicado a Rahon su primera exposición individual en un museo. Para conmemorar ese doble aniversario, el museo organiza el mismo 10 de septiembre una charla titulada “Surrealistas olvidados: Wolfgang Paalen y Alice Rahon”, en la que la curadora Megan Kincaid y el autor Alexander Nemerov conversarán sobre la pareja.

Wolfgang Paalen // Quelque part en moi, 1940 - Foto: cortesía de Gallery Wendi Norris, San Francisco.
Wolfgang Paalen // Quelque part en moi, 1940 - Foto: cortesía de Gallery Wendi Norris, San Francisco.

Paalen nació en Viena en 1905 y pasó su infancia entre Austria, Estiria y Zagan. Rahon, cuyo nombre de nacimiento era Marie Yvonne Philppot, nació en Chenecey-Buillon, en el este de Francia, en 1904, y pasaba los veranos en Bretaña. Ambos llegaron a París por caminos distintos y se conocieron allí en 1931, cuando rondaban los veinte años.

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Se casaron en 1934. Paalen se había integrado al movimiento Abstraction-Création en 1933 antes de unirse al surrealismo en 1935; Rahon hizo lo propio ese mismo año, invitada por André Breton al grupo. Rahon era ante todo poeta: publicó varios volúmenes de poesía, entre ellos À même la terre (1936) y Sablier couché (1938), antes de comenzar a pintar.

El punto de inflexión en sus trayectorias llegó en 1939, cuando la pareja —acompañada por la fotógrafa suiza Eva Sulzer— emprendió un viaje por la costa noroeste de Estados Unidos que los llevó a descubrir el arte totémico de los pueblos indígenas de la región.

Ese encuentro transformó profundamente su obra. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, los tres se encontraban en México, adonde habían llegado por invitación de Frida Kahlo. Lo que iba a ser una estadía breve se convirtió en un exilio de décadas. En Ciudad de México, se integraron a la comunidad de artistas de vanguardia y participaron en la primera Exposición Internacional del Surrealismo organizada en la Galería de Arte Mexicano.

Alice Rahon // Pluie, 1942 - Foto: cortesía de Gallery Wendi Norris, San Francisco.
Alice Rahon // Pluie, 1942 - Foto: cortesía de Gallery Wendi Norris, San Francisco.

Fue en México donde Rahon encontró su voz pictórica. Sus primeras pinturas, según documentan los archivos, surgieron de los restos de pintura que raspaba de la paleta de Paalen. Con el tiempo desarrolló un lenguaje propio, incorporando materiales como arena negra, ceniza, hojas secas, plumas y alas de mariposa, e incidiendo en la superficie aún húmeda del lienzo con un estilete para crear redes de figuras lineales que evocaban las pinturas rupestres del Paleolítico.

Rahon realizó aproximadamente 750 obras a lo largo de su carrera; Paalen, entre 350 y 400. La pareja se divorció en 1947 y Rahon adoptó entonces el apellido materno, con el que pasaría a la historia. Paalen murió en Taxco, México, en 1959, con una herida de bala en la cabeza. Rahon falleció en Ciudad de México en 1987, tras haberse retirado de toda actividad artística desde 1975.

La galerista Wendi Norris fue quien impulsó el proceso de catalogación oficial de las obras de ambos artistas, que murieron sin herederos. “He trabajado con Paalen prácticamente desde que abrí la galería”, contó Norris al medio especializado Artnet, quien lo considera “el puente entre el surrealismo y el expresionismo abstracto”.

A Rahon la descubrió más tarde, en 2018, en la casa de un coleccionista en Ciudad de México, mientras adquiría una obra de Leonora Carrington para el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). “Rahon fue básicamente el proyecto de la galería durante la pandemia”, dijo y agregó: “Viajé a México un par de veces, vi tantas obras como pude y compré todo lo que pude discretamente”. Desde entonces, museos de Nueva York, Los Ángeles y otras ciudades han adquirido obras de la artista.

Alice Rahon// Amanecer en el fondo del mar, 1962 - Foto: cortesía de Gallery Wendi Norris, San Francisco.
Alice Rahon// Amanecer en el fondo del mar, 1962 - Foto: cortesía de Gallery Wendi Norris, San Francisco.

La exposición estará organizada temáticamente en torno a Paysage totémique (1937), una pintura de casi un metro por un metro veinte en la que Paalen empleó su célebre técnica del fumage —que consiste en basar la composición en el hollín que desprende una llama de vela, incorporando el azar como elemento creativo— y que contiene un simbolismo complejo que, según la galería, presagia la Segunda Guerra Mundial. Muchas de las obras incluidas provienen de colecciones privadas y rara vez se exhiben al público.

“Estos dos artistas lograron abordar paisajes y entornos similares de maneras muy distintas, pero en armonía”, dijo Norris. Sus paletas evolucionaron en paralelo. Ambos experimentaron con materiales como arena y papel de corteza en respuesta a los nuevos entornos que habitaron.

“Sin duda, ella era más poética”, observó la galerista. Paalen, en cambio, mantenía un enfoque más antropológico. “Creo que hemos estado intelectualizando demasiado su obra durante mucho tiempo”, dijo Norris sobre Paalen.

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