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Guatemala: El Insivumeh instaló una nueva estación de monitoreo en el Volcán de Fuego, luego de la erupción registrada en agosto

El dispositivo multiparamétrico fue colocado en la finca Las Conchitas, en San Pedro Yepocapa, para transmitir mediciones continuas a la sede central y fortalecer los boletines y las advertencias preventivas

Dos fotos: persona con sombrero ajusta estación meteorológica en poste, rodeada de árboles. La otra muestra la estación con panel solar en paisaje montañoso.
Un operario revisa los componentes de una estación meteorológica instalada en una zona boscosa de montaña, con una vista amplia del paisaje natural. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Tras la erupción registrada entre el 3 y el 5 de agosto, el INSIVUMEH instaló la estación multiparamétrica FG18 en el Volcán de Fuego para obtener datos en tiempo real y reforzar la emisión de boletines, avisos y alertas tempranas en una zona expuesta a lahares, ceniza y cambios súbitos en la actividad eruptiva.

El nuevo equipo fue colocado en la Finca Las Conchitas, en el municipio de San Pedro Yepocapa, un punto que el instituto considera estratégico para vigilar la vertiente del coloso. La información se transmite de forma ininterrumpida a la sede central del organismo, donde es analizada por expertos vulcanólogos y meteorólogos.

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La instalación se realizó como parte de una visita técnica posterior a la erupción de inicios de agosto. Según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología, la nueva estación busca robustecer la capacidad operativa de monitoreo sobre uno de los volcanes más activos de Guatemala.

Un hombre instala un equipo con sensores en un poste metálico. Otros dos hombres cavan el suelo con azadas. Hay una caja metálica, árboles y un volcán con nubes.
Expertos instalan una estación de monitoreo mientras otros preparan el terreno con herramientas agrícolas en un paisaje montañoso cubierto de vegetación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La estación FG18 reúne cámara, sensores sísmicos y medición de lluvia

La estación FG18 fue equipada para cumplir varias tareas científicas al mismo tiempo. Entre ellas figura la vigilancia visual permanente mediante una cámara que transmite fotografías e imágenes de manera continua.

Con esa incorporación, el sistema de observación del volcán suma 5 cámaras ubicadas en puntos estratégicos para seguir de forma visual la actividad del macizo. Ese monitoreo permite observar variaciones en emisiones, columnas de ceniza y otros cambios perceptibles desde superficie.

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El equipo también incluye una estación sísmica de alta sensibilidad destinada a registrar vibraciones del terreno. Su función principal es detectar de manera oportuna el descenso de lahares en Barranca Seca y Ceniza, dos áreas señaladas como de alta vulnerabilidad.

Ese componente es clave porque los lahares figuran entre los fenómenos más peligrosos asociados al Volcán de Fuego. Se trata de corrientes de material volcánico y agua que pueden descender por las barrancas con rapidez y afectar comunidades cercanas.

La estación incorpora además sensores meteorológicos para medir la cantidad de lluvia depositada en el área. Esos registros permiten analizar acumulados diarios y semanales y evaluar la saturación de humedad en los suelos volcánicos.

A partir de esos datos, los especialistas pueden prever con mayor precisión la posible formación de lahares. En un volcán con actividad frecuente, la combinación entre ceniza, material suelto y precipitaciones intensas eleva el riesgo en los cauces naturales de descenso.

El nuevo sistema apunta a sostener vigilancia continua en un volcán con emisiones de hasta 5 mil metros

Para evitar interrupciones en la transmisión de datos, el equipo técnico instaló un sistema autónomo de energía alimentado por paneles solares y respaldado por un banco de baterías especiales. Esa autonomía permite mantener la operación aun en condiciones adversas y sostener el flujo constante de información hacia la sede central del INSIVUMEH.

El refuerzo del monitoreo llega en un momento de actividad elevada del volcán. De acuerdo con la información compartida por el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda.

Durante la emergencia de la primera semana se agosto, se indicó que la erupción producía emisiones de gas y ceniza a alturas de entre 4 mil y 5 mil metros sobre el nivel del mar, visibles a 60 kilómetros en dirección oeste. El instituto también señaló que esas condiciones podían mantenerse durante 24 horas, con variaciones asociadas al viento o a un repunte eruptivo.

El Volcán de Fuego tiene una altitud de 3.763 metros sobre el nivel del mar y se ubica entre los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango. Su comportamiento se caracteriza por actividad estromboliana y vulcaniana casi ininterrumpida, con explosiones diarias, emisiones de ceniza, fuentes de lava, flujos piroclásticos, avalanchas de bloques incandescentes y lahares.

Esa persistencia eruptiva está vinculada a su ubicación sobre el límite de convergencia donde la Placa de Cocos se desliza por debajo de la Placa del Caribe. El magma del sistema, de tipo andesítico y basalto-andesítico, es moderadamente viscoso y rico en gases disueltos, una combinación que favorece explosiones frecuentes.

En ese escenario, la función de la FG18 es directa: captar señales visuales, sísmicas y meteorológicas que se transformen en información útil para la prevención de desastres. Según el instituto, los datos generados por la estación se traducen en boletines, avisos y alertas tempranas para proteger la vida de los habitantes de las comunidades aledañas.

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