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La sala Lugones invita a un viaje por el cine de Luchino Visconti con siete películas clásicas

Del 6 al 29 de agosto, el ciclo incluye ‘Rocco y sus hermanos’, ‘El gatopardo’ y ‘Muerte en Venecia’, entre otros clásicos, para conmemorar el 50° aniversario de la muerte del realizador italiano

Cuatro fotogramas: dos hombres cara a cara; un baile de salón; una góndola y una pareja con sombrilla en el agua; dos personas sentadas al aire libre
La Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín presenta en agosto el ciclo Luchino Visconti: viajes en Italia por el 50° aniversario de la muerte del cineasta italiano
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La sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín presenta, del jueves 6 al sábado 29 de agosto, Luchino Visconti: viajes en Italia, un ciclo de siete largometrajes del cineasta italiano en el marco del 50° aniversario de su muerte, con copias enviadas especialmente desde Roma.

El director nacido en Milán el 2 de noviembre de 1906 ocupa un lugar singular en la historia del cine: fue, al mismo tiempo, uno de sus fundadores y uno de sus primeros críticos. Con Obsesión (1943), adaptación no acreditada de la novela negra El cartero siempre llama dos veces, de James M. Cain, sentó las bases del neorrealismo italiano y abrió el camino a una generación que incluye a Federico Fellini, Vittorio De Sica, Michelangelo Antonioni y Roberto Rossellini. Pero a diferencia de sus contemporáneos, Visconti nunca se conformó con un solo registro: aristócrata, marxista y homosexual, su cine atravesó el neorrealismo, el melodrama operístico y la épica histórica con una coherencia de fondo que siempre apuntó al mismo blanco: la decadencia de las clases sociales y las contradicciones del poder. “Casi todos mis personajes son unos vencidos, porque son los que más me conmueven”, declaró en una de sus últimas entrevistas.

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El ciclo reúne siete títulos que trazan un arco completo de su filmografía. Obsesión (1943), su ópera prima, abre el recorrido con la historia de una joven casada que arrastra a su amante al crimen, y ya anticipa la obsesión del director por la música y la lírica como dimensiones morales del relato. La tierra tiembla (1948), adaptación libre de la novela I Malavoglia de Giovanni Verga, lleva el neorrealismo a su punto límite: filmada en Aci Trezza, un pueblo de pescadores de Sicilia, con actores no profesionales del lugar, representa, según el propio Visconti, el cénit de ese movimiento y el umbral desde el que él mismo decidió trascenderlo.

Bellissima (1951), protagonizada por Anna Magnani, plantea una metáfora sobre el fin de la utopía neorrealista: una madre de barrio que sueña con convertir a su hija en estrella de Cinecittà descubre que la industria cinematográfica no es el espejo de la realidad sino su reflejo burocratizado. “Visconti decretó el fin de la poética neorrealista y desveló una de sus grandes contradicciones: la creencia de que el cine podía llegar a ser diferente del reino de la ilusión”, escribió el crítico español Ángel Quintana en su libro El cine italiano 1942-1961.

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De "El gatopardo"
De "El gatopardo"

Rocco y sus hermanos (1960), con Alain Delon, Annie Girardot, Renato Salvatori y Claudia Cardinale, es la película que el propio Visconti definió como su favorita. La historia de una familia del sur de Italia que emigra a Milán en busca de trabajo condensa el choque entre el Norte y el Sur del país, y lo hace con un aliento novelístico que el crítico argentino Luciano Monteagudo describió como una obra “hecha de grandes contrastes, de claroscuros profundos”, con una fotografía en blanco y negro del director Giuseppe Rotunno que “trasciende el mero registro del primer neorrealismo para buscar equivalencias dramáticas”.

El gatopardo (1963), Palma de Oro en Cannes y protagonizada por Burt Lancaster en lo que muchos consideran su mejor actuación, es la adaptación de la célebre novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa sobre la aristocracia siciliana ante el avance de Garibaldi en 1860. La frase que acuña su protagonista —“Algo tiene que cambiar para que nada cambie”— dio nombre a un concepto político que sobrevivió tanto a la novela como a la película. Martin Scorsese, uno de sus admiradores más declarados, escribió que podría hablar de El gatopardo “durante horas y horas” y que se trata de una película “que se ha convertido en algo más y más importante con el correr de los años”.

Muerte en Venecia (1971), con Dirk Bogarde y Björn Andrésen, adapta la novela de Thomas Mann sobre un compositor alemán que en Venecia sucumbe ante la belleza de un adolescente mientras la ciudad se consume en una epidemia silenciada. La película forma parte de la llamada “Trilogía alemana” junto con La caída de los dioses y Ludwig, y constituye una de las exploraciones más sostenidas del director sobre la decadencia, el deseo y el fin de una civilización. El propio Visconti se definió en relación a ella: “Lo que siempre me ha interesado es el examen de una sociedad enferma”.

El ciclo cierra con Grupo de familia (1974), su penúltima película, protagonizada nuevamente por Burt Lancaster junto a Helmut Berger y Silvana Mangano. Un profesor jubilado recluido en su palacio de Roma ve irrumpir en su vida a una marquesa y su séquito, imagen de un presente que ya no reconoce. Filmada dos años antes de su muerte, la película condensa el diagnóstico final de Visconti sobre Italia y sobre la modernidad: la utopía ha tenido lugar, y al intelectual clásico no le queda otra salida que esperar.

*Las funciones del ciclo Visconti: Viajes en Italia se realizan de jueves a domingo en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530, CABA). Consultar horarios, precio de entradas y formas de llegar en la página web del Complejo Teatral de Buenos Aires.

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