
La condena de Alex Murdaugh por el asesinato de su esposa y su hijo menor en Carolina del Sur quedó en entredicho cuando la Corte Suprema del estado anuló el 13 de mayo de 2026 el veredicto de culpabilidad por una interferencia del jurado que obligará a repetir un caso que ya había desembocado en dos cadenas perpetuas dictadas en marzo de 2023.
La anulación se produjo después de que el máximo tribunal de Carolina del Sur citara una “impactante interferencia del jurado” atribuida a la secretaria judicial Becky Hill. Un testigo declaró que Hill estaba escribiendo un libro sobre el juicio y que necesitaba un cierre narrativo para que el proyecto funcionara.
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La decisión reabrió por completo una causa que había convertido a Murdaugh, de 54 años al momento de la sentencia, en el centro de uno de los escándalos criminales más notorios del sur de Estados Unidos. El nuevo juicio probablemente comenzará el año próximo. Murdaugh pertenecía a una familia con un poder arraigado desde comienzos del siglo XX en el Lowcountry, una extensa franja pantanosa de la costa suroriental de Estados Unidos marcada por una fuerte desigualdad social y económica. Durante tres generaciones, miembros de la familia fueron elegidos fiscales estatales en esa región de Carolina del Sur.

En paralelo, la familia dirigía un gran estudio jurídico especializado en daños personales. Ese negocio prosperaba con indemnizaciones millonarias para personas que habían perdido un miembro, a un familiar o facultades cognitivas por negligencia ajena.
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El caso penal convivió desde el inicio con otro frente: el financiero. Alex Murdaugh utilizó dinero que debía llegar a clientes vulnerables para sostener una vida de lujo con autos costosos, prostitutas, pastillas opioides y un arsenal privado de grado militar, además de desviar muchos millones de dólares de sus socios del bufete.
Los rumores sobre sus finanzas irregulares llevaban años acumulándose. Todo cambió la noche de junio de 2021 en que Maggie Murdaugh y su hijo Paul fueron asesinados en las perreras de la propiedad familiar de caza en el condado de Colleton. Alex Murdaugh aseguró que no había estado cerca de la escena del crimen e intentó atribuir el doble homicidio a terceros. Su versión sostenía que sicarios habían ido a buscar a Paul, que estaba en libertad bajo fianza tras chocar en estado de ebriedad la embarcación de la familia contra un puente en 2019, accidente en el que murió una adolescente.
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La fiscalía convenció al jurado de que había sido él quien se acercó sin ser advertido a su esposa y a su hijo y disparó siete veces. El móvil, siempre según la reconstrucción, era generar una distracción frente al descrédito financiero que avanzaba sobre él.
La lógica de la acusación era social tanto como penal: en una comunidad atravesada por la influencia local de la familia, nadie querría avanzar contra Big Red, apodo asociado a su estatura de 1,93 metros, y a su cabello pelirrojo, mientras atravesaba una tragedia familiar de esa magnitud.
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Ese trasfondo también aparece en el libro The family man del novelista británico James Lasdun, radicado en Estados Unidos, que investigó el caso sin dar por sentada la culpabilidad de Murdaugh. La publicación señala que Lasdun partió de una duda central: que la capacidad de robar no prueba por sí sola la disposición a matar. El escritor se preguntó cómo un hombre sin antecedentes de violencia doméstica ni de mal carácter podía llegar a disparar contra sus propios seres queridos solo para demorar la exposición de su inminente colapso financiero. Esa inquietud ética remite al método de la periodista y ensayista Janet Malcolm, a quien Lasdun dice “venerar”.

Lasdun, a diferencia de Malcolm, optó por una reconstrucción minuciosa del expediente Murdaugh. Su relato incorpora subtramas como la muerte sospechosa de la empleada doméstica de la familia y el asesinato de otro adolescente de la zona. Esa vocación de exhaustividad apareció en un caso ya revisado por numerosos investigadores, periodistas locales, podcasts y documentales seriados de Netflix y HBO. El autor reconoce esos trabajos, pero aun así vuelve sobre pruebas y episodios ya establecidos.
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Lo que sí destaca la reseña citada por el diario es la prosa de Lasdun y su negativa a cerrar de forma terminante la culpabilidad de Murdaugh. Esa cautela resultó premonitoria cuando la Corte Suprema de Carolina del Sur anuló la condena por la conducta de Becky Hill, conocida localmente como “Miss Becky”, y dejó abierta otra vez una historia que parecía cerrada desde marzo de 2023.
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