
“Me parece incorrecto juzgar lo que la gente lee. Mientras la gente lea, está perfecto. Pueden ser poemas, cuentos de terror, novelas románticas, lo que sea”, comentó Agustina Buera durante la charla con Infobae en el marco del lanzamiento de La noche que comencé a quererte, su tercera novela publicada.
Durante el diálogo, Buera compartió cómo la presión, la autocrítica y el deseo de conectar con sus lectores incidieron en un proceso de escritura marcado por la búsqueda de autenticidad y superación personal. El reconocimiento público en redes sociales y los prejuicios hacia los autores que emergen de internet forman parte de los desafíos actuales. “No me considero una persona pública, pero sé que me van a leer. Y uno nunca se puede despegar de eso, jamás... Hay algo en el cerebro que sabe que alguien lo va a leer”.
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El proceso creativo y emocional detrás de La noche que comencé a quererte estuvo definido por una fuerte autocrítica y una expectativa personal elevada. Buera comenzó a escribir la novela con entusiasmo, pero atravesó bloqueos, reescrituras completas, y una autopercepción de presión constante. Esto llevó a una historia con un tono más ligero y lúdico respecto a sus trabajos anteriores, reflejando su intención de explorar nuevas formas narrativas y dejar atrás el dramatismo de sus primeros libros.
“Nunca la pasé tan mal escribiendo. Tenía mucha presión. Creo que era una mezcla entre querer escribir esta historia lo mejor posible y mi propia expectativa. Pensé que iba a ser más fácil. Era la primera vez que iba a escribir sobre personajes que las personas ya conocían”, explicó Agustina ya que La noche que empecé a quererte se desprende de su segunda novela: Los atardeceres que perdimos.
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Además, la autora reflexionó sobre la visibilidad y el juicio que acompaña publicar libros tras haber ganado notoriedad en redes sociales. “Siento que yo también y siempre tengo que demostrar que vale la pena leerme. Que vale la pena leerme aunque no sea solo escritora”, explicó. “Como si ser influencer fuera mi personalidad, como si compartir algo en redes significara que no puedo hacer otra cosa. Es medio limitante...”.
Universo Nanai y construcción de personajes
El universo de Nanai constituye el escenario ficticio central en sus dos últimas novelas. “Voy a hacer un lugar ficticio. En mi mente yo sé lo que es, pero no lo voy a nombrar”, comentó Buera manteniendo la expectativa para luego mencionar que en su mente es como una mezcla y una síntesis de muchas ciudades de la costa nacional.
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Sobre los protagonistas, Juana y Tomás, la autora comentó: “Yo descubrí pronto que quería que ellos tuviesen una historia y eso me hizo fácil las cosas porque la pude marcar bastante a Juana y no lo marqué tanto a Tomás, porque odio limitarme. A Tomás lo conocés acá y te enamorás de él junto a Juana, que era algo muy importante para mí”.

Por otro lado, la relación de Buera con Juana también marca distancia respecto a lo autobiográfico. “Juana es la persona más diferente y alejada a mí espiritualmente del libro. Ella ama el amor y lo vuelve a intentar, incluso si le rompieron el corazón. Es valiente”.
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Aunque la autora se siente completamente lejana a la protagonista de La noche que comencé a quererte, el amor es el eje central que atraviesa su obra. “A mí me encanta hablar del amor, escribir sobre el amor. Para algunas personas debe parecer un tema tonto, pero honestamente, cuando te lo ponés a filosofar, todos nos movemos por el amor, por el feo amor y por el lindo”.
En cuanto a sus búsquedas personales, Buera asegura: “Me gusta que haya un cambio. El amor va cambiando también a medida que vas creciendo. Los personajes son más racionales en esta novela, sin perder intensidad... Siento que el libro va a explorar un poco eso, cuando dejás de pensar y simplemente sentís”.
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Lengua, identidad, prejuicios y literatura juvenil argentina
Un sello identitario de la autora es el uso del lenguaje rioplatense en los diálogos, algo que es cada vez más visto en la literatura juvenil hecha en Argentina. “Me costaba mucho pensar en neutro. O sea, me costaba un horror. Al no salirme natural, aunque quisiera, me hubiese costado mucho. Y después había un poco de orgullo de que quien me lea sepa que soy argentina”, comentó Agustina.
Las historias que narra, aunque se ambientan en lugares ficticios o poco específicos, están atravesadas por referencias culturales de su entorno. “Trato de que haya un balance. Son argentinos, pero tampoco tiene que sonar el himno cada vez que abrís el libro, si no parece una propaganda del dialecto rioplatense”, reflexionó la autora. “Para quienes creen que si es en otro país debe estar en neutro, mi consejo es que lean autoras españolas que ponen sus personajes en Londres o París. Y no hablan en francés, lo hacen en español, y el personaje es londinense o parisino o noruego”.
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Sobre la literatura juvenil en Argentina, Buera observa un crecimiento en la oferta y la autenticidad. “Cuando yo era chica, no había tanta variedad de libros juveniles locales. Creo que eso viene un poco con jóvenes argentinos escribiendo y probablemente ahora hay más variedad. Tal vez siempre hubo, esa es mi percepción”.
Así mismo, remarcó el valor de la novela romántica y la literatura juvenil frente a los prejuicios que muchas veces pueden llegar a tener ese tipo de historias. “Hay algo de la práctica de la empatía, de la conexión con los sentimientos, de permitirse llorar. Yo nunca lloré con un libro de economía. La literatura de amor es bastante saludable”.
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La autora presentará el nuevo libro en Feria Internacional del Libro de Buenos Aires este domingo 3 de mayo a las 14:30 hs junto a Ivana Kasper, autora de Más inmenso que el cielo, en la Sala Tulio Halperín Donghi del Pabellón Azúl.
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