Epicteto, filósofo griego: “¿Quieres dejar de ser un esclavo? Rompe tus cadenas y desecha todo temor y todo deseo”

Vivió aproximadamente entre los años 55 y 135 d.C. Nunca escribió nada. Fue un alumno quien tomó notas de las clases que daba. Otra de las frases famosas que resumen el corazón de su pensamiento es: “Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo”

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Epicteto
Epícteto, filósofo griego: “¿Quieres dejar de ser un esclavo? Rompe tus cadenas y desecha todo temor y todo deseo”

Una forma de acercarse al corazón del pensamiento de Epicteto es preguntarse por la libertad. Para este filósofo griego de la escuela estoica que vivió aproximadamente entre los años 55 y 135 d.C. la libertad es un estado mental, no una condición física. En el libro Disertaciones (también conocido como Discursos), específicamente en el Libro IV, Capítulo 1, titulado “Sobre la libertad”, escribió: “¿Quieres dejar de ser un esclavo? Rompe tus cadenas y desecha todo temor y todo deseo”

Epicteto no escribió nada. Aquellas páginas fueron escritas por su alumno Arriano alrededor del año 108 d.C., tomadas de las lecciones que daba en su escuela en Nicópolis (Grecia) tras ser expulsado de Roma. El contexto es fascinante porque Epicteto mismo fue un esclavo en la corte de Nerón. Cuando él habla de esclavitud, no habla de una metáfora abstracta; conoce las cadenas reales. Su amo era cruel pero le permitió estudiar. Cuando murió Nerón obtuvo su libertad.

En este capítulo, dialoga con hombres libres y poderosos (senadores, oficiales) y les demuestra que, a pesar de su estatus, son más esclavos que cualquier sirviente. Les dice que si dependen del favor del Emperador, de sus riquezas o de no morir, viven aterrorizados. Las “cadenas” no son de hierro, sino de apego. El deseo por cosas incontrolables (fama, amor, poder) hace que el control de la felicidad lo tenga otro. Lo mismo ocurre al temor por algo externo como la pobreza, la crítica, la muerte.

Nunca escribió nada. Fue un alumno quien tomó notas de las clases que daba. Otra de sus frases famosos que resuman muy bien el corazón de su pensamiento es: “Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo”
Nunca escribió nada. Fue un alumno quien tomó notas de las clases que daba. Otra de sus frases famosos que resuman muy bien el corazón de su pensamiento es: “Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo”

Esta idea revolucionó la filosofía porque democratizó la excelencia. Dice que un esclavo en galeras puede ser más libre que el César, siempre que el esclavo no desee lo que no tiene y el César viva temiendo perder su trono. Es la base de la “resiliencia” moderna: la libertad no es que el mundo haga lo que tú quieres, sino que tú seas el dueño de tu mente sin importar lo que el mundo haga. Otra de sus frases famosas, escritas también en ese texto, es la siguiente: “Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo”.

¿Quién fue Epicteto?

Epiteto fue un filósofo griego de la escuela estoica que vivió aproximadamente entre los años 55 y 135 d.C.. Es uno de los pensadores más admirados de la Antigüedad porque su vida fue un testimonio directo de su filosofía: pasó de ser un esclavo maltratado a ser el maestro de los hombres más poderosos de Roma. Nació en Hierápolis (actual Turquía) como esclavo. Su nombre, Epíktētos, significa literalmente “adquirido” o “comprado”.

Vivió gran parte de su vida en Roma como propiedad de Epafrodito, un secretario del emperador Nerón. Se dice que Epafrodito era cruel y que, en un arrebato, le rompió una pierna, dejándolo cojo de por vida. Epicteto soportó el dolor con una calma tan legendaria que se convirtió en el ejemplo máximo de resistencia estoica. Su amo le permitió estudiar con el filósofo Musonio Rufo. Tras la muerte de Nerón, obtuvo su libertad y comenzó a enseñar en Roma, hasta que el emperador Domiciano expulsó a todos los filósofos de la ciudad en el año 93 d.C..

Se exilió en Nicópolis (Grecia), donde fundó su propia escuela. Su prestigio fue tal que atrajo a aristócratas romanos y se convirtió en amigo del emperador Adriano. Al igual que Sócrates, Epícteto nunca escribió un libro. Todo lo que sabemos de él es gracias a su discípulo Flavio Arriano, quien tomó notas detalladas de sus lecciones y las organizó en dos obras fundamentales: Las Disertaciones (o Discursos), que recogen sus charlas informales y debates con alumnos, y El Enquiridión, un manual de vida.