La belleza de la semana: “La mujer barbuda”, de José de Ribera

El retrato, conservado en el Museo del Prado, refleja la práctica cortesana de retratar cuerpos fuera de lo común en la Europa barroca

La mujer Barbuda José de Ribera
"La mujer barbuda (Magdalena Ventura con su marido)" (1631), de José de Ribera, en el Museo del Prado
Guardar

Como la gran mayoría de pintores de su época, el español José de Ribera tuvo una profusa producción santa y pagana: escenas de la biblia y de la mitología griega, aunque también, retratos.

Pero hay uno que, por su singularidad, por su extrañeza no sólo en la época, sino además en los tiempos por venir, continúa cautivando: La mujer barbuda (Magdalena Ventura con su marido), una obra de 1631 realizada en Nápoles, Italia, donde vivió hasta el final de sus días, en 1652, ya que como escribió en una carta a un amigo “España es madre piadosa de forasteros y cruelísima madrastra de los propios naturales”.

PUBLICIDAD

“El Españoleto” (Lo Spagnoletto), de quien hoy se cumple el 435 aniversario de su nacimiento en Valencia, comenzó de joven un viaje por Italia, que lo llevaría por Cremona, Milán, Parma y Roma, donde conoció las obras de los pintores que tendrían una notable influencia en su carrera, como los clasicistas Guido Reni y Ludovico Carracci y, sobre todo, al gran Caravaggio, a quien según algunos autores incluso podría haber conocido en persona; por supuesto, todas hipótesis.

Juicio de Salomón, 1609-1610 de José de Ribera
"Juicio de Salomón", 1609-1610. Primer cuadro documentado, cuando trabajaba en Roma con alrededor de 18 años. En Galería Borghese, Roma

Ya en Nápoles hizo una buena clientela, a fin de cuentas era entonces junto a Sicilia, Cerdeña y el Ducado de Milán parte de la Monarquía Hispánica, con la Iglesia católica y coleccionistas demandando obra suya. Allí vivió con el pintor Giovanni Bernardino Azzolini y, con su hija, Caterina Azzolino, quien con 16 años se convertiría en su esposa.

PUBLICIDAD

Sin embargo, de acuerdo a los especialistas, el reconocimiento no lo llegó tanto por su pintura, sino por sus grabados, los cuales eran admirados hasta por Rembrandt.

El caso de La mujer barbuda nació a partir del encargo del Duque de Alcalá y Virrey de Nápoles, quien invitó a Magdalena Ventura a posar en su palacio debido a la rareza de su naturaleza. Era común, en esos tiempos, que las personas con diferentes condiciones médicas, como el enanismo o la acondroplasia, fueran retratadas en diferentes puntos de Europa.

En este caso, la mujer, que tenía 52 años al ser pintada, padecía de hirsutismo: el crecimiento de vello siguiendo un patrón masculino en zonas como patillas, barbilla, cuello, areolas mamarias o tórax, entre otras.

Grabados de José de Ribera
Grabados de José de Ribera

Sin embargo, para que no quedarán dudas del género de la retratada, Lo Spagnoletto agrega en la escena a su marido y al bebé de ambos, dejando un pecho expuesto, como otro más cercano a la simbología del arte que se observan sobre la lápida de la derecha: un huso y una concha, que representan el concepto tradicional de hermafroditismo y la frase en latín “el gran milagro de la naturaleza”.

En la lápida, además, hay también una enorme declaración de la autoestima del pintor que, vista en estos tiempos, tiene cierta simpatía: “Pintó maravillosamente al natural, por encargo del virrey de Nápoles, el 16 de febrero de 1631”. Además, se identifica como miembro de la Orden de la Cruz de Cristo y se autodenomina “el otro Apeles”, evocando al legendario pintor griego, y ensalza, obviamente, a su mecenas Fernando Afán de Ribera y Téllez-Girón.

Desde el punto de vista técnico, Ribera recurrió a intensos contrastes de luz y sombra caravaggistas, que otorgan una naturalidad y dignidad que no deja indiferente. Así, el pintor, crea una escena de humanidad distante, no solo una documentación de la rareza.

Sileno ebrio, 1626, de José de Ribera
"Sileno ebrio", 1626, en Museo de Capodimonte, Nápoles

Hay, en el gesto del hombre, cierta resignación, y en el de ella una seriedad inusitada. No es una escena familiar per se, no hay tampoco una búsqueda de utilizar los códigos de la “santa” maternidad, la mirada tierna hacia el infante o una postura de brazos que revele afecto. Están allí, para ser inmortalizados, pero en ese acto no hay alegría. Es lo que les tocó.

El cuadro, que actualmente se encuentra en el Museo del Prado, estuvo marcado por traslados y cambios de propietario. Tras pasar a la colección del Duque de Medinaceli por herencia, en 1808 viajó al Musée Napoléon de París. Cinco años después, Luis XVIII ordenó su devolución a España, siendo albergado en la Academia de San Fernando hasta 1829, cuando los legítimos herederos recuperaron la pieza. Hoy, sigue perteneciendo a la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, que la dio en préstamo al espacio madrileño.

Autorretrato de José de Ribera (1630)
Autorretrato de José de Ribera (1630), en Galería Uffizi, Florencia

El estilo naturalista con la persistencia del claroscuro de Caravaggio marcó la primera etapa de su obra, ya que progresivamente comenzó a abrirse hacia otra iluminación y un uso del color más cercano a Van Dyck y otros contemporáneos.

Sin saberlo, el giro El Españoleto ayudó a fundar una nueva escuela italiana, la napolitana, donde fue maestro de Giovanni Lanfranco, Massimo Stanzione y Luca Giordano, como así también en su país natal, inspirando a artistas como Velázquez y Murillo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Paweł Pawlikowski, el director polaco ganador del Óscar, mantiene su distinguido minimalismo en “Tierra de mi padre”

Con el estilo austero que lo distingue desde hace más de una década, este fino realizador cuenta el viaje del novelista Thomas Mann por una Alemania devastada tras la Segunda Guerra Mundial

Paweł Pawlikowski, el director polaco ganador del Óscar, mantiene su distinguido minimalismo en “Tierra de mi padre”

“No se llama Leonardo, es Lionel”: fragmento exclusivo de la biografía “Messi leyenda”, de Luciano Wernicke

El libro reconstruye el camino del crack rosarino desde sus inicios en Newell’s hasta la consagración mundial con la selección. En esta nota, el extracto de un “comienzo agridulce”

“No se llama Leonardo, es Lionel”: fragmento exclusivo de la biografía “Messi leyenda”, de Luciano Wernicke

Los museos recurren a la IA para redefinir los recorridos y crear experiencias personalizadas

La tendencia es utilizar la inteligencia artificial generativa para transformar la experiencia de los visitantes, con guías conversacionales, avatares y recreaciones en realidad virtual

Los museos recurren a la IA para redefinir los recorridos y crear experiencias personalizadas

El famoso cuadro de Renoir que esconde la historia de una familia judía devastada por el Holocausto

Bajo los colores pastel de un retrato pintado en 1881, con dos niñas vestidas de encaje y satén, se esconde un destino trágico que la historiadora best seller Catherine Ostler revela en un relato atrapante

El famoso cuadro de Renoir que esconde la historia de una familia judía devastada por el Holocausto

Juan Carlos Torre recibió el Konex de Brillante en una ceremonia que premió a cien referentes del pensamiento argentino

El sociólogo e historiador fue distinguido con el máximo galardón de la categoría Humanidades 2016-2025, en la Facultad de Derecho de la UBA. "Compartan conmigo la obstinación por la esperanza", dijo al cerrar su discurso

Juan Carlos Torre recibió el Konex de Brillante en una ceremonia que premió a cien referentes del pensamiento argentino