
En la década del sesenta la literatura argentina no se leía como ahora. Los lectores se enfocaban en los clásicos y en los libros extranjeros. Liliana Heker, a los 12 años, leyó Los Miserables de Victor Hugo y le “cambió la cabeza”. Siguió con teatro, novelas de piratas, filosofía y más clásicos. Era una gran lectura, sin dudas.
Cuando entró a trabajar en la revista El Grillo de Papel, de Abelardo Castillo y Arnoldo Liberman, se le cambiaron los mapas: “Ahí todos hablaban de literatura argentina”, le dijo a Daniel Mecca en una entrevista vía Zoom que formó parte de la programación del BorgesPalooza. “Conocía de nombre a Borges pero no la había leído”, recordó.
“Mi encuentro con Borges estuvo dentro de un paquete de deslumbramiento. Lo descubrí a Borges dentro de un mundo de descubrimientos. Y poco a poco entré en su singularidad. No fue un libro, sino un modo de la literatura que empecé a aprender a los 16 años”, aseguró la autora de libros como El fin de la historia y Zona de clivaje.
“El deslumbramiento primero fue el lenguaje: un modo tan singular de usar las palabras que solo estaba en Borges. Era un mundo que no se parecía al de otro (...) Dicen que Borges es el mayor de los escritores argentinos. Yo creo que es de una excepcionalidad total que va más allá de lo argentino. Es excepcional internacionalmente”, dijo

“Si tengo que definir de dónde viene toda la actual y maravillosa literatura argentino viene de tres grandes escritores y disímiles: Borges, Roberto Arlt y Leopoldo Marechal. Lo que cada uno creó para nosotros viene eso tan rico y tan vasto que es la literatura argentina”, sentenció. “Si tuviera que identificarme con uno, diría que con Arlt”.
La primera vez que Liliana Heker vio ella tenía 20 años. “¿Usted es Borges?”, le preguntó en un café que ya no existe: Iguazú. Se pusieron a conversar y Borges le contó que había empezado a estudiar el inglés antiguo, le habló de su relación con el idioma de los vikingos. “Te imaginarás... yo estaba muda, escuchándolo, fascinada”.

Borges se va por unos minutos, tal vez horas, y luego vuelve. “Fíjese lo que es la casualidad, recién hablaba con una persona por teléfono sobre Edgard Allan Poe y usted me dijo que escribía en una revista que lleva el nombre de uno de sus cuentos”, le dijo. Era El escarabajo de oro. “La realidad es como círculos”, y se despidió.
“Hay un coraje intelectual en Borges que es realmente fascinante”, aseguró Heker entre las tantas definiciones que dio sobre el autor de El Aleph y Ficciones. También dijo que Borges “construye una realidad que al final recobra sentido”. La entrevista completa a Heker dura más de una hora y se puede ver en el canal de YouTube de Daniel Mecca.
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