
El debut de Jean-Luc Godard como director no se produjo con la célebre Breathless en 1960, sino cinco años antes, cuando realizó Opération Béton (Operación Concreto), un documental que encierra una historia personal de gran carga emocional. La génesis de este primer trabajo cinematográfico se remonta a 1953, cuando Odile, la madre de Godard, lo envió a trabajar como obrero en la construcción de la presa Grande Dixence en el cantón de Valais, Suiza. Esta decisión representó un intento desesperado por encauzar a su hijo de 22 años, quien arrastraba problemas de cleptomanía y una conducta errática.
El joven Godard había regresado a Suiza para evitar el servicio militar en la guerra de Indochina, pero pronto volvió a verse envuelto en dificultades legales. Según la profesora Ginette Vincendeau, coeditora de The French New Wave, la familia había tolerado durante años su comportamiento problemático, hasta que finalmente terminó en prisión en Suiza. Ante la duda de si requería castigo o tratamiento, su padre lo internó en una clínica psiquiátrica.
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La intervención de su madre permitió que saliera para trabajar en un entorno similar a un campamento militar, en una remota zona del suroeste suizo, donde se levantaba la que sería la presa más alta de Europa.
El contacto directo con la monumental obra de ingeniería inspiró a Godard la idea de documentar el proceso de construcción. El ejemplo ampliamente difundido de la presa Hoover en Estados Unidos, que contribuyó a la recuperación económica tras la Gran Depresión, había impulsado en Europa una serie de proyectos de infraestructura de gran envergadura en la posguerra.
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Operación Concreto se propuso, como ocurriría en buena parte de la filmografía posterior de Godard, reinterpretar una narrativa estadounidense desde una perspectiva europea.
Tras un año de trabajo físico extenuante, Godard recurrió a sus contactos familiares para conseguir un puesto de oficina, acceder a una cámara y captar la atención de la dirección del proyecto. El objetivo era crear un filme promocional de gran impacto que pudiera venderse a la televisión.
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+En ese contexto de descrédito personal, Godard encontró la oportunidad de iniciar su carrera cinematográfica. Bastaba, según su visión, con un glaciar y la mayor presa de gravedad del mundo para hacer una película.
Operación Concreto se inscribe en el género del cine industrial celebratorio, que buscaba fusionar la ambición tecnológica con la estética visual. Patrick Russell, conservador principal de no ficción en el British Film Institute, señala que la documentación de grandes obras de ingeniería constituye un género recurrente en el cine industrial. Aunque dominado por especialistas, este ámbito también sirvió de escuela para cineastas como Robert Altman, Lindsay Anderson y Christopher Nolan.
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Las condiciones de rodaje resultaron extremadamente adversas. El documental muestra cómo la construcción debía avanzar contrarreloj, ya que durante la mayor parte del año las bajas temperaturas impedían el fraguado del hormigón.
Los periodos de trabajo se concentraban en los breves meses de verano. Este ritmo prolongado provocó que Operación Concreto se completara y distribuyera seis años antes de que la presa estuviera terminada en 1961.
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El filme refleja un espíritu propio de mediados del siglo XX, vinculado al optimismo que rodeaba al hormigón como material capaz de materializar ambiciones arquitectónicas visionarias, en sintonía con la atmósfera de la Unité d’Habitation de Le Corbusier.
Doce años más tarde, el propio Godard retrataría en Dos o tres cosas que yo sé de ella los suburbios grises de París, marcando un contraste con la visión positiva del hormigón que impregna Operación Concreto, obra anterior a la noción de “jungla de cemento”.
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En el plano visual, el documental toma elementos de los filmes de propaganda que Godard había visto en su juventud en los cines de arte de Lausana, como los trabajos de Eisenstein, Turin y Dziga Vertov. En lugar de iniciar con una introducción factual, la película sitúa la exposición en el centro y la rodea de secuencias de imágenes intensas y, en ocasiones, casi delirantes, priorizando lo poético sobre lo objetivo.
El profesor Brian Jacobson, especialista en cine industrial francés y autor de The Cinema of Extractions, destaca a The Guardian que ya en este primer trabajo se perciben rasgos distintivos de Godard: “Ya se puede ver en la película parte de lo que lo diferenciaba: encuentra las máquinas en movimiento y a los hombres en acción arriesgada, y mueve la cámara para enfatizar los cambios de escala e inyectar dinamismo en las partes más rutinarias del trabajo”.
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Con la perspectiva del tiempo, resulta posible identificar en Operación Concreto elementos embrionarios del estilo maduro de Godard: los saltos de montaje, el audio contrapuntístico y la presencia de personajes que anticipan a Jean-Paul Belmondo. El propio rodaje del documental se concibe como un gigantesco plató de cine.

La voz en off de Godard, sincera y desprovista de artificios, aporta un tono reflexivo al documental, en el que el director registra los distintos roles que desempeñó en la construcción de la presa, desde obrero hasta telefonista. Este ejercicio de autoobservación sugiere una posible búsqueda de redención personal.
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El contexto psicológico inmediato que rodeó la producción del filme resultó determinante. En mayo de 1954, Odile falleció en un accidente de scooter. En ese momento, Godard trabajaba como operador telefónico en la presa.
Debido a su historial de robos a amigos, familiares y antiguos empleadores, la familia le prohibió asistir al funeral. Junto a Jean-Pierre Laubscher, amante de su madre, redactó el guion de Operación Concreto y, tras la muerte de Odile, dedicó noches y fines de semana a finalizar la película antes de que concluyera 1954.

La remuneración obtenida por este trabajo fuera de horario permitió a Godard abandonar su empleo, regresar a Ginebra y comenzar un nuevo cortometraje, Una mujer coqueta, basado en un relato de Maupassant. Aunque nunca volvería a realizar un documental formal, sus obras posteriores incorporarían elementos del fotoperiodismo, el uso de personas reales como actores y la integración de material periodístico en sus guiones.
Al documentar la construcción de la presa, Godard marcó un punto de inflexión en su vida y carrera. Tras su experiencia en el aislamiento montañoso, regresó a la ciudad convertido en cineasta independiente.
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